La voluntad humana de atender la Salud (Parte 1)

Por Liliana Verbeke (*)

Si bien es cierto que la ciencia médica se afana siempre en mejorar, aliviar, superar y hasta producir salud, podríamos decir que existe también una voluntad humana por optimizar  la prestación del servicio, alentar la vocación  y perfeccionar conocimientos.

En el país y nuestra provincia existen centros de salud tanto públicos como privados que han puesto muy en alto el concepto de salud y a lo largo de la joven historia de la provincia han existido y aún se desempeñan innumerables médicos y especialistas que, en muchos casos con muy escasos recursos y haciendo de la profesión un apostolado, han superado situaciones verdaderamente complicadas.

En ésa búsqueda de lo mejor y para todos, sumado a la voluntad política de hacerlo; un médico en 1973 ideó un Plan Integral de Salud Provincial que ha quedado en la historia de la salud pública Rionegrina, el Dr. Alberto Dal Bo, partícipe durante cuatro décadas de varios de los más importantes proyectos de cambio en salud en Argentina.

Podemos citar la ley de Hospitales de Reforma y la Planta Piloto Nº 1 en el Hospital Regional de Mar del Plata, en 1961; el Hospital Regional de Comodoro Rivadavia inaugurado en 1968 ; el plan de Salud de Río Negro durante el gobierno constitucional de Mario Franco, entre 1973 y 1976 y el Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan, inaugurado en 1987.

Todo ello reviste la misma importancia que en su momento  y contexto tuvo la llegada de los médicos pioneros a distintas ciudades y alejados parajes de entonces, convertidos hoy en localidades pujantes con hospitales cabeceras.

Médicos en la memoria

Mas atrás en el tiempo la salud pública provincial siempre tuvo sus protagonistas relevantes, incluso antes de la llegada del ferrocarril, resultando común que los lugareños recuerden hombres y nombres, como también antiguas prácticas, algunas que causan admiración y asombro y otras que nos llevan a pensar que sin lugar a dudas todo es acorde a los tiempos que se viven; desde la extracción de un molar a la forma de atender un parto.

Eran tiempos difíciles a principios del siglo pasado para vivir en la Patagonia. La rigurosidad del clima, las rutas de ripio o apenas huellas de carros donde había, donde no, las pisadas de caballos, sin comunicaciones y hasta sin luz ni agua potable, no hablemos de gas envasado o natural, teléfonos , televisión etc.

No podemos dejar de mencionar que los primeros pobladores -en muchos casos- se asistieron con los clásicos curanderos como decimos hoy, sin faltar la asistencia de “yuyeros y comadronas en los partos” y los casos urgentes y complicados debían ser trasladados si podían… “al Neuquén” o “El Carmen” entre otros.

En 1907 llega a la zona Andina procedente de Bélgica el Dr. José Vereertbrugghen, lo hace por la puerta de acceso de entonces; el Paso Cordillerano Vicente Pérez Rosales, resultando ser en la historia; el primer médico de Bariloche.

Eximio pianista en su infancia, ya en su juventud decidió que era otro su camino y elige estudiar Medicina en la Universidad de Lovaina, especializándose en obstetricia y ginecología en Bonn, Alemania.

En un carruaje tirado por varios caballos recorrió la zona andina: Ñorquincó, El Maitén, Esquel y parte de la línea sur de Rio Negro… llegando inclusive hasta Maquinchao.

Su pasión por el piano hizo que los ingleses radicados en la zona le regalaran uno, pues solía ejecutar alguno que hubiera en las estancias en su recorrido por la zona.

Así es que encargaron el piano a Londres llegando el mismo al entonces Puerto de San Antonio, pero nadie conocía al destinatario, lo que motivó que el instrumento volviera a  Inglaterra, hasta que nuevamente fuera enviado a la Argentina con destino Nahuel Huapi y se encontrara con el feliz propietario.

Antiguos pobladores y familias de Bariloche conservan vivo su recuerdo y su interés tanto por la profesión como por la  naturaleza, estudió la flora de la zona y sus propiedades medicinales logrando preparar algunos medicamentos para sus pacientes…

Le gustaba mucho escribir y fue corresponsal de un diario de Buenos Aires. Médico de la Policía Fronteriza; nombrado por el Estado Nacional con el grado de capitán; atendió desde  San Martín de los Andes en Neuquén, hasta la Colonia 16 de Octubre en Chubut.

El Dr. Vereertbrugghen atendía a los pobladores rurales de alejados parajes y personal de las estancias inglesas de  entonces, pasando hasta más de un mes fuera de su casa, pero ésta dedicación puesta de manifiesto con responsabilidad y vocación desinteresada lo perjudicó económicamente.

Con la llegada de jóvenes profesionales argentinos, regresa a Bélgica tras más de quince años en nuestro país y allí es nombrado Jefe de Cirugía del Hospital Central de Ginecología y Obstetricia, trabajando desde 1922 hasta 1937, año de su muerte.

En 1920 ya habían llegado los salesianos a la zona andina y se ocupan de colaborar con la atención de la salud en la zona , servicio que prestaba el sacristán Sr. José Caranta, inaugurándose en Bariloche un pequeño edificio destinado a hospital.

El Bariloche el primer centro de atención de la salud pública del municipio fue una pequeña construcción de madera ubicada sobre calle Elflein, luego hacia 1926 una casa alquilada, en el mismo estilo entre Mitre y Onelli.

En éste incipiente centro de salud, el Dr. Ernesto Serigós, a la postre primer médico argentino que ejerció en la ciudad andina,  realizó sus primeras operaciones entre los años 1920 y 1923, también llevando sus servicios a la zona.

Vecinos de Maquinchao recordaban que en una emergencia el Dr. Serigós “operó de peritonitis a la luz de una vela “en una habitación del hotel Fernández y en igual situación Doña  Ventura  Salaya, vecina de Los Menucos, en el año 1937 debió ser operada también por un cuadro peritonitis, en una sala de la Comisaría de dicha localidad por un médico residente en  Maquinchao, según rememora su hija Haydee sin recordar quién era el facultativo.

Un nuevo hospital con carácter de Zonal o Regional sería inaugurado  el 19 de Diciembre de 1938, contaba con  consultorio externo, servicio de rayos, cirugía y también internación; habitaciones para mujeres en planta alta y sala de hombres en planta baja con 11 camas. Fue su primer director el Dr. Juan Javier Neumeyer, santafesino de origen pero graduado como médico en el sur de Alemania se radica en Bariloche en el año 1929 hasta su fallecimiento en 1960.

Luego el Plan de Salud de la década del ’70,  dejó el recuerdo y el asentamiento de varios médicos en Bariloche; el Dr. Caride, el Dr. Martín Odriozola y otros que participaron también como el Dr. Neumeyer de la vida comunitaria y ligada especialmente a la actividad andina y de montaña entre otras.

El doctor Raimundo Guthmann, médico ginecólogo llegó a  Bariloche en el año 1957, desarrollando activamente la profesión entre los años 60 y 70 fue  el primer ginecólogo de la ciudad.

Jefe del Servicio de Maternidad del Hospital Regional durante 19 años, creó la consulta en contravención e introdujo la detección del cáncer ginecológico. Participó del  Plan de Salud de Río Negro en 1974 y luego a fines del ’76 se exilió con su familia en Francia donde falleció.

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La zona Andina y particularmente El Bolsón sabrían de otro médico que ha quedado en la historia local y en el anecdotario popular; el Dr. Venzano, como así también por muchos años, la presencia del Dr. Juan Hermann.

Radicado en le lugar en 1935 el Dr. Venzano recorrió la zona de El Maitén, Las Bayas en su Ford “A” -según rememora su hija en un reportaje- lo que le insumía un día de viaje, ayudado muchas veces por los pobladores y sus carros con bueyes para cruzar ríos y arroyos.

Este viaje tenía también destino Bariloche en busca de medicamentos, hasta que logró convencer a un bioquímico; el Dr. Fabricio de instalar una farmacia.

Siempre en contacto con la naturaleza, el Dr. Venzano descubrió  lugares transitados hoy por turistas de todo el mundo, a sus conocimientos de medicina sumaba los de Meteorología, Geología, Botánica, ciencias que le interesaban y manejaba.

Fotógrafo, Piloto Aéreo, realizó el primer Plano Geográfico de la zona de El Bolsón, hizo el relevamiento a pie, portando en su mochila  un teodolito y un altímetro que compró en un remate del Banco Hipotecario. Sin serlo era casi un Cartógrafo, consultado incluso por profesionales del tema.

El Dr. Cortizo en Ing. Jacobacci, cuyo nombre lleva un Empalme en las vías del Ferrocarril a Bariloche, fue como otros, médico ferroviario. De ésa época también se recuerda como médico en la zona Sur a los médicos Rivadulla y Lembeye.

Jacobacci tuvo por muchos años radicado al Dr. Capellari y el Dr.Chara, como en Maquinchao el Dr. Orencio Callejas primer Director del nuevo hospital en la década del ’50 y luego por muchos años el Dr. Oscar Nápoli; militante  y dirigente de la UCR  que lo llevaría a ocupar una Banca en el Senado de la Nación ya radicado en Bariloche.

Viene luego un médico cirujano haitiano que se gana el afecto de toda la gente; el Dr. Franz Medard que recorre incluso los parajes y zona rural intentando siempre convencer a los habitantes de los beneficios de la medicina y la atención hospitalaria.

Al recordar la salud en Maquinchao no se puede dejar de mencionar al “Boticario” que prestara servicios en el Hospital por muchos años; Fortunato Pérez “Nato” y en el mismo sentido a sus antecesores Della Nave, Don Luis Rusca y cómo no mencionar al farmacéutico de Jacobacci el Dr. Issac Feldman de quien casi todos tienen algo para contar.

Un recuerdo especial y poblado de anécdotas merece el Dr. Boris Neumivakin, odontólogo que prestaba servicio en hospital y consultorio particular en Maquinchao. En el mismo sentido la Dra. Buganem odontóloga de Ing. Jacobacci reconocida y consultada por gente de toda la zona.

Comallo y Viedma recuerdan también al Dr. Carlos Volonteri;  militante del Partido Provincial Rionegrino ocupa una banca legislativa en la capital provincial Viedma, lugar donde residió definitivamente reconocido como importante obstetra y ginecólogo.

Sierra Colorada tuvo por muchos años los servicios del Dr. Feintuch, el Dr. Manuel Gudiño Kramer y Benjamín Neumivakin entre otros.

Recorren también la zona hacia fines de la década del ’60 dos médicos egresados del Hospital de Clínicas de Buenos Aires; los primeros médicos que tuvo la localidad de Los Menucos e inauguraran la sala de primeros auxilios el Dr. Aldo Neri, luego Ministro de Salud del Gobierno del Dr. Alfonsín y el Dr. Néstor Perrone médico cirujano. Los Menucos le rinde homenaje en vida al Dr. Perrone, imponiendo su nombre al hospital local.

Ese contexto de una vida dura y sacrificada , alejada de todo confort y bienestar recibe a éstos hombres , Valcheta enamora al misionero Pedro Raúl Fernícola, médico cirujano que se casaría con una joven del lugar; Doña Fatme Sales, ello contribuye a entablar una sana y gran amistad con casi todos los lugareños, que incluso reconocen su fino y agradable humor.

Reconocido cirujano, Doctor en Medicina; responsable, consciente de las dificultades de su tiempo y de todo lo que debería afrontar y enfrentar, se entrega  a su vocación sin medidas ni límite de tiempo, reconocido en toda la región, recibe pacientes de más allá de la Línea Sur incluso.

Director del hospital que hoy lleva su nombre, fue médico policial y en su vida cívica representando al Partido Provincial Rionegrino (PPR),el Dr. Fernícola estuvo también un tiempo al frente del Municipio de la localidad de Valcheta; al fin su lugar en el mundo.

Al decir del escritor valchetano Jorge Castañeda: “El Dr. Fernícola es venerado por sus pacientes… y no era para menos….Infinidad de notas y conferencias suyas sobre temas médicos se reproducen  en centros académicos nacionales y extranjeros, recibiendo importantes  distinciones por su loable tarea de curar. Era un verdadero esculapio que supo hacer de su profesión un apostolado”.

Un Directorio de calles, señala una con el nombre “Dr. Feintuch», en la localidad de Ministro Ramos Mexía, nombre de quien fuera  recordado como médico del lugar, lo mismo el Dr. Scafatti.

En la actualidad casi todos los centros de Salud Pública adoptaron el nombre de quienes han sido primeros profesionales o quienes mas tiempo han residido en el lugar, como el caso de General Conesa donde el hospital lleva el nombre del Dr. Monteoliva, los consultorios del Ipross en Viedma que recuerdan al querido cirujano Dr. Rubén Giménez o el Centro de Salud del Balneario “El Cóndor” con el nombre de la conocida odontóloga y concejal viedmense y amiga de muchos la Dra. Liliana I. Andaloro.

En lo referente a San Antonio Oeste  dos médicos trabajan en la localidad entre 1905 y 1910: Anselmo Estrella y José Fassone ejercían en la enfermería del Ferrocarril recién habilitada,  años después lo haría el doctor Rogelio Cortizo por un breve lapso hasta la llegada del Doctor Miguel Lembeye, médico que atenderá a la numerosa colonia ferroviaria  y población en general avanzando junto con el ferrocarril hasta el año 1930, siendo su sucesor el Dr. Justino Ramos Mexía.

Es recordada también como primera odontóloga  Mika Feldman quien alcanzara grado de Capitán durante la Guerra Civil Española trabajando con la ayuda de su esposo Hipólito Etchebehere como técnico dental.

En la actualidad el hospital zonal toma el nombre del Dr. Aníbal Serra; recordado y querido médico de San Antonio Oeste quien  falleciera a los 88 años dejando en el hospital y en la comunidad un legado digno de imitar. Su servicio y constante entrega, siempre en el hospital Público, hombre inteligente, creativo y servicial se brindó entero a la comunidad en la que residió hasta su muerte.

Al decir del Dr. Javier Iud, quien rindiera homenaje en la Legislatura Provincial al momento de su fallecimiento- “El Dr. Aníbal Serra fue para los sanantonienses, el símbolo de una medicina humanizada y  solidaria. Un profesional que hizo realidad aquella premisa: No más médicos sin enfermos, ni enfermos sin médicos”.

 (*)Diplomada en Preservación del Patrimonio NyC (UBP)


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