Cerró La Campagnola. Arcor levanta campamento y se va a San Juan

Choele Choel.- “Algo está por suceder”, decían algunos de los pocos empleados sobrevivientes de La Campagnola; o mejor dicho, del Grupo Nacional Arcor, que había adquirido el complejo ubicado en el extremo del barrio Villa Unión de esta localidad en 2006.

Es que notaron que había llegado un grupo de personas que planillas en mano, realizaban un inventario de todo lo que se encontraba en la planta de Avenida San Martín. “Listo, sonamos, se terminó todo”, disparó uno cerca de los autoelevadores y quien acomodaba los tambores, resignado, agachó la cabeza. Ellos dos más otros seis eran los últimos empleados de planta permanente que quedaban y sabían que el final contractual era inminente. Ocho de una empresa que directa o indirectamente daba trabajo a cerca de dos mil personas en temporada alta.

Los despidos se fueron dando paulatinamente y la semana pasada le tocó al octeto. Mientras, el relevamiento continuaba y el rumor de desguace de la planta y su traslado al Cuyo se oficializó y fue lo único que la empresa dio a conocer a través de un comunicado: “Luego de realizar un exhaustivo análisis de proyección de demanda y costos asociados con vistas al 2019-2020, La Campagnola ha tomado la decisión de no realizar la próxima temporada de molienda de tomate en la Planta ubicada en Choele Choel, Provincia de Río Negro. Cabe destacar que desde hace varios años esta planta está viendo seriamente afectado su nivel de actividad y resultados”. “Frente a esta situación, la compañía ha planteado diversas alternativas a los colaboradores permanentes afectados, habiendo arribado a acuerdos con la totalidad de los mismos”, indicaron.

Si bien la empresa ofreció el traslado a San Juan de algunos trabajadores, no es fácil para muchos mudar a toda su familia de un día para el otro. Se trata de la segunda planta que cierran en tres meses. Una cachetada. Subsiste, por ahora, el grupo de personas de la empresa privada que presta seguridad en el lugar.

Gran parte del funcionamiento estaba paralizado desde hace casi un año; precisamente a partir de septiembre del año pasado, fecha en la que se inició la ola de despidos.

Hace tres años había tres plantas en la región: Arcor, la de Alco (ex Canale, en Lamarque) y Molinos Bruning (Darwin), que elaboraban fundamentalmente conservas al natural y puré de tomate. Hoy no queda ninguna.

Con el cierre de la planta de molienda y envasado de derivados del tomate, una gran cantidad de trabajadores -directa o indirectamente- se quedaron sin una fuente de trabajo y ahora buscan una alternativa con la empresa y con el Gobierno de Río Negro. Si bien no es oficial, la administración del gobernador Alberto Weretilneck estaría realizando una mediación con el Grupo Arcor para analizar la posibilidad de que la planta se convierta en una cooperativa gestionada por los operarios.

Es que se trata de una importante cadena productiva que involucra a los empleados echados, los temporarios que se quedan sin trabajo, quienes arrendan las tierras a los chacareros para la producción tomatera, los que preparan y levantan la cosecha, los fleteros, quienes proveen los agroquímicos, estaciones de servicio y otros tanto.

Desde el sindicato de la Alimentación de Río Negro, tildaron de “desesperante” la caída de un emblema de la industria tomatera, que había comenzado su actividad en 1972, época de esplendor en Río Negro pero especialmente en la comarca vallemediense.

“Arcor había comunicado que empezó a tener problemas para colocar la producción a principios de 2018 por la caída del consumo interno, en paralelo al ingreso al país de conservas de tomate importadas. Es así que decidió a fines de 2018 paralizar las líneas de producción y dedicarse exclusivamente a la molienda, por lo que trasladó el envasado a la planta que opera en San Juan”, dijeron desde el gremio y agregaron que “Arcor había comprometido trabajar la temporada 2020, pero la semana pasada (antes de las elecciones PASO) comunicó que no acordaron precio y stock de adquisición con los productores y por lo tanto decidió no trabajar la temporada y adelantar el final anunciado”.

En los últimos tres años y medio la planta fue reduciendo su plantel debido a que algunos operarios se jubilaron y otros accedieron a planes de retiro voluntario, por lo que al momento del cierre había unos 130 trabajadores, entre directos e indirectos.

Los orígenes de La Campagnola se remontan a principios de 1910, año en el que Silvio y Luis Benvenuto pisaron por primera vez suelo argentino y decidieron iniciar una empresa que comercialice productos que importarían desde Italia.

Promediando la década del 30 la firma se convirtió en una empresa industrial y comercial con la apertura de su primera planta en Mar del Plata, dedicada a la elaboración de conservas de pescado. Sin embargo, la etapa de oro para la empresa llegaría a partir de los años 50, cuando logró adquirir una nueva fábrica en San Martín, provincia de Buenos Aires, que le permitiría comenzar a producir conservas de vegetales, frutas y las clásicas mermeladas, la especialidad de la compañía.

En 1972, el crecimiento se profundizó con la construcción de la planta de Choele Choel, especializada en productos derivados del tomate.