Roca.- “La Oficina de Investigación en Telecomunicaciones (Oitel) dependiente de la Procuración General fue la encargada de extraer la información respecto a los puntos de investigación solicitados por esta parte. El informe indica que el teléfono contiene conversaciones que podrían comprometer la situación procesal de los imputados, y que inclusive podría llegar a agregarse a la calificación legal ya existente el delito de ‘tenencia de pornografía infantil’”, explicó Calarco.

Además de esa medida, la Fiscalía ha pedido otros informes, entre ellos a los centros de atención donde la menor fue atendida. “Esto con el objetivo de poder armar la historicidad clínica desde que nació hasta su deceso, entonces hemos solicitado al hospital de Lamarque y de Regina, como a la clínica de Roca lo pertinente para ello”, detalló la fiscal del caso.

Han tomado intervención el Laboratorio Forense de Genética Regional sito en Bariloche, y el de Comodoro Rivadavia, para los exámenes de material genético, como también el histopatológico y el toxicológico.

PARTE DEL INFORME DEL 5 DE FEBRERO. Respecto de la niña fallecida en la jornada de ayer, el equipo fiscal informó que la misma presentaba distintas heridas en su cuerpo y lesiones que permitieron concluir que el hombre abusó sexualmente de la menor de tres años de edad. Dichas lesiones provocaron la muerte de la niña quien fue derivada a un nosocomio privado de Roca en principio con un presunto cuadro de peritonitis.

“Así mismo solicitamos la participación de un consultor técnico del área de la medicina para analizar la historia clínica y que realice un profuso estudio del informe de la autopsia de la niña”, mencionó Calarco.

Estas medidas, entre otras, forman parte del plexo probatorio que la fiscalía presentará al momento del control de la acusación. “La fecha de esa audiencia queda sujeta a la producción total de la prueba, tanto de la fiscalía como de la defensa, en pos de arribar al debate”, finalizó la representante del Ministerio Público Fiscal.

Foto principal: frente de la casa de Don Bosco 853, de Lamarque que alquilaba la madre de Sofía y su pareja, y donde la denuncia de una vecina fue el detonante para que se conociera el horror que allí padecían las criaturas.