La voluntad humana de atender la Salud (Parte 2)

Por (*) Liliana Verbeke

Médicos en la memoria

Como es de suponer la zona del Valle Inferior y Viedma propiamente dicha estuvo asistida desde mucho antes que el resto del territorio.

En las primeras décadas del Siglo XIX ciudadanos ingleses se instalan en distintos puntos de la Patagonia, siendo asistidos   espiritualmente por la Iglesia Anglicana .En tal sentido arriban a Carmen de Patagones a fines de 1862 un grupo de misioneros con el propósito de fundar una Misión y evangelizar a los aborígenes, convocando a su vez a un médico misionero, anglicano también.

Así en noviembre de 1864 comienza su tarea en la zona el médico  Jorge Arturo Humble, quien además de médico era pastor anglicano e integrante de la Sociedad Misionera de la Patagonia. El 13 de agosto del año 1865 inaugura una pequeña capilla en la banda sur del Rio Negro o población Mercedes de Viedma. Se estima que el Dr. Humble había nacido en 1830 en Inglaterra, allí obtuvo su  «título de médico, cirujano, boticario, obstetra y oftalmológico» -que no revalidó en el país- lo que indica que tendría  34 años cuando llega a establecerse en la comarca de entonces.

El Cnel. Álvaro Barros , Gobernador del Territorio  (1879) lo designa miembro de la primera Comisión Municipal y acepta el cargo en razón de que le permitirá cree, realizar mejor su tarea y comunica a sus superiores de la Iglesia Anglicana que aceptó el cargo y  se hará responsable de los departamentos de higiene e instrucción pública.

Más adelante expresaría que para el departamento de instrucción pública, ejercía  una suerte de supervisión general sobre dos escuelas; una en Viedma y otra en  San Javier, en ambas como maestro protestante y  sobre otra que se encontraba río arriba.

Otro religioso, sacerdote salesiano de Don Bosco, vendría a ésta tierra también con la doble misión de curar el cuerpo y el alma; el padre Evasio Garrone, Sacerdote, Misionero y Médico Hospitalario. Este “cura dotor”, como le llamaban muchos lugareños en 1895 fue convocado a cumplir con el Servicio Militar en Italia y se desempeñó como  asistente médico y enfermero en un hospital militar, partió hacia la Argentina a en 1880.

Una vez en la Misión Salesiana en Viedma, se da a su tarea apostólica y también como enfermero  en una vieja casona que llamó «Hospital San José”, lugar donde hoy se encuentra el Obispado de Viedma, sitio que transformó en refugio y parador de personas que acudían en busca de atención sanitaria desde alejados parajes de muchas leguas a la redonda hasta resentir su salud, falleciendo en Junio de 1911.

Hacia 1902  otro italiano que además padecía tuberculosis , hermano coadjutor salesiano, Don Artémides Zatti había llegado al Hospital San José  y es el Padre Garrone quien entre otras medicinas le recomienda prometa a la Virgen  María Auxiliadora que si sana dedicará su vida a atender enfermos…Su enfermero ayudante Don Artémides Zatti, le sobrevivió 40 años más.

El recordado hospital San José llegó a tener setenta  camas y según se estima llegaba a atender mil enfermos por mes, en su mayoría muy pobres que nada podían pagar. Zatti se desempeña como ayudante del padre Garrone a cargo de la botica del pequeño hospital, lugar desde donde asistió a otro joven venerable: Ceferino Namuncurá, interno en el Colegio San Francisco que curiosamente padecía la misma enfermedad pero sin poder sanar.

El Gobierno, con aprobación del Episcopado y del Estado Argentino, el padre Evasio Garrone fue nombrado Dr. Honoris Causa en Medicina.

La fama de santidad de Zatti y la potencia de sus “jeringas “parecían conjugarse para dar testimonio de sus bondades y atención como enfermero y de su contagiosa Fe y evangelización permanente.

Un viedmense Don Carlos Tordy así lo recuerda: “no olvido las recorridas diarias del enfermero (Don Zatti) con el médico Sussini por el hospital, así como el vozarrón del doctor Pedro Ecay que saludaba a Zatti con un fuerte y amistoso “¿cómo andas, carajo?”.

Un párrafo especial merecen los médicos Hildemann y Sussini, recordados ambos en dos arterias viedmenses.

Graduado en la Facultad de Medicina de la UBA hacia 1942, tras dejar su Junín natal, vendría también a conquistar el corazón de los viedmenses el Dr. Fernando Molinari; al punto de ser declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Viedma “ en abril de 1994 poco antes de su muerte;

A instancias del Dr. Domingo Harosteguy médico influyente y dirigente radical de Carmen de Patagones, Molinari decide radicarse en la zona en 1945 e ingresa al nuevo hospital de Viedma conducido en ése momento por el Dr. Antonio Sussini, asume  la conducción del hospital  cediendo el lugar con los años al Dr. Mario GEE.

El Dr. Molinari con otros médicos entre los que se destaca el Dr. Gregorio Iturburo, fundan con el tiempo la conocida Clínica Viedma  amén de atender diariamente su consultorio instalado en su domicilio particular.

Al comienzo de su tarea, el Dr. Molinari tuvo trato con Don Artémides Zatti, que desde su humilde hospital San José requería muchas veces de sus servicios.

Al igual que varios colegas de entonces fue el típico “médico de familia “o de Cabecera… Sin horarios y muchas veces sin honorarios, cuidadosos en eso de recetar remedios prefiriendo observar la evolución del paciente dicen quienes los recuerdan.

Varios de éstos noveles médicos fueron afectos a diferentes  prácticas deportivas, siendo el Dr. Molinari un reconocido “pelotaris”, impulsando la primera cancha cubierta de Pelota a Paleta de la ciudad en el Club Social Viedma. Participo en la vida cívica, amigo personal del Gobernador Castello, el Dr. Molinari Presidió la primer Comisión Pro-Viedma Capital.

El Dr. Mario Gee llega en 1965,  como parte del Programa Nacional de Lucha contra la Tuberculosis, al comienzo fue la atención en un modesto consultorio para luego tomar un sector del hospital destinado exclusivamente a tal fin. Tiempo después el Dr. Gee ganaría el concurso para Director del Hospital en reemplazo de Molinari en razón de ser nombrado Jefe Médico de la Policía. Por aquél entonces era Delegado Federal Sanitario el Dr. Aldo Neri que ya se encontraba en la zona.
El Plan de Salud implementado en el año 1973, como ya sabemos dejó residiendo en la provincia a muchos médicos que participaron de él en todas las disciplinas de la medicina; pediatras como el Dr. Ortiz Gallo, el Dr. Wallis Curí Antún,  recientemente reconocido por la Legislatura Provincial como Personalidad Destacada de la Provincia de Rio Negro, por sus méritos reconocidos como pediatra y brindar de manera gratuita y  solidaria  sus servicios profesionales desde hace catorce años  en la zona  periférica más humilde de la Capital provincial , especialmente en el Centro  de atención primaria “Dr. Gustavo Andreani”, que integra y cubre la atención de seis barrios:  Lavalle, Mi Bandera, Nehuén, 30 de Marzo, Loteo Silva y 22 de Abril.

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Recordamos entre los profesionales de la pediatría  sin detrimento de ninguna especialidad,  por ser la infancia la base del crecimiento y desarrollo en Viedma al  Dr. Bunstein, el Dr. Jorge Boland, la Dra. Mirtha Maldonado, la Dra. Otero  el Dr. Cunsolo, el Dr. Abrahan, el Dr. Cucci y a todos  los que ejercían y ejercen en la provincia y  hospitales también cabeceras, como Roca y Bariloche.

Más acá en el tiempo muchos jóvenes profesionales ,vinieron con su título flamante a establecerse en la Comarca e incluso hijos de viejas familias de la ciudad que optaron por la carrera de la “salud”  y prestan servicios en distintas especialidades en Viedma; Joelson, Daruiz, López, Colombo, Guidi, Brussino; Guerrisi, Lavalle, Duré, Marenco, Cailotto, Pasos,Arrascoyta, Gorriti, Cévoli, Gerometta,Pick entre otros… sin desmerecer a  los que eligieron éste lugar para desarrollarse profesionalmente, no haré nombres para no olvidar a ninguno.

Pero sí y vaya la “vecindad”; es justo reconocer a varios médicos de la ciudad vecina Carmen de Patagones que han quedado en el recuerdo y han hecho historia; desde el Dr. Harosteguy a los médicos de fin de siglo anterior y el presente como; Tessari,  Ecay,  Gutvay, Escudero (Médico ferroviario e hijo de ferroviario) Ansella, Mezzelani, Ferrari,  Garcia Diaz , Imperiale, Koltik a los actuales y a las religiosas que con gran esmero  llevan adelante el Hospital Municipal de Carmen de Patagones.

Pero hubo alguien que bien puede decirse escribió una página en el servicio de cirugía en Viedma: el Dr. Carlos Ledesma. Trabajador incansable hasta sus últimos días ,uno de los fundadores -junto al Dr. Sapin y otros- del Sanatorio Austral, formador incluso de otros profesionales, contaba con su experiencia como residente y jefe de residentes en el hospital Escuela de Granadero Baigorria, próximo a Rosario (Sta. Fé).

Estimamos pasó más horas en su consultorio y con sus pacientes, que el tiempo dedicado a su vida familiar y personal. Eso sí, amante de la naturaleza no dejó de vacacionar en el Balneario El Cóndor al que defendía a rajatabla, tanto como la fecha de su cumpleaños que si te olvidabas solía decir: “Que fecha era tal día…?” Uno de sus colegas y amigo el Dr. Curi Antún sintetizó la despedida diciendo “dejó tanto en su recorrido, que Viedma nunca lo va a olvidar”.

Antes, en los albores de la joven provincia hubo alguien también fuertemente ligado a la planificación de la  salud; responsable y nexo por años de las políticas sanitarias nacionales y Rio Negro; el Dr. Carlos Reussi Braga.

El Dr. Reussi -como lo reconoce toda la gente- oriundo de la capital, en su niñez y adolescencia fue alumno y egresó como  abanderado  del Colegio del Salvador, graduándose como médico en el año 1966 con Diploma de Honor de la UBA  y se radica en Rio Negro en el año 1969 donde forma parte también del Plan Integral de Salud de los años ’70. Especialista en medicina Interna, Diplomado en Salud Pública, fue destacado con Becas Internacionales  en distintos programas y cursos , algunos de ellos fuera del país entre los que se destacan; Ginebra (Suiza), Bruselas (Bélgica), Washington (E.E.U.U), Querétaro en México entre otros.

Sin dudas que el histórico y centenario colegio jesuita porteño dejó huellas en su espíritu en lo referente a disciplina y formación humanística, el Dr. Reussi fue Jefe del Proyecto de Salud Rural de Rio Negro, Jefe de la Tercera Zona Sanitaria, Delegado Federal Sanitario desde el año 1972 al 2001, Coordinador Sanitario  Regional Patagónico 1982/2001 y Director Nacional de Coordinación Sanitaria  1986/87.

En sus jóvenes años recorrió la provincia y se internó en el  Rio Negro profundo, fue entre otros quien programó  los Centros de Atención Primaria de la Salud, formó y puede decirse estuvo a la par de una verdadera legión de Agentes Sanitarios que se fueron instalando en la geografía conocida y accesible de la época , en que los agentes de Salud Rural sin más ayuda que algún noble paisano a  caballo o caminando,  llegaron de manera insólita a alejados y olvidados parajes de entonces.

Coordinador y docente en varios Cursos y Seminarios organizados por Salud Pública de Nación, la Escuela de Salud Pública de la Provincia de Buenos Aires y nuestra provincia , todos ellos destinados a directores de hospitales, profesionales, administradores  y trabajadores de la salud en general.  Alentó siempre la formación y la capacitación, orientando siempre a jóvenes profesionales a la superación permanente, poniendo a la provincia en el concierto de todas las políticas nacionales y campañas sanitarias en todo el interior provincial,  permaneciendo muchos años al frente de la Delegación Federal Sanitaria en Viedma, ciudad que lo tiene por un reconocido vecino.

Lejos quedo el tiempo en que una camilla de partos podía resultar para algunos algo extraño, invasor y desconocido o en que la forma de colocar un supositorio debía ser demostrada específicamente pues algunos pacientes los ingerían, sin profundizar ni explicar otras prácticas que hoy parecerían insólitas.

Sin dudas que casi toda acción en salud lamentablemente se encuentra íntimamente ligada a la situación económica imperante en cualquiera de los casos, ya sean gobiernos dictatoriales o democráticos, diferencias partidarias e ideológicas, situación de las obras sociales, población que carece de obras sociales o mutuales, etc.

Larga sería entonces la lista de médicos, y servidores de la salud en general reconocidos y recordados en la zona  y mucho más aún rico y abundante el rosario de anécdotas que la población y los mismos profesionales guardan como parte de su historia personal y de la identidad provincial respecto de la relación médico- paciente, sobre todo en los primeros tiempos de la formación del servicio de salud.

(*) Diplomada en Preservación del Patrimonio NyC (UBP)


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