«Es un orgullo decir de dónde soy»: La historia del lamarqueño que juega en San Telmo de la B Nacional

Lamarque.- Esta historia está protagonizada por un jugador que hoy triunfa San Telmo de la primera B Nacional del fútbol argentino y no olvida su tierra natal. Tampoco su club que le mostró primero la belleza del juego.

Alejandro «Lorito» González es nacido y criado en Lamarque. De muy chico comenzó las prácticas en el club Atlético Lamarque, donde tiempo después, con tan solo 13 años, inició su carrera profesional que lo trasladó a Comodoro Rivadavia.

«Siempre es bueno recordar mi tierra, mi barrio y a mis amigos», aseguró, aunque aclaró que «por mis actividades deportivas se me complica viajar, igualmente cuando nos dan vacaciones siempre hay un tiempo para volver y nutrirme de emociones».

Recuerda los picados en cualquier lugar que lo permitiera. La primaria la hizo en la Escuela 345 y la secundaria en el C.E.M 7. «Jugábamos en los recreos con mis compañeros, los árboles eran los arcos y la pelota siempre entraba en juego. Todavía recuerdo los llamados de atención de las maestras».

Hoy con 28 años, Alejandro está jugando en el club San Telmo de la B Nacional. El equipo compite en esta categoría luego de haber logrado el campeonato y, por lo tanto, el ascenso del torneo Metropolitano.

«Para mí es un orgullo cada vez que me preguntan de dónde soy. Para mí estar en una cancha es llevar conmigo todos los mejores recuerdos de mi familia y mis amigos, es algo que los tengo presentes todos los días», comentó.

Pero los inicios no fueron tan fáciles. Alejandro detalló, que cuando empezó a jugar al fútbol, lo hacía como juego de niños. Pero con el correr de los años, el juego fue avanzando sobre su vida diaria. Con 12 años viajaba a Río Colorado para sumarse al plantel de la localidad, en condición de refuerzo en las temporadas o para intervenir en campeonatos infantiles.

A los 13 años, llegó el gran desafío cuando se sumó a la C.A.I  (Comisión de Actividades Infantiles) de Comodoro Rivadavia, donde jugó un tiempo hasta que una lesión en su brazo lo hizo desistir de continuar en la institución. Y volvió a Lamarque.

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Pero las ganas continuaron, y el Lorito -como es llamado en su tierra- seguía con las prácticas en el club que lo vio nacer. Hasta que a los 17 años jugó en la primera del club Sportsman durante su participación en el torneo Federal C. En 2010 con tan solo 18 años llegó la oferta de ser parte del plantel del Club Villa Mitre de la ciudad de Bahía Blanca donde jugó durante 10 años.

Para mí estar en una cancha es llevar conmigo todos los mejores recuerdos de mi familia y mis amigos

Hoy Alejandro está en la primera división del Club San Telmo. Luego del ascenso, empiezan otras historias, hay mayores desafíos, «ya que el nivel que nos vamos a encontrar es otro totalmente distinto, tanto en la calidad de juego como de los jugadores. La presión obviamente es otra».

Contó que con la pandemia se complicó la organización individual, como la preparación física que tuvo que continuar en casa.

Hoy Alejandro disfruta de la pasión por la pelota y los momentos junto a su familia, su esposa y su hijo que lo acompañan en este exigente mundo del fútbol profesional.

Dijo que la idea de «pensar en volver a mi tierra el día que decida dejar el futbol, siempre está. Me gustaría volver, acá tengo todos mis afectos y los mejores recuerdos. Pero el tiempo lo dirá, hoy por hoy, tengo la cabeza metida en continuar en el club San Telmo, y seguir ganando campeonatos con este equipo».


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