El fascinante arte del tattoo: “No hay edad, tatué a una abuela de 86 que quiso cumplir su sueño”

Choele Choel.- Los tatuajes son un retrato de un momento de la vida. Es inevitable que ante la posibilidad de hacerlo surja curiosidad, dudas o simplemente una postergación constante.

Víctor Edgardo Pérez es un joven tatuador reginense de 32 años que hace 2 decidió establecerse en Choele Choel y abrió su local No Mercy, lugar frecuentado por los vecinos del Valle Medio.

“Mi interés por el mundo del tatuaje empezó cuando era muy chico, y el primero lo hice por una apuesta con mi mamá”, recordó Víctor y agregó que el desafío lo aceptó un amigo de forma muy casera. Y ahí se encendió su pasión por el arte del tattoo. Empezó a revolver revistas relacionadas con el tema, y de a poco fue convirtiendo su interés en una forma de vida.

La primera condición para transitar por este mundo, según Víctor, es el placer por dibujar. “Sobre todo, conocer el estilo porque no es lo mismo el dibujo en el papel que hacerlo en la piel. No es como un cuadro que si lo pinté mal, lo hago de nuevo. El tatuaje es de por vida”, explicó.

Recordó que en su adolescencia realizaba dibujos a mano alzada para sus compañeros del colegio secundario. Cuando terminó la secundaria empezó a estudiar Seguridad e Higiene que abandonó al poco tiempo. Empezó a trabajar e hizo sus primeros pasos laborales en la albañilería. Más tarde fueron los cursos de electricidad y el tattoo quedó en un rincón de su vida, postergado.

Víctor dijo que a partir de las intervenciones en el cuerpo, en la piel,  “me doy cuenta que las personas intentan construir un sentido de identidad o de pertenencia. Es un antes y un después”

Víctor contó que existe un estudio previo del diseño artístico. Hoy se hacen los dibujos en las computadoras. “Yo lo hago de forma manual, y luego se lo muestro al cliente”, aclaró y definió que el tatuaje es una obra de arte. Tiene que ver mucho quién lo lleva o el momento en el que lo hizo. “No deja de ser algo artístico y no existe el margen de error”, destacó.

Para algunas personas el tatuaje puede ser muy simple, pero para el que decide llevarlo puede significar mucho. A partir de las intervenciones en el cuerpo, en la piel,  “me doy cuenta que las personas intentan construir un sentido de identidad o de pertenencia. Es un antes y un después”. Cuando la persona llega al local y le transmite a Víctor su deseo, conoce la historia del por qué. Y es inevitable que cuente también parte de su vida, algún momento que fue muy importante y quieren traducirlo en una creación artística en su cuerpo.

Después de meditarlo durante días por la incertidumbre que despertaba la nueva ciudad, decidieron finalmente con su pareja instalar el local. Imaginaron que podía ser difícil, pero lo cierto es que se encontraron con una realidad alentadora, había mucha gente con ganas de descubrir el mundo de los tatuajes.

Víctor asiste a diversas convenciones que se hacen en el país en las que se observan las nuevas máquinas, o tintas. “Intento estar a la vanguardia porque con buenos elementos hay menos margen de error”, comentó.

Por supuesto, puede suceder que la observación de quién hace el tatuaje no coincida con la pretensión del cliente. Víctor comentó que estas situaciones se dan y está obligado a dar su punto de vista y,  entonces, cuando lo considera, brinda los motivos de por qué no es recomendable un tatuaje o un lugar en el cuerpo. Y aclaró que a los menores de edad, únicamente les hace el tatuaje con autorización de sus padres o sus tutores, “y trato que estén presentes al momento de hacérselos. Sin autorización no los realizo”.

“A veces tengo que decirle al cliente que por el tono de su piel, ese tatuaje no es acorde y lo entiende, y más cuando se trata de un dibujo en colores”, explicó Víctor

No hay edad para hacerse un tatuaje, aseguró convencido Víctor. De hecho, contó que un día le pidieron un turno para una mujer. Y cuando ingresó, era una abuela de 86 años que siempre había querido hacerse uno. Y sus hijos le dieron el aval y la trajeron desde Chimpay para que cumpliera su sueño.

Para Víctor, hoy estamos en otra etapa del tattoo, más aceptado en la sociedad. “Quizás porque los artistas de la farándula, deportistas, músicos, lo hacen y se ven muy vistosos”, comentó.  El joven reginense trabajó en Río Gallegos, Trelew, Buenos Aires, Neuquén, El Bolsón, General Roca, Viedma, y por supuesto, en Villa Regina, “en cada lugar es distinta la aceptación de este arte. En las ciudades más grandes el estilo es distinto a los lugares más chicos”.

Víctor destaca que lo más importante es la higiene. “Dentro del protocolo que tenemos desde la Asociación Nacional de Tatuadores, está establecida la manipulación y esterilización diaria de todo el instrumental. Una vez por semana pasa por el local la empresa Zavecom, para recolectar los residuos, como agujas descartables, gasas, la tinta que sobró (porque no se puede utilizar la misma tinta en otro tatuaje).

Los tatuajes más solicitados son muy variados, dado la cultura de la sociedad. Lo más pedidos son los triviales, los tatuajes de la cultura Maorí, o simplemente los nombres de un hijo o un familiar querido. En la actualidad, los clientes ya traen el dibujo y quieren que se los tatúe. “En esos momentos, a veces tengo que decirle al cliente que por el tono de su piel, ese tatuaje no es acorde y lo entiende, y más cuando es un dibujo en colores”, explicó.

Víctor está muy agradecido a la gente de Valle Medio porque siempre confiaron en su trabajo artístico. Y cuando viaja a las convenciones, en distintos puntos del país, asegura orgulloso que representa a Choele Choel. “He salido en dos revistas mostrando mi trabajo y es algo muy gratificante para mí y para mi familia, es un premio a lo que hago que no es otra cosa que mostrar mi arte tatuado en la piel”.

La historia del tatuaje 

Nadie sabe cómo fue el origen del tatuaje, lo único que se conoce es que nació en la frontera entre Europa y Asia, hace aproximadamente 5 mil años y tenía diversos significados, que variaban desde atributos curativos hasta muestras de valentía o madurez, como aún se hace en diferentes tribus asiáticas.

A pesar de la poca información sobre el origen del tatuaje, hay 13 momentos que le han dado rumbo a la historia de uno de los accesorios con más poder emocional de la actualidad.

En septiembre de 1991 durante una expedición por los Alpes de Ötztal, en la frontera de Austria e Italia, dos alpinistas alemanes encontraron el cuerpo momificado de un hombre con 61 tatuajes en forma de línea en la muñeca izquierda, dos en la zona lumbar, cinco en la pierna derecha y dos en la izquierda.

Los estudios científicos al cadáver concluyeron que perteneció a un hombre que vivió ahí alrededor del año 3300 a. C. y sufría artritis en los lugares donde estaba tatuado, sugiriendo así que sus tatuajes tenían fines mágico – curativos.

Los estudios científicos al cadáver concluyeron que perteneció a un hombre que vivió ahí alrededor del año 3300 a. C. y sufría artritis debido a los lugares donde estaba tatuado, sugiriendo así que sus tatuajes tenían fines mágicos y curativos.

Aproximadamente mil años antes de Cristo, el tatuaje traspasó fronteras y llegó de Europa, y de África a Asia, tomando fuerza en China, Japón e India. Con el tiempo el significado de los tatuajes cambió dependiendo de cada país, por ejemplo, en Japón fue destinado para los criminales.


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