G20: un lamarqueño les cocinó a Trump y a Xi Jinping

CABA.- Darío Edgardo Seco es un joven nacido y criado en Lamarque, quien se fue a estudiar y además tuvo la suerte y el empeño en cocinar bien y rico y entre las tantas anécdotas que lleva cosechadas hay una que lo marcará para siempre en su carrera: tuvo el gusto de cocinar para un grupo de 18 personas durante el G20 que se desarrolló en esta ciudad, y entre ellos estaban los presidentes de EEUU y China, dos potencias que decidieron ponerle paños fríos a la tensa relación que mantienen. ¿Habrá tenido algo que ver la carne asada que les cocinó Darío?

Lo cierto es que el lamarqueño de 26 años le cocinó a Donald Trump y a Xi Jinping. Cuenta: “la verdad, el servicio secreto de EEUU estaba siempre mirándonos pero nunca molestaron igual eso era la presión y las carnes la pidieron bien marcadas. El pedido para Trump fue que su punto de cocción sea cocido pero no seco. Eran 18 personas en total fue mucha presión pero siempre cuando trabajo cocino igual para todos, no me fijo mucho para quién es, siempre quiero cocinar rico como para los amigos o los mismísimos presidentes”.

Agrega que “fue el broche de oro para un gran año el haberlo cerrado cocinándole al presidente de los EEUU y el de China. Les hicimos una ensalada de vegetales orgánicos banys con aire de parmesano de principal, vacío wagyu a la parrilla (raza animal japonesa, que en el mercado cuesta 4 mil pesos el kilo) acompañado con unas cebollas moradas asadas en ricota de cabra y dátiles, y de postre el tradicional panqueque con dulce de leche, algo bien argentino”. Los presidentes mandaron a felicitarlos por el menú. El guiño de un ojo de uno de los custodios con el pelo bien rapado fue el mensaje. El otro, escasas palabras en mandarín.

Darío estudió en Bahía Blanca en el Instituto Pedro Goyena donde se recibió de Cocinero. Trabajó en cocina desde los 18 años vendiendo milanesas a las obras en toda Bahia con su hermano Martín. Eso le despertó el interés por la cocina y decidió estudiarla. “Fue un incentivo porque tuve que terminar el secundario, el cual había abandonado”.

Paralelamente, en las temporadas de verano cosechaba peras y cargaba pasto con su amigo Emiliano Suazo y en invierno (vacaciones) trabajaba de bachero en Sierra de la Ventana. Inquieto, de los 18 a los 20 consiguió que lo tomaran de ayudante de cocina en un restorán bahiense. “Fue una gran escuela por los compañeros que me tocaron porque la cocina es un trabajo sacrificado y sin ellos no tendría la actitud de hoy.  Cuando empecé a estudiar me quedé en Bahía y mi profesor Martín Marcilese me agarró y me dijo que veía algo especial en mi; creo que eran las ganas de aprender, más la actitud, así que me llevó al Land Plaza Hotel Bahía. Él me abrió las puertas de la hotelería y los fines de semana trabajaba afuera del club Universitario en los carritos”.

En agosto de 2018 ganó un concurso interno del Hyatt en cocina y viajó a México en representación de Argentina. Quedó segundo en América. Un gran logro llevando productos del Valle Medio y Río Negro. Hizo langostinos, usó vinos rionegrinos, manzanas, tomates, sidra y eucalipto (de un árbol histórico que hay en Lamarque).

Un día ocurrió que estando en Mendoza de vacaciones -se había ido en moto-, pasó frente al Park Hyatt y se sacó una foto. “De regreso se la mostré a mi amiga Laura (foto), recepcionista del Land, y me dijo ‘loco tenés que trabajar ahí’. Ella se encargó de mandar un curriculum mio, al mes me llamaron y a los diez días estaba en una pensión de Mendoza. Increíble”, y agrega que “Enrique Palacios es mi otro mentor, el me enseñó la disciplina y el objetivo de cocinar rico, un genio. En 2017 me fui a Buenos Aires a trabajar al Park Hyatt Palacio Duahu, donde estoy actualmente”.

Suerte Darío, y que sigan los éxitos.