Los Ribereños: la simpleza, la autenticidad y el canto con el corazón

Por Pablo Otazú.- 

Leer con lenguaje inclusivo, me estoy decodificando y aun me cuesta escribirlo

Pensaba en este tema de la comunicación, e imaginaba a los hombres primitivos y su necesidad de contar los eventos del cual eran protagonistas, una caza, una batalla, y buscaron la mímica de la cual nace en su evolución el teatro, el mimo y alguna que otra manifestación artística, la gestualidad y el movimiento, en su evolución la danza, las sombras que puede haber sido el comienzo del primer títere o sombras con movimiento. Algunas cosas quedaron plasmadas en las pinturas rupestres. 

Seguramente la imitación de la naturaleza genero sonidos que evolucionarían hacia la música.

Todo nos acompaña desde hace millones de años, somos comunicativos por esencia y esa necesidad nos hace artistas, porque el arte corre por un camino distinto que lo puramente social y cotidiano, nace de la necesidad de comunicar nuestro mundo interior. Después, en la práctica se va puliendo esa elección. Por eso en nuestro país, la provincia y la región florecen los artistas, aquellos que sienten la necesidad de comunicarse de otra forma más potente que la social, que ya no les alcanza con eso, que retoman el ritual y la conexión con algo más que lo terrenal, que quieren compartir esa necesidad, que quieren “mostrar” y entonces se transforman en “artistas”.

¿Vivir en un pueblo chico, donde todos nos conocemos?, esa es la muletilla social que se utiliza por la cercanía, pero creo que realmente no es así y eso me pasa con este espacio donde voy descubriendo a cada uno de aquellos que eligen manifestarse arriba de un escenario en ese ritual donde cada quien acepta los códigos, el de estar expectante y el de comunicar. 

A los Ribereños los había visto, en algún festival, pero no los conocía. Cuando hable con Gustavo Huinca nos conectamos enseguida, la simpleza no unió, también la cuestión de no darle tanta vuelta a los asuntos. Gustavo tenemos que hacer una conversa con Los Ribereños, le dije, cómo no! Me contesto. Y ya se armó la charla, sin vueltas. Y comencé a conocerlos y escuchaba sus sentires y confieso que me emocionaba, porque a veces lo simple y autentico es mucho más potente que las formas más académicas y también entiendo que de eso se trata la cultura popular, que no tiene tanta vuelta, tanta explicación que conecta directamente con los sentidos, con el corazón, y muchas veces no se tiene conciencia de ello, de la potencia que eso produce, cuando canto porque me gusta, porque me hace feliz lo que hago. Esas son definiciones que ellos me enseñaron. Les agradezco mucho haberse prestado a esta conversa que nos sirve para no olvidarnos de la autenticidad  y a simpleza y eso se encuentra en “lo popular” en los barrios populares, donde el mercado aun no lavo las cabezas.

Gracias Ribereños.

Se encienden las cámaras y del otro lado aparecen ellos, sentados con sus guitarras en las manos. Les explico de que va la charla, que no pretende ser otra cosa más que una conversación, y que no soy periodista por lo tanto esto nos es un reportaje, sino una conversa con un vino o un mate. Les pido que se presenten y Oscar toma la posta…

Oscar: te voy a hacer un poco de locutor, así vamos presentando a los muchachos. El primero a la izquierda es Guillermo Huinca (bombo), que está con nosotros desde los 4 años, así que ya conoce toda la historia de Los Ribereños. Era más chiquito que yo, pero bueno me pasó ya (bromea con la estatura, nos reímos). El que sigue es César Valdebenito de Luis Beltrán (guitarra y coros), se sumó hace un par de meses.

César: ¿cómo estás Pablo? 

Oscar: dos beltranenses tenemos en este momento. Quien le sigue junto conmigo somos los fundadores del conjunto que iniciamos allá por el 2002, es Gustavo Huinca (guitarra y voz). También conocido en la zona, el cabezón le decimos nosotros, no sé por qué será. Pero eso ya queda para otra ocasión (nos reímos).  Acá a mi derecha Manuel en el bajo, nuevo integrante hace un par de meses. Por distintas razones nos hemos ido renovando. Y finalmente, quien les habla Oscar Oyola (guitarra y voz), los cinco que hoy estamos con los ribereños. 

Manuel ¿Cómo es tu apellido?

Manuel: Nieto, Manuel Nieto

«El nombre Ribereños viene por la ribera, haciéndole honor a la ribera que tenemos los choelenses»

Entonces los otros vienen siendo tus abuelos (se ríen). Me decían que habían comenzado ¿en qué año?

Oscar: 2002, en septiembre tuvimos nuestra primera actuación y desde ahí no paramos. Estábamos Gustavo, un hermano de Gustavo y otros dos chicos, Abel Castillo y Guillermo Fresser. Desde ese momento sin parar.

Lograron tener continuidad

Oscar: sí, por suerte fue continuo. Aunque tuvimos algunos baches, como pasa siempre

¿Ustedes siempre fueron folkloristas? ¿Les gusta el folklore?

Oscar: claro, guitarreros más que nada, porque ninguno…bueno, Manuel es el único que hoy está estudiando música, es un poco el coordinador que nos arma un poquito. Después el resto, somos todos guitarreros de peña, de fogones, de asados. Venimos sobreviviendo con eso.

Manuel ¿dónde estudiás?

Manuel: En el IUPA, en Lamarque

¡Qué bueno!

Manuel: desde el 2017 creo

Los Ribereños, son, por lo menos para mí que los vengo observando, digo sólo observando porque nunca me invitaron a un asado (se ríen)

Gustavo: Sí, es verdad, pasa que bueno viste que nos conocemos todos de vista acá en la zona. Vivimos en una zona muy chica, donde realmente la mayoría de las personas nos conocemos por nombre, porque nacimos acá. Nos habremos visto en ocasiones, pero no nos conocemos personalmente.

Claro y uno a ustedes los viene viendo arriba de los escenarios. A mí me gusta ir a ver a los compas, saber qué están haciendo. Como también me gusta que me vengan a ver a mí, aunque sean propuestas distintas. Los vengo viendo hace un tiempo, y noto que ustedes tienen una raíz muy popular.  Cuéntenle a la gente qué es lo que hacen, de dónde son, de qué barrio son…

Oscar: originariamente somos de Choele Choel, aunque hoy ya hay integrantes de Luis Beltrán. El nombre Ribereños viene por la ribera, haciéndole honor a la ribera que tenemos los choelenses, ribera del Río Negro. Es difícil ponerle un nombre a un conjunto, parece una pavada, pero nos es fácil. Se eligió ese, de común acuerdo. 

Le faltaba salero al grupo por eso invitaron gente de Beltrán

Gustavo: faltaba una pizca de sal (nos reímos todos a carcajadas) Como la chacarera esa que dice, una pizca de sal, está muy buena. Bueno eso le faltaba. Fuera de broma, por las cuestiones que te comentaba antes que nos conocemos bastante. Tuve la oportunidad de trabajar en todos los pueblos, eso me favoreció mucho, porque conozco a mucha gente en todo el Valle Medio. Así nos conocimos con estos chicos que les gusta la música (se refiere a César y Manuel). Intercambiamos ideas, tenemos ideas similares. Nosotros buscamos siempre, el folklore más popular, esa manera de hacerlo. Sin tratar de imitar a nadie, tratamos de hacerlo nuestro, a veces quizás no nos sale del todo, pero eso es lo que queremos. Y es bastante difícil lograr un estilo propio. Pero hemos tratado de perdurar todo lo que se ha podido. Hoy estamos llegando a los 20 años ahora en septiembre. Justo nos tocó con la pandemia, entonces no sé si podremos festejarlo como nos hubiera gustado, por el tema de los protocolos y la seguridad. 

¿Quieren cantarme un pedacito de una canción?

Oscar: vamos, ningún problema. Podemos hacer “Por una mirada” de Carlos Ramón Fernández 

(se preparan, agarran sus guitarras, tocan la mitad del tema. Los miro, los escucho y disfruto de esta función privada)

¡¡Muy bien che!! Falta que me inviten a un asado y cantamos la otra mitad. (se ríen)

Gustavo: en cualquier momento Pablito, cuando esto pase y dios quiera, se vaya de a poco normalizando

Sí, el festival ya lo están anunciando

Oscar: sí, ya confirmaron la fecha del Pre-Cosquín 5 y 6 de Diciembre, 9-10 y 11 el Festival de Folklore. 

Hablemos un poco ¿Qué es el folklore para ustedes?

Oscar: te voy a hablar particularmente, para mí el folklore es algo que uno mamó de chico, se transformó en una forma de vida. Escucho otra música, pero vivo escuchando folklore. Son muy apasionantes las letras del folklore, las canciones. Lo siento así al folklore, es una forma de vida.

El resto ¿qué piensa? 

Gustavo: mirá, en mi caso… te lo voy a explicar en estas sencillas palabras, lo que me pasa a mí con el folklore. ¿Viste cuando escuchás un tema y se te pone la piel de gallina?, bueno eso me pasa cuando escucho el folklore. Me gustan todos los géneros, pero me dediqué a esto porque me apasiona. Me gustan todos los ritmos de folklore. Como dice Oscar, uno lo escuchó toda la vida por nuestros padres, el tango, el folklore. Gracias a dios, nos quedó grabado para siempre. He tenido la decisión -porque se nos van pasado los años-, he tratado de retirarme para que venga la gente nueva, uno ya está grande para los escenarios. Y no lo puedo hacer, no puedo hacerlo, porque cada vez que escucho una guitarra quiero tocarla, quiero cantar. Aunque uno lo haga más o menos, como decía antes Oscar nosotros siempre hemos tocado y cantado de oído. Cantamos porque nos gusta, no porque aprendimos. Tocamos la guitarra como hemos podido. Pero bueno, a nuestra manera lo hacemos. Lógicamente el apoyo de la gente es lo que te hace seguir adelante. Eso te hace progresar y te impulsa a seguir luchando por esto que nos apasiona, que es la música. 

Igual te tengo una mala noticia, vos que querías retirarte con cincuenta pirulos…yo tengo 64 y no puedo dejar de tocar

Gustavo: entonces vamos a ser iguales Pablo. Porque es así, viste que uno quiere tomar la decisión y se te hace imposible dejar.

Pero está bueno eso ¿o no está bueno?

César: ¡más vale! (dice César que está abrazado a su guitarra)

¿Los demás qué opinan?

César: yo de chico aprendí a tocar la guitarra, la de juguete, de oído. Me gusta la música en general, pero como decía Oscar, pienso que las letras del folklore tienen una cosa especial. Estoy agradecido a ellos que me permitieron integrarme. Antes estaba en un grupo de cumbia, en Impakto. Estoy re contra agradecido, porque estoy haciendo lo que me gusta, el folklore. 

Será porque el folklore es muy cercano a nosotros ¿no?

César: seguro que sí, también por la familia. Tengo tíos por parte materna que siempre han escuchado folklore

También el folklore vive con nosotros todo el día

Gustavo: creo que sí, porque es algo muy nuestro, es argentino. No sé la historia de sus inicios, te mentiría… pero según tengo entendido algunos ritmos como la zamba o la chacarera, son muy nuestros, no los he escuchado en otros países. Quizás sí, y yo no lo sé ojo. Sí he escuchado otros ritmos como el Huayno, que es de los países limítrofes como Bolivia o Chile. Pero después la zamba, la chacarera, kaani que es bien sureño, esos ritmos no los he escuchado en otros lados. 

Y los jóvenes ¿por qué están con estos veteranos? (se ríen)

Guillermo: yo empecé de muy chico, tenía 4 años. No me acuerdo muy bien cuándo fue la primera vez, pero hay fotos de eso, era muy chiquito. Siempre practicaba con mi viejo, cuando él tocaba la guitarra, solía acompañarlo con un balde que tocaba con una cuchara de madera. Me gusta mucho el rock, practico batería también. Siempre me gustó subir al escenario, sentir esa adrenalina de tocar, es más no tengo recuerdo de estar nervioso antes de tocar. Lo hacía natural como si siempre lo hubiese hecho. La verdad también es que me crie escuchándolos a Oscar y a mi viejo, verlos ensayar, entonces decidí sumarme. La pasamos muy bien, compartimos y hemos vivido lindas experiencias. 

Naciste arriba del escenario casi…

Guillermo: sí, sí prácticamente

Gustavo: después cuando tenga la oportunidad de pasarte material, te voy a mandar una fotito para que veas cuando subió por primera vez. Todavía no alcanzaba a cumplir los 4 años. Viste como es, nuestros padres nos lo inculcaron y yo sin querer se lo inculqué a él. Porque los ensayos siempre fueron o en casa de Oscar o en casa mía, entonces los chicos están ahí, van mamando lo que vos haces. Tengo dos hijos más, varones, uno a veces nos ha acompañado, pero por cuestiones laborales no siguió. Uno sin querer inculca lo que a uno le gusta, pero sin presionar, jamás lo presioné, él lo eligió.

¿El otro joven que dice?

Manuel: no soy folklorista, vengo del rock, pero me gusta toda la música. Arranqué a tocar con ellos porque ¿Por qué no? O sea, nunca había tocado en un grupo de folklore y me parecía algo lindo. 

¿Tienen temas propios?

Oscar: sí hay algunas, dos o tres letras que nunca las sacamos a la luz en realidad. Quedaron encarpetadas. Hay una que hizo Gustavo sobre su ciudad, General Conesa y después otra del conjunto, pero bueno quedaron ahí

«Siempre me gustó subir al escenario, sentir esa adrenalina de tocar, es más no tengo recuerdo de estar nervioso antes de tocar» (Guillermo)

Pero ¿le hicieron música?

Oscar: sí, tienen ritmo de zamba

Gustavo: el temor que uno tiene, es haber hecho algo que no va a gustar, que no diga nada o sonar vacíos. Nunca nos animamos por eso viste

Pero si te gusta a vos… Mirá siempre digo que si vos hacés las cosas auténticamente, con el corazón, a la gente le va a llegar de la misma forma. 

Gustavo: puede ser… no lo había pensado de esa manera

En la música hay distintas expresiones. Están los académicos y estamos los que lo hacemos como podemos. Ambas opciones son valiosas. El folklore argentino no se formó con los académicos, se formó con los que hacen. El gaucho no cantaba a cuatro voces, cantaba al unísono. Después empezaron a hacer dos voces como los Chalchaleros y después a hacer arreglos, los que estudiaban música como Manuel. 

Gustavo: en eso tenés razón, pero viste que por más que uno lo mire así, cuesta largarse.

¡Hay que animarse viejo! hay que animarse y dejar el cagaso a un lado (se ríen) Imagínense, todos esos autores que ustedes cantan, también deben haber tenido un poquito de miedo, antes de mostrar sus temas. Siempre lo que es propio cuesta mostrarlo, porque es como desnudarse delante de la gente.

Oscar: sí tal cual. Uno está ahí arriba y a veces no querés ni mirar para estar adentro tuyo. Después te liberas te sentís uno más, y ya empezas a transpirar, no de nervios sino de tocar y de disfrute por lo que haces.

Gustavo: claro ahí es cuando ya empezaste a disfrutar. Porque al principio no es que no lo disfrutes, pero es una mezcla de placer con vergüenza y temor. Después ya lo superas, por la confianza que te vas creando vos y la respuesta de la gente. Ahí disfrutas al 100 x 100 sin el temor de equivocarte o hacer un comentario fuera de lugar. Porque por ahí con la adrenalina de levantar al público hacemos de todo hablamos, gritamos, contamos cuentos, que se yo. Lógicamente por ahí no es del agrado de todo el mundo.

¿Alguna vez sintieron que el público los rechazara?

Oscar: creería que no. Ha habido noches malas como tenemos todos creo que no hay conjunto o solista que no haya tenido una noche mala. Pero sentirnos rechazados por el público no.

Entonces la conclusión a la que llego es que son un poco cagones (se ríen) ¡¡Hay que animarse hay que animarse!!

Oscar: no te creas las apariencias engañan. Nos hemos puesto muy caraduras últimamente (se ríen)

Lo que hace uno es valioso también. Porque va construyendo el paisaje regional de la zona. Quizás cantamos zambas o chacareras que hablan de otros paisajes cuando podríamos estar cantando zambas o chacareras con nuestros paisajes. Entonces los invito a que se animen y muestren esas canciones que tienen guardadas (todos sonríen)

Oscar: la vamos a cantar sí, porque es una cuenta pendiente que tenemos como conjunto hacer esas letras. Ya lo estuvimos hablando con César que hay que hacerles los arreglos. Tenemos otras letras que nos han dado, Antonio Quintín, que nos han dado otra gente de Chimpay. Son letras que nos han dado para que les pongamos música. Tenemos bastante laburo para hacer.

Uno puede ir mechando, cantar lo conocido, mientras vas metiendo tus temas.

Oscar: bueno vamos a callarnos un poco, para que hable el resto porque si no con Gustavo vamos a quedar afónicos

Gustavo: pasa que bueno eso también es el temor. Cuando uno se acostumbra a que hablan las mismas personas los demás tendemos a callarnos la boca. Nosotros no lo hicimos porque…en realidad buscamos una voz, le decimos la voz del conjunto, que es el que habla en el escenario para organizarnos. Si hablábamos todos juntos la gente no entendía nada. Por eso elegimos a Oscar, y de vez en cuando hablo yo también. Pero es eso, más que nada es una cuestión de respeto al público, para que entiendan lo que hablamos, lo que contamos. Obviamente queremos que todos hablen, porque somos un conjunto, no somos solistas. Si fuera Gustavo Huinca y su conjunto sí hablaría yo, y el resto sólo tocaría…

Oscar: sí, pero ahí te empezarían a cobrar más

Gustavo: claro y en este momento no estoy en condiciones (bromean)

Vieron que, hablando más técnicamente, se suele hacer referencia a los espacios de circulación, del arte, de la música, etc. Bueno, Los Ribereños ¿Por dónde circulan y por dónde han circulado?

Oscar: hay unos cuantos escenarios gracias a dios. En la zona, en todos lados, en Río Colorado y todo el Valle Medio, lo incluyo a Rio Colorado porque es Valle Medio también. Después hemos estado en Conesa, San Antonio, Allen, Roca, Cervantes, Valcheta. Bueno, también a Chile que hemos ido en dos oportunidades junto con la agrupación Santiago Ayala. Hemos ido a Fiske Menuco, a Canal 10 de General Roca, al diario Rio Negro, Bahía Blanca. Hemos tenido bastantes salidas. Creo que estamos conformes hasta donde hemos llegado, no sé qué dirá el resto.

¿Dónde suelen cantar más, en Festivales, Peñas o Teatros?

Oscar: lo que no hemos hecho nunca es cantar en una competencia. Después sí, en festivales, peñas, donde compartimos. Somos muy solidarios, nos gusta tocar en peñas que se organicen con algún fin especial, que necesiten juntar dinero para alguien que está enfermo, para un viaje de egresados. Sinceramente como grupo no tenemos como objetivo ganar plata o hacernos ricos con esto todos tenemos nuestros laburos. Obviamente eso lo respetamos, hay que respetar los tiempos de todos. Pero es así, nosotros no buscamos sólo subir al escenario, sino que además el corazón nos diga algo. Sentir el día de mañana que algo hicimos, que algo dejamos.

Tener 20 años es muy significativo, más en estos tiempos donde prima más lo individual antes que lo grupal. Es difícil mantener un grupo en estas épocas y ustedes lo hicieron.

Gustavo: sí la verdad que…mirá Pablo, cuando nosotros iniciamos esto con Oscar, surgió de una amistad, de peñas y asados los viernes. Yo venía de otro conjunto que se había disuelto siempre con ganas de seguir tocando. Así que cuando empezamos a tocar en las guitarreadas con Oscar, le propongo formar un conjunto, juntarnos a ensayar y ver si nos salía algo. Pero sabés qué, lo que siempre valoramos fue la parte humana más que la música. Porque músicos podés conseguir todos los días, pero personas con corazón muy pocas veces. Entonces tenemos que saber valorar eso, porque el conjunto pasa a ser como una familia. Nosotros compartimos todo el tiempo, 4 horas de ensayo, salidas. Las salidas tratamos de disfrutarlas al máximo, no sólo el escenario, también se disfruta el entorno, sentarse juntos, charlar. Hemos pasado fines de semana afuera, nos hemos quedado tirados porque se nos ha roto el vehículo. Anécdotas que nos pasan que vos debes conocer de sobra. Entonces ahí es cuando vos ves a las personas de buen corazón, que tienen ganas de salir adelante, que le ponen pilas, buena onda para que todo se solucione. Eso es lo más lindo de vivir, después lo musical nos puede salir o no, pero lo vamos a disfrutar.

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Tan mal no les ha ido con la parte musical, si no la gente ya les hubiera tirado una verdulería (se ríen)

Gustavo: yo por lo general pido que me tiren carne, que no me tiren fruta (nos reímos todos a carcajadas) Así es Pablito…son cosas que pasan. Anécdotas nos han quedado un montón, sobre todo buenas. Las malas mejor no acordarse que se yo… nos hemos quedado en la ruta, nos han sustraído algún artículo, en alguna peña fuera de nuestros pueblos, pero son cosas que pasan.

¿Y las familias qué dicen?

Gustavo: mirá, así como hablaba del compañerismo en el grupo, también tenés que tener una buena compañera, una familia que acompañe, porque no es fácil. No es fácil que aguanten que vuelvas tarde, que un fin de semana no estés. En mi caso, en ese sentido, he sido un privilegiado.

Oscar: es cierto, el complemento de la familia tiene que estar. Y del mismo modo que a uno lo apoyan en esto, uno también tiene que apoyar el emprendimiento que tenga tu compañera. Pero fundamentalmente creo que, si uno hace lo que le gusta, el apoyo de la familia, de los hijos va a estar. El apoyo de la familia está, el apoyo de las compañeras de vida, están todos siempre. Por lo menos de mi parte ¿no?

¿Ustedes creen que se puede vivir de la música?

Oscar: sí, pienso que sí. Es muy difícil acá en la zona, no tenemos grandes localidades como para vivir de la música. Pero si uno se dedicara de lleno a esto, con todo lo que conlleva creería que sí. No es nuestro caso, porque tenemos nuestros laburos. Pero sí se podría, obviamente habría que perfeccionarse, habría que empezar a hacer muchas otras cosas. No sé qué piensan los muchachos…

Opinen, opinen che…

Gustavo: las posibilidades siempre están. Creo que está en proponérselo uno mismo. Pero bueno nosotros no empezamos a tocar con ese objetivo. Nos han pagado en algunos lugares, pero han sido pocos y las veces que íbamos a tocar afuera íbamos sólo cubriendo gastos. Pero sí, sí creo que se pueda vivir. No sé si tiene que ver con lo que uno hace, cómo lo hace y un poco de suerte. Porque se tienen que dar varias condiciones. Es mi punto de vista, seguramente habrá gente que no coincida conmigo. Hay gente que ha tenido suerte, ha sido apadrinada por algún artista, se ha hecho conocida en festivales. Qué se yo… como vos decías antes, el folklore no viene de gente estudiosa, si nos vamos hacia atrás, muchos conjuntos se han consagrado sin ser músicos formados. 

El resto qué opina, la juventud qué opina ¿se puede vivir de la música?

Guillermo:  sí, se puede vivir, pero hay que sacrificarse mucho y tener paciencia para que se den las cosas. No es fácil, no es fácil, pero sí se puede vivir de la música. También coincido que a veces es un poco de suerte, se tienen que dar muchas cosas, para que puedas llegar. Pero sí se puede. Es fundamental el apoyo de la familia, de los amigos

Manuel: para mí también es difícil, pero creo que se podría vivir de la música. Depende cómo encares el proyecto, el sacrificio o trabajo que le pongas, un poco de suerte. Calculo que sí.

Siempre digo que el que hace arte…hay un dicho popular que dice “Yo con mi arte no gano nada”. No, pero hablando en serio, si tenés muchos kiosquitos podés vivir del arte. De otro modo es difícil en estos lugares chicos. Pero creo más en el trabajo que en la suerte. Cuando uno trabaja, se empeña, cuando se corrigen mutuamente y hay prolijidad cuando suben al escenario la gente responde. Eso es así, la gente no responde a cualquiera. Si ustedes están hace 20 años arriba del escenario, debe ser por algo. Eso es lo que ustedes deberían preguntarse. 

Oscar: sí eso lo sabemos. La gente nos responde cuando salimos al escenario. Entonces ese sacrificio que usted dice por ahí no lo hacemos acá, porque no nos lo hemos propuesto hacerlo seriamente. Hay muchas posibilidades hoy, programas de tele, radio. Muchos han llegado así mandándose y han llegado a festivales grandes. 

¿Cuál es el mayor sueño de Los Ribereños?

Oscar: de mi parte tengo dos o tres sueños…

Gustavo: muy soñador es (bromea, todos se ríen)

Oscar: uno de mis sueños es que mi hijo menor, que tiene 11 años, esté conmigo arriba del escenario. Otro de los sueños es morirme arriba del escenario tocando, quiero decir, no dejar de tocar nunca. Después triunfos se pueden dar o no. Noches soñadas ya hemos tenido, y seguiremos teniendo. Los sueños los veo hacia adentro, hacia la familia y hacia seguir con el conjunto hasta que ya no podamos más.

Gustavo: si hablamos del conjunto, que se yo, salir afuera a lugares donde no te conocen, te permite medir tu talento con la gente. Como decías vos, la gente te aprueba o desaprueba con el aplauso. Esa es una realidad que uno tiene que aceptar como artista como músico. Te decía lo de ir a otros lados, porque acá tenemos mucho amiguismo en la zona. Lógico somos todos de acá, yo nací en Conesa, pero me críe en Choele Choel, por mi trabajo conozco a mucha gente. Entonces después cuando tocás ese es el público que te acompaña, te aplauden porque te conocen, te hacen palma. Pero cuando salís afuera te ve gente que no te vio nunca, comisiones que no te conocían y a partir de ese momento queda una puerta abierta para volver a ir. Ese es mi sueño, lograr salir constantemente a tocar afuera. No es porque no valore lo que hay acá, sino simplemente por una cuestión de medir lo que uno hace, conocer otros artistas. Hemos conocido a los hermanos Cornejo, son artistas muy buenos del Valle. Hemos compartido escenario con ellos. Y como ellos pilas de artistas, como Claudio Parra en San Antonio. 

Eso te da la gratitud, si la gente nos aplaude entonces es que estamos haciendo las cosas bien

Como una especie de verificación es salir afuera…

Gustavo: si, pero más como una satisfacción. Y después eso que decía Oscar de compartir escenario con los hijos, bueno ya lo estoy haciendo, Guille está conmigo desde los 4 años. Mi otro hijo estuvo un tiempo. Compartir escenario con un hijo es algo hermoso.  A veces cuando recién arrancó que era tan chico, por ahí se ponía mañoso porque tenía sueño, en los festivales viste que a veces tocas tarde…

En los festivales te dicen que tocas a la una de la mañana y terminas actuando a las tres

Oscar: a las tres con suerte. Hemos estado desde las diez de la noche y hemos terminado tocando a las cinco de la mañana. Ahí hay que tener paciencia y mantener la calma.

¿Encuentras diferencias entre un recital y un festival?

Gustavo: sí, yo sí veo la diferencia. En un recital, primero tenés que convocar a la gente porque sos exclusivo, el recital es tuyo. Tenés que ser bastante conocido como para que la gente decida ir a pagar una entrada tuya. La actuación también cambia, porque es distinto a una peña que sabés que tocás para que la gente baile y los contagiás de alegría. En el recital la gente te va a escuchar, es mucho más detallista y estás un poco más expuesto, cualquier error resalta. En el ambiente festivalero eso no pasa, porque la gente está bailando, hace palmas, no sos exclusivo, tocás con más gente. 

En un festival tenés el público de todos los artistas que tocan. El público es variado

Oscar: se aprende mucho en los festivales. Observamos mucho a otros conjuntos, miramos qué arreglos usan, qué coros hacen. Es lindo eso, porque aprendes mucho así. La diferencia está en que ellos terminan de tocar y enseguida enfilan para la cantina, yo no yo me quedo escuchando (bromea a sus compañeros)

¿En la cantina qué toman, gaseosa?

César: sí si agüita mineral tomamos (se ríen todos)

Gustavo: viste que se asocia mucho al guitarrero con el vino. Pero en nuestro caso no, nada que ver (bromea y se ríe)

Con el vino y con el asado. ¿Hay mucha guitarreada en la vida de ustedes?

César: muchísimas

Oscar: claro, si a veces hay que levantar la pata del acelerador y decir no voy.  A veces hay que saber decir que no, porque hay muchas guitarreadas. Si uno dice que sí a todas, seguramente va a terminar durmiendo con el perro

Gustavo: sí, sabés que a mí ya se me mudó el perro, se cansó que le quite la cucha se fue (se ríe). Pero sí hemos ido aflojando, ya estamos más grandes, el cuerpo ya no te acompaña, al otro día las responsabilidades se ponen más pesadas porque te cuesta recuperarte. Teníamos muchas guitarreadas, peñas que arrancábamos un martes y terminábamos un domingo. Te puedo nombrar algunas de gente que ya no está con nosotros como Horacio Araneda, El Nene Dulsan, Sandro Piermarochi. Todos ellos eran gente que nos invitaban siempre a las peñas.

¿Y serenatas no hacían? Yo he sido serenatero muchos años. Cantar serenatas en la puerta de la casa de alguien, que te ofrezcan un vino y seguir a otra casa.

Oscar: ah ¿eso lo ha hecho usted?

Claro

Oscar: no yo no, a eso no he llegado. A lo sumo golpear la puerta, pero porque me equivoqué y no llegué a mi casa (nos reímos)

¿Cómo ven el folklore en la zona?

Oscar: ahora hay que ver que va a pasar después de esta pandemia. Me parece que, culturalmente hablando, y en todos los pueblos, la post- pandemia es la oportunidad para que se le dé un impulso en serio a la cultura. Al folklore, pero a la cultura en general pienso. Esto que voy a decir no sé si es una crítica, pero sí uno que toca hace bastante quiere ser tenido más en cuenta en la zona para tocar y que no se esté tan pendiente del que viene de afuera. Por eso pienso que ahora es el momento y la oportunidad que tienen los distintos gobiernos para darle el lugar que corresponde a la cultura, me parece que sería algo productivo.

Sí estoy de acuerdo. Pero más allá de la pandemia ¿cómo ven el folklore en el valle medio?. Por ejemplo, Choele tiene el festival más antiguo de la provincia. No me canso de decir que es necesario ponerlo en valor. Antes la delegación de la provincia salía del festival de Choele. Esas cosas se han perdido, luego apareció el Pre-Cosquín, con el cual tengo algunas diferencias sobre todo con la cuestión de la competencia.

Oscar: sí, es un tema polémico para charlar largo y tendido. Uno habla del festival y tiene su parte competitiva y su parte no competitiva.

Claro, pero ahí está la confusión, el festival no es competitivo, lo que es competitivo es el Pre-Cosquín. Antes vos ibas al festival y cada municipio mandaba su delegación oficial. De todas esas delegaciones, se seleccionaba a la delegación oficial de la provincia. Y esa delegación oficial, directamente iba al escenario mayor. No había filtros. Eso hay que recuperarlo, porque el festival de Choele para mí tiene una importancia que hay que ponerse a discutir y recuperar. Por supuesto le corresponde principalmente a los choelenses, pero como yo quiero ese festival por eso insisto.

Oscar: claro sí por eso te decía antes que nosotros somos festivaleros. Nosotros nunca competimos. Nos gustaba ese festival cuando había tres escenarios que nos quedábamos guitarreando, como si fuera un fogón hasta el final, era más una fiesta. Así era, te estoy hablando de veinte años atrás. Como son los festivales que uno ve más al norte. 

Me queda por preguntarles ¿cuándo me van a invitar a un asado?

Oscar: eso le iba a preguntar Pablo, justo, me sacó la palabra de la boca (nos reímos)

¿Dónde suelen ensayar?

Oscar: donde sea, no tenemos un lugar específico. Siempre en la casa de alguna de las familias.

Nómbrenme quienes son sus referentes

Gustavo: como músicos decís, como conjuntos. Bueno, mirá, personalmente soy muy de Los Manseros Santiagueños y Los Carabajal, esos serían los referentes más fuertes que tengo. Después sí, obviamente escucho otras cosas, pero principalmente esos dos.

¿Los demás?

Oscar: a mí me encantan Los Tucu Tucu. Pero no voy a dejar de nombrar unos valores de acá de la zona que fueron Las Voces de Choele Choel.

Guillermo: en mi caso, me gustan sí Los Manseros, pero escucho bastante el folklore moderno, si se le puede llamar así, en el que agregan bajo, alguna batería. Me gusta bastante lo que es carnaval, así que Los Tekis son un referente. Los Nocheros cuando en su momento hacían más folklore, y después sí escucho el folklore tradicional, el Chaqueño que tiene buenos temas.

Y ahora vas a poder ver a Ayre, que es folklore moderno muy interesante. Surgió de la división del grupo Los Huayra. ¿Y vos César?

César: en mi caso por las letras me gusta Carlos Ramón Fernández y después en general lo que vaya surgiendo en el grupo. El folklore me encanta.

Te voy a mostrar algunos temas míos y vas a ver que no te gusta todo el folklore (nos reímos)

César: bueno, bueno no hay problema. Me gusta, me gusta la música en general.

Manuel: a mí también como a Guille, me gusta el folklore más moderno. No conozco tanto, pero sí me gusta que sea…

Guille: que llene más el sonido

Manuel: exacto sí

Vos sos el más “rocanrolero”

Gustavo: sí, tiene que ver con la edad también. Ellos han escuchado más el folklore más moderno. Aunque nosotros les hemos inculcado el folklore más tradicional, de la guitarra y el bombo. Entonces se adaptaron un poco, pero fíjate que igual nosotros también incorporamos…

Claro, incorporaron el bajo, dentro de poco van a incorporar batería. Ojo que el que toca la batería es complicado para ensayar…

Gustavo: uh sí y para llevarlo a un festival, que tenés que subir, bajar, armar…

¿Les ha tocado dormir en colchones tirados en el piso? En escuelas, gimnasios municipales, vieron…

Gustavo: sí, si muchas veces. Yo tuve la posibilidad de ir al festival de Laborde. En el año 98’ tuvimos la oportunidad de ir. Estuvimos durmiendo en una escuela. Pero también hemos tenido la experiencia de que nos esperen en hoteles, con comida incluida. También en la Fiesta de la Matra estuvo espectacular.

Oscar: también hemos dormido en el auto, hemos pasado de todo.

¿Se comieron un chivito ahí, en Valcheta?

Gustavo: un cordero sí

Oscar: en la casa de mi hermano

Bueno Ribereños les voy a hacer la última pregunta así los libero. Esto es un jueguito que les hago a todos. El jueguito dice lo siguiente, ustedes están en este punto hoy, ese es el punto de llegada hasta, si se paran en ese punto y miran hacia atrás tienen un camino recorrido. En la punta del camino, en la partida, está cada uno de ustedes mucho

más jóvenes, veinte años atrás y quizás mucho antes. ¿Qué le dicen ustedes hoy a esos jóvenes?

Gustavo: que sigan en el mismo camino 

Oscar: yo les diría que si les gusta le tienen que meter. Fundamentalmente que tengan responsabilidad por el que tenés al lado y el respeto para que perdure en los años.

¿Y esos jóvenes qué les dicen a ustedes hoy?

Gustavo: es medio complicado de responder, pero creo que ese joven me seguiría dando ánimo para que siga adelante.

Oscar: a mí me diría que de los errores se aprende. Hemos cometido muchos errores, musicalmente hablando, en el afán de hacer las cosas bien. Pero me diría que de todo se aprende.

Bueno chicos, hemos llegado al final, les agradezco infinitamente. Me gustó charlar con ustedes, me emocioné debo reconocerles, por el corazón, se nota el corazón que tienen. Quieren cerrar diciendo algo 

Oscar: de mi parte agradecerle por el espacio Pablo. Y no quiero dejar de nombrar, lo voy a decir general agradecer a todos los que estos 20 años nos han acompañado, porque todos fueron parte de Los Ribereños, así que gracias

Gustavo: primero que nada, darte las gracias por haberte molestado en contactarnos, darnos la posibilidad de esta charla, darte las gracias por entendernos como artistas. Agradecer a toda esa gente que fue parte del conjunto, porque todos sumaron, y todos fueron Los Ribereños, lo que somos hoy es en parte por ellos. Y obviamente a la gente que se ha acercado a vernos, pero fundamentalmente a nuestras familias. Vamos a intentar seguir todo lo que se pueda, porque es lo que nos gusta.

Una Yapa ¿existe el folklore patagónico?

Oscar: sí creo que existe. Musicalmente el estilo es muy marcado, el estilo sureño

Gustavo: si yo creo que el folklore, en sí es argentino, con diferentes ritmos de diferentes zonas, pero es argentino zamba, chacarera, kaani

Loncomeo

Gustavo: loncomeo claro. Quizás el folklore patagónico es más melancólico por eso es más difícil que prenda en un festival, porque el folklore patagónico es más para escucharlo, entender las letras.

Bueno nos despedimos con un temita entero ¿quieren? 

Y así termina esta hermosa charla, con Los Ribereños tocando como si estuviéramos compartiendo una guitarreada

Confieso que es una de las notas más emotivas para mí, volver a los orígenes con ellos tocando y cantando con el corazón, como en una serenata. Un vidrio nos separa pero al terminar cada tema me dan ganas de decirles, “te obligo” y recibir un “te pago” con un vaso de vino como respuesta, al estilo cuyano. Los Ribereños no son nada más y nada menos que la representación de muchos artistas del Valle Medo que como ellos comunican con la autenticidad y el corazón.

Hasta la próxima

Pablo Otazu

25.09.21

Transcripción

Agustina Otazu


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