En el ojo del huracán

Por (*) Pablo Gustavo Díaz.

Si fuera posible graficar este año 2020 que vivimos en argentina lo haría con la metáfora de “la tormenta perfecta”.

Este tipo de tormentas se producen generalmente por el encuentro de las grandes masas de aire frío que descienden desde el polo norte con las grandes masas de aire cálido de las tormentas tropicales, provocando en su unión tremendos huracanes que de tanto en tanto tocan tierra arrasando ciudades enteras.

La pandemia de coronavirus fue una gran e inesperada crisis sanitaria que asoló al mundo entero, pero además en nuestro país se encontró con la crisis económica, que ya estaba instalada y venía creciendo desde hacía buen tiempo, conformándose en su encuentro una verdadera tormenta perfecta para los gobiernos de turno; la mayoría además, recién llegados.

Desde marzo y hasta noviembre inclusive los gobiernos nacionales, provinciales y municipales han ido sorteando este huracán como les ha sido posible. Ni el presidente ni la gobernadora ni mucho menos los intendentes contaban con experiencia previa en este tipo de situaciones, ni con manuales que les indicaran el camino a seguir. Motivo por el cual hemos atravesado momentos donde primaron el caos, la incertidumbre y las improvisaciones. Aunque, y huelga decirlo, acompañados de un fuerte voluntarismo gubernamental que contagió a gran parte de la sociedad contribuyendo a superar la adversidad, a pesar del poco apoyo recibido por sus oposiciones que, en algunos casos, se posicionaron más como parte del problema que de la solución.

Quedará para el futuro y el análisis de especialistas, la enumeración de todos y cada uno de los errores cometidos por los gobiernos en esta crisis. No es el interés de esta nota. Aunque si los menciono en general para poder explicar el porqué de los ascensos, las caídas y los amesetamientos que evidencian los estudios de imagen y aprobación de gestión de los líderes aquí mencionados.

Previo al inicio de la pandemia tanto el presidente como la gobernadora rionegrina evidenciaban índices de aprobación similares al porcentual de votos obtenidos en sus respectivas elecciones. La mayoría de los intendentes de nuestra provincia también, salvo los de la capital rionegrina y el golfo San Matías que estaban ‘pum para arriba’ producto del exitoso verano que supieron gestar.

«Todos tenemos un plan hasta que nos pegan la primera piña» supo decir Mike Tyson. Y en ese momento todos los planes gubernamentales perfecta y pacientemente delineados entre la post elección y la luna de miel posterior a la asunción, se desmoronaron como un castillo de naipes. Y empezó la improvisación.

Del no pasa nadismo inicial, ejemplificado en aquella frase del ministro de salud nacional Ginés González García “no hay ninguna posibilidad que exista coronavirus en Argentina” pronunciada el 22 de enero en momentos en que lo ocupaba más el dengue que el virus chino, pasamos al cierre total del país con el ASPO nacional decretado el 19 de marzo.

Del “somos un caso único en el mundo, que dispuso la cuarentena plena” afirmado por el presidente Alberto Fernández en momentos en que el comité de experto virológico dominaba el escenario político-mediático, pasamos al millón de personas en el velatorio oficial de Diego Maradona en Casa Rosada.

De aquellas épicas escenas de guerra protagonizadas por intendentes y vecinos a mediados de marzo, poniendo barricadas en los accesos a sus ciudades para prohibir el acceso a visitantes foráneos, violando el artículo 14 de nuestra Constitución Nacional, pasamos a abrir nuevamente todo al turismo porque la economía así lo manda.

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Por citar solo tres ejemplos de los cientos de errores cometidos.

Así la imagen y aprobación de gestión de los gobernantes entró en una especie de montaña rusa, con altos ascensos y vertiginosas caídas.

Hoy muy pocos gobernantes ostentan diferenciales positivos en sus calificaciones. En los casos del presidente y la gobernadora rionegrina, por ejemplo, ese diferencial es negativo. Es decir que sus índices de desaprobación son mayores que los de aprobación. Y en el caso de los intendentes y las intendentas que pueden mostrar diferenciales positivos, salvo un par de excepciones, sus valores están levemente por debajo de los votos obtenidos en sus respectivas elecciones.

Lo peor ya pasó y ahora, vacuna en tierra nacional, viene el tiempo del rebote, pueden estar pensando algunos. Pero ¿lo peor ya pasó, o estamos viviendo la calma propia del ojo del huracán? Bueno sería que se tomen el tiempo para pensarlo y no repetir errores previos.

EMPIEZA OTRO AÑO ELECTORAL

Año impar, año electoral. Y en éste nuestra provincia de Río Negro debe elegir a los reemplazantes de las diputadas nacionales Lorena Matzen (UCR-Cambiemos) y Ayelén Spósito (PJ-FdT), como pelea de fondo, además de otros concejales de algunas localidades de la provincia en la pelea preliminar.

Dos lugares para tres aspirantes.

La foto de hoy muestra que el Frente de Todos llegaría como favorito a esa pelea. Con un piso electoral por encima del 30% ya tiene casi asegurado su lugar.

Su pelea no es hacia afuera sino hacia adentro del espacio, por la definición del nombre de la persona que ocupará esa banca.

La actual diputada no ha tenido la posibilidad de demostrar ninguna dote especial que la hagan candidata natural a la continuidad, pero representa a un sector muy importante del peronismo nacional con fuerte presencia territorial y anclaje en Casa Rosada, el Movimiento Evita.

El sorismo ya tiene su cuota cubierta en la cámara baja con Martín. Y de los tres sectores más importantes del peronismo rionegrino actual, es el único que no ha construido lazos nacionales importantes.

Así entonces es La Campora, con anclaje en el Instituto Patria y el senado de la Nación, quien mejor se presenta para disputarle al Movimiento Evita ese escaño.

Por la otra parte, a la UCR le estaría costando más de un Perú mantener la banca actual de Matzen frente a la disputa que le presentan, por adentro de su espacio el PRO y por afuera Juntos Somos Río Negro.

Entre esos dos nuevos partidos está concentrada la lucha por el otro escaño.

La foto de hoy muestra al partido provincial JSRN con más chances de quedarse con él, ampliando su representación en la cámara baja.

Pero, tal como mencioné en la parte inicial de esta nota, esta no será una elección como las tantas anteriores de tiempos normales. La pandemia sanitaria aún no ha sido sorteada y la pandemia económica tampoco está resuelta. La tormenta no parece haber amainado.

De la actitud y aptitud en la resolución de ella dependerá gran parte de la suerte de la elección.

(*) Pablo Gustavo Díaz

Consultor en marketing político

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