¡La réplica del Austroraptor cabazai terminada!

Choele Choel.- Luego de meses y meses, el artista Eric Griffiths terminó con una de sus obras más destacadas: una réplica del Austroraptor cabazai, que engalanará el paseo de la 9 de Julio en Lamarque, cuando se inaugure el próximo 15 de septiembre.

“Fueron muchas horas todos los días y sin descanso, salía del trabajo y ya me metía en el garage de casa a trabajar en la figura del cabazai”, comenta Griffiths y agrega que “iba a ser una réplica más chica, pero Hernández (Sergio, el intendente) quiso que lo haga en las dimensiones originales del dinosaurio; tiene casi 2 metros de alto, ya está terminado y ahora falta que le pase varias manos de barniz para que evitar que se oxide”.

Griffiths ya había mostrado la cabeza terminada hace unos días en el Encuentro de Artesanos y Manualistas (foto) que fue motivo de sorpresa y admiración para muchos.

 

EL PRIMER AUSTRORAPTOR CABAZAI -el holotipo- fue descubierto por Fernando Novas en el Bajo Santa Rosa en el 2002. Lleva el nombre en honor a Héctor “Tito” Cabaza.

Se trata de un pariente del temible velociraptor de Mongolia que se inmortalizó a partir de la primer película de la saga de Jurassic Park.

La expedición fue financiada por National Geographic Society.

Bajo Santa Rosa es un enorme depresión natural donde a lo largo de los últimos años se han hallado restos de plantas y animales que datan del Cretácico Superior, de hace 70 millones de años. Novas lo contó así a National Geographic.

“Las pezuñas son cónicas y puntiagudas, de depredador. La garra no correspondía a los abelisáuridos, terópodos cuyos huesos y dientes suelen hallarse en las rocas de la Patagonia. ¡Era un carnívoro nuevo para la ciencia! En el Museo Argentino de Ciencias Naturales se extrajo la roca que cubría los huesos: se trataba de un “raptor”. Lo llamé Austroraptor cabazai, “dinosaurio rapaz del sur que honra a Cabaza”. A diferencia de su pariente asiático, este era mucho más grande, de seis metros de longitud, con una cabeza baja y alargada, numerosos dientes pequeños y cónicos, y unos brazos muy cortos en comparación con el resto de los raptores. Estas evidencias indican que esta región de América del Sur fue hogar de un linaje de grandes cazadores, cuya historia evolutiva comienza a descubrirse.