Miguel Possenti: los ritmos de la ruralidad y los pueblos

Por Pablo Otazú.-

(Léase en lenguaje inclusivo, aun me estoy decodificando y me cuesta escribirlo)

La variedad de intérpretes que tenemos en el Valle Medio y nuestra provincia nos enriquece y nos enorgullece. Creo que es necesario comenzar a mirarnos desde el respeto hacia lo propio. En esta oportunidad trataremos de reflejar la música más tradicional, rural, aquella que aparece en las fiestas familiares, las yerras o las señaladas. Música que busca su camino comenzando a caminar desde las tradiciones y las postales propias.

Y también nuestra provincia va construyendo su cultura con la mixtura, y esta es la incorporación de ritmos tradicionales que se han practicado en nuestro territorio como la ranchera, el vals, el pasodoble, el foxtrot, la milonga, la cifra etc, y ritmos nacionales que fueron entrando con las migraciones internas, como la chacarera, el chamame y otros.

Miguel Possenti es un cultor de esta música, es un trabajador del escenario que además ha comenzado a incursionar en la autoría y esto es maravilloso porque además ha encontrado su propia identidad como artista. Hoy nos decidimos a encontrarnos con él y conocerlo un poco más.

Nos conectamos, encendemos nuestras cámaras y antes de empezar le cuento a Miguel de qué va la nota.

¿Qué es el arte para Miguel Possenti?

Para mí, el arte es una expresión, íntima, que uno saca hacia afuera. Un poco como digo en la primera canción que hice “Decir las cosas cantando”. Es distinto decir las cosas a una persona o a varias cara a cara, viste que por ahí no te animás, pero al decirlo cantando, como que te abre otra puerta y te da más coraje. El arte es poder expresar, tanto desde la pintura, como de otras artes…la poesía, como es mi caso. He hecho mi camino, hace diecisiete años que escribí mi primera canción. 

Que no es poco Miguel…

Es como que llega un momento que uno piensa… bueno… estoy compartiendo arte de muchos, cantando canciones del norte, del sur, en las peñas. Entonces llega un momento que mi interior me pide que comparta lo mío. Ahí es cuando aparecen los versos, las coplas y las voy armando. Eso es el arte para mí, una manera de expresarse, un cúmulo de sentimientos, de afectos. Mi segundo disco lo titulé así “Afectos”, porque le canté a mis afectos, los amigos, la familia, la guitarra, la Patagonia. El arte es eso, expresar lo que uno quiere y puede, y hacerlo público.

¿De qué hablan las canciones y la poesía de Miguel Possenti?

Mirá, los tres discos que hice han tenido un contexto. Quiero decir, han tenido una trama desde la primera canción hasta la última. En el primer disco, mi primera canción “Decir las cosas cantando” –como dice el título- habla de decir las cosas…tiene una doble intención, hablar con el corazón y ser mensaje volando. Es como un reflejo de lo que significa cantar para mí. Con esa me animé a decir ciertas cosas. El segundo tema de ese disco, cuenta la historia de un puestero de campo conocido de la familia. Por ahí algunas son más regionalistas. La primera idea que tuve para armar el disco fue dejar plasmada la música de la región y que de algún modo se puedan usar didácticamente en las escuelas. Para que trabajen con la música, pero también con las letras. Creo que a través de las letras uno puede conocer muchas cosas, personajes, historias, geografía. Tengo también temas dedicados al trabajador golondrina, a la guitarra, a los primeros pobladores. En cuanto a los ritmos varían entre, un gato, una huella, un triunfo, una milonga, entremezclado con alguna que otra ranchera, polca. El último tema que hice, del viaje a Valcheta…

¡Muy Lindo! Lo escuché

Ah, ¡qué bueno que te haya gustado!, bueno esa, como te decía antes, nombra al paisaje, la gente. Otras veces las canciones surgen de historias que la gente me acerca, biografías que yo, más o menos arreglo un poco y sale… Intento conjugar letras con ritmos, y si uso por ejemplo un ritmo de ranchera hacerla lo más fiel posible, tocando una verdulera o un acordeón. Simple como es la música de la Patagonia, pero sí, sentida y que realmente refleje las costumbres, que mantenga las estructuras de la danza. Hay que estudiar sobre los ritmos para que después, por ejemplo, cuando estés tocando una chacarera los bailarines no tengan que correr una maratón. 

Así que mis canciones van por ahí, por el sentimiento, por lo didáctico. Hay canciones dedicadas al pueblo de Lamarque. 

A mí me pone muy contento… que artistas como vos, como el Popy, de repente encuentren la necesidad de hacer música propia, escribir sus temas y compartirlos. Como también lo hace Naldo Pérez y tantos otros. La necesidad de hablar de un paisaje propio, geográfico y humano. Eso me alegra un montón. Ha habido un crecimiento importante en la zona. Muchos que han sembrado como Laura Vanucci y Mario Luna, Tachi Finocchi y muchos profes más que hay hoy. La aparición de la escuela de música de Lamarque…

En relación a eso, ahora que estábamos grabando un disco, hay dos chicos de acá, que ya tocan en la Sinfónica de Neuquén que participan del disco. También participan otros músicos, Maxi Poles y Jessi Sacks, que están en la Filarmónica de Río Negro y le han puesto ese toque sinfónico a una zamba y a otros temas más. Hay una milonga medio campera, con un relato, en ese mismo disco, la guitarra que ya está grabada, la hizo Osvaldo Lagos, de Córdoba. Son varios los músicos que van participando y uno va mejorando, va proponiendo cosas distintas.

Es que el intercambio te hace crecer. En mi caso no propongo la misma música que vos, pero estoy seguro, que, si algún día nos encontramos, los dos saldríamos enriquecidos sin ninguna duda.

Siempre pienso, no debemos ser los únicos locos que nos gusta lo regional. En la época de las disquerías, cuando viajaba a otros lados, lo primero que hacía era ir a la disquería a buscar artistas del lugar, para conocer. Entonces pienso que hay otra gente como nosotros, que si viene a Río Negro le interesaría también la música de la Patagonia.

Pero claro, no te quepa la menor duda. Soy un defensor absoluto del artista rionegrino. Creo que nosotros los patagónicos no hemos tenido muchas posibilidades de ser aceptados por el mercado aún. Me parece que la política debería promocionar más a nuestros artistas, debería ser la pata fundamental de la política cultural. Hay que dar oportunidades a todos, no sólo a los conocidos, de una manera más amena, sin competencias.

Sí, de esa manera crecemos todos. A mí, en particular me ayudó el Patagonazo. Encontré mi lugar en el mundo y eso me ayudó a animarme. Por ejemplo, poder cantar una cifra en la Fiesta del Tomate. Pensaba ¿la podré cantar ahí?… y después automáticamente me dije… ¡cómo no la voy a cantar!, si habla del trabajador golondrina, que es precisamente el pilar de la producción. Ese tema lo escribí en cifra. Con ese tema mirá… un día enfrente de mi casa alquilaban unos santiagueños, charla va y charla viene, que pedían hielo, que pedían agua, les pregunté con mucho respeto si querían escuchar algo que había escrito para los trabajadores golondrinas. Necesitaba saber si reflejaba lo que a ellos les pasaba verdaderamente. Nos sentamos en mi casa, se las canté y ellos me dijeron “Es perfecto, es lo que nos pasa”. Así que, la grabé y después decidí cantarla en la Fiesta del Tomate. Tuve el coraje, porque cantar una cifra en esa fiesta, que es comercial digamos que… y me sentí cómodo, me gustó hacerlo. Por eso digo que se lo debo al Patagonazo, porque ahí uno se encontraba con gente de mucha experiencia arriba del escenario, como Marcelo Falcón, El Vasco, que han estado en Cosquín, por ejemplo. Son tipos de mucha experiencia, pero muy humildes y no tienen problema en enseñarte, te daban consejos constructivos. Por eso digo, que en estos últimos años he aprendido muchísimo, hay que estar abiertos. Todo sirve como disparador para investigar.

¿Qué es el Patagonazo? Para que la gente se entere…

Surgió hace varios años entre Oscar Payaguala y El Vasco Salaberry. El vasco es petrolero, pero también cantor y Oscar un referente de la música patagónica y rural, de la comunidad Aonikenk, de Comodoro Rivadavia. Ha hecho investigaciones, escribió libros, tiene un diccionario Tehuelche. En un momento, ellos dos hicieron una cabalgata por la provincia del Chubut, recorrieron distintos lugares. A la vuelta estaban en Buenos Aires, habían ido a Sadaic a registrar algunas canciones y se encuentran con los Carabajal -en la época en la que estaba por salir, el  Carabajalazo-, entonces dijeron, por qué no hacemos un Patagonazo. Cuando vuelven, empiezan a convocar músicos. Tenían un vagón de ferrocarril, que llamaron “El Vagón Cultural”, armaron el sonido, y se empezaron a juntar todas las semanas a cantar. Al principio eran dos o tres, pero después se hizo un grupo estable y se crea ACUPA, asociación cultural de la patagonia. Se conforma esa agrupación con El Vasco, Payaguala, Néstor Peuqueman de Bariloche, Oscar Benitez de El Bolsón, Patricio Cunningham de Lago Blanco. Así ese grupo estable empezó a difundirlo y a ir a distintos lugares. La idea es la promoción de la música patagónica. Se sumó después Marcelo Falcón. 

¿Vos participaste siempre?

Sí, desde hace cinco años que me sumé, sí. Van cambiando las sedes. A Oscar Payaguala, lo conocí por los 80’, en un viaje a El Bolsón, compré un cassette y dije ¿quién será este?… tenía en ese momento un estilo parecido al de Giménez Agüero, muy testimonial porque él ha vivido en muchos lugares, en Suecia, en Buenos Aires…muchos lugares… Bueno volviendo al Patagonazo, un día estaba viendo la tele, veo que dice Patagonazo en Bariloche, yo no tenía ni idea que era. Hasta que un día vi una película que hizo Payaguala “Tiempos Menos Modernos”, interesantísima, la dieron en Choele.  A los pocos días me enteré que presentaba el diccionario Tehuelche, en Viedma, entonces lo llamé desde la radio para entrevistarlo. Ahí él me cuenta qué era el Patagonazo. Entonces quise ir a ver de qué se trataba, y fui al que se hizo en Viedma hace cinco años. Fui solo a ver, y me encontré con cantores que no había escuchado en mi vida, interesantísimos. Ahí me invitaron a ir al de Bariloche y después me dijeron: “¿No te animás a armar algo en Lamarque?” Y bueno corajudo le metí.

¿Cuántos años lleva el de Lamarque?

Y… lleva cinco años ya. En realidad, cuatro, porque el año pasado no pudimos hacerlo. 

Es un festival, pero no es abierto. Sería como una cofradía, como un club…

En realidad, es un espectáculo fijo, con algún músico del lugar. Hay como distintos compromisos en el Patagonazo. Por lo menos una vez, cada músico tiene que organizarlo en su lugar, se cantan tres o cuatro canciones cada uno, de las cuales al menos dos tienen que ser nuevas. El espectáculo no tiene un orden, de quien cierra o quien abre, a veces abre el cantor del lugar, pero por lo general se sortea el orden. El público no sabe a qué hora canta cada artista. Son en total tres horas de espectáculo. En Lamarque fue el único lugar en el que hubo cantina. 

Bien, te corro un poco del Patagonazo. ¿Qué es la música patagónica para vos?

La música patagónica me parece que… viste que hay muchas discusiones, de qué es patagónico o no.  Desde lo antropológico, desde un estudio bien profundo, quizás es difícil decir bien, esto es patagónico ¿no?, tendríamos que irnos para atrás a la música de los pueblos originarios. Pienso que la música patagónica es la que refleja, más que los ritmos, las letras. Por eso no es lo mismo decir música patagónica, que música hecha en la Patagonia. Creo que nuestra música se ha ido formando, o más bien se está formando, porque muchas veces un mismo ritmo se toca distinto en los distintos lugares de la Patagonia. Hablábamos de eso hace poco con Payaguala y El Vasco, una polca de Comodoro o de la costa no es igual a la que cantan los Neuquinos o Cordilleranos. Porque las influencias son distintas de acuerdo a los inmigrantes de cada zona. Entonces la música patagónica para mí, es todo ese mosaico de influencias, adaptada a cada lugar, y eso queda reflejado en las letras.

Mucho más difícil es instalarse en una definición del folklore patagónico. Es una discusión eterna. Se da más en la danza, que muchas veces bailan danzas que llaman folklóricas cuando en realidad son danzas históricas. Porque, en realidad si hablamos de folklore, es aquello que está vivo, que se practica mucho. Vos vas a una señalada, una yerra y no bailan una huella, bailan una ranchera, un vals. Danzas que se convirtieron en folklóricas por el uso y la costumbre. 

Es eso que sale espontáneo, lo que la gente toca en una guitarreada

Después le doy la razón a Marcelo Falcón, que dice que el folklore patagónico tiene distintas vertientes, porque nosotros somos una multiplicidad de culturas. Podríamos decir que no hay una cultura patagónica, hay culturas patagónicas, en plural.

Es que claro, cada inmigrante vino con su música. Lo que nosotros tenemos que aprovechar, es esa diversidad. El intercambio es interesante, pero cada uno manteniendo lo que hace y compartiendo eso. El intercambio tiene que salir de compartir eso que hacés vos, con eso que hago yo. Sin imitar.

Exacto, eso tiene que ver con la autenticidad. Pero bueno un poco es inevitable tener influencias. Lo interesante es que uno pueda escuchar una música e identificar un sonido propio, por ejemplo, el sonido de Miguel Possenti. Eso es importante, la personalidad.

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Por eso te decía antes que, en el Patagonazo, me encontré con el espacio para poder ser yo y para aprender al lado del resto, desde la expresión hasta la puesta en escena o cómo manejarse arriba del escenario. 

Cuando uno deja de lado el festival y pasa a un recital que es más íntimo, te encontras con esa gente que te fue a ver a vos… Ahí uno percibe la gente que te sigue, que te elige.

Eso te obliga a crecer, a seguir estudiando, investigando. También te conecta más con la gente. A mí por ejemplo me pasa seguido, que me traigan poesía o historias, para que le ponga música. Como la que te contaba del puestero, un hombre que se había jubilado y se puso a escribir toda su historia de puestero. Después su hija también me acercó algo que había escrito de su padre y así…después yo lo acomodo en versos, y eso por ejemplo lo incluí en mi disco. En esos relatos hay historias profundas de personas, de oficios, de la vida en el campo.

A mí me intriga cómo elige el repertorio el músico. ¿Cómo elegís vos tu repertorio, los ritmos? Porque veo que tienen que ver mucho con lo rural…

Pero es que creo que, fue por mi contacto constante con gente rural. Me parece que son protagonistas de las historias de nuestros pueblos, en muchos casos. Muchas cosas que cuento, son vivencias, digo, a mi casa siempre venía un puestero que solía quedarse quince días en la casa de mi mamá. Es un sentimiento que te mueve a decir, esto se tiene que conocer, esto es lo que pasaba, esto es lo que pasa ahora. En el caso de los ritmos, los voy buscando en función de las letras. Mirá, lo último que hice fue una cueca. Nosotros en el barrio, cuando era chico, teníamos dos enramadas chilenas. A la mañana, ni bien nos levantábamos nos íbamos a jugar a la enramada, porque duraban todo el día. Por eso me surgió esa cueca, recordando las enramadas del barrio. Después, vivencias más cotidianas, como observar la luz que da la luna, cómo alumbra en la noche y la vuelve clara, viste cuando hay esas lunas grandes, que verdaderamente se ve todo, me gusta observar esas cosas. De ahí nace mi zamba a la luna. También me animé, hice un chamamecito de esos tranquilos, cantándole al amor. Hay una variedad está lo histórico, lo geográfico y lo personal también. 

¿Cómo componés, primero la música y después la letra o al revés?

A veces se me van ocurriendo ideas sueltas y las voy anotando, por eso tengo la precaución de tener siempre a mano, algo para anotar. Muchas veces acostado o dormido, a veces en sueños. Después veo para qué me sirve, si para una zamba o una rancherita. Otras veces al revés, por ejemplo, en uno de los discos me faltaba un ritmo de triunfo, entonces ahí se me ocurrió el triunfo de Lamarque, que cuente la historia del pueblo, los inmigrantes, la fundación. A veces tarareo la música y la grabo. Ahora le hice un gato al elenco rionegrino, habla de dónde vienen los músicos.

¿Tenés momentos de sequedad? En mi caso hace mucho no compongo porque no me nace…

Sí si por supuesto. Durante un tiempo escribí mucho, veinte en dos años, pero después hay periodos que me cuesta más. A veces salen por necesidad, una canción más para bailar donde no importa tanto la letra y así.

¿Vos fuiste bailarín también?

Sí, yo fui bailarín. Ahora bailo poco chacarera, gato, escondido y ahí quedo (se ríe). En realidad, mi historia con la música empieza así, con la danza. Viste que antes, era muy común que la mayoría de los maestros y maestras acá, venían del norte. Entonces sabían bailar y tocar folklore y lo enseñaban. Así empecé a acercarme a la música, bailando en la primaria en la escuela n°25. Mi primera danza fue el pericón, en segundo grado, tengo la foto y todo. Después en el 73´ se abre la Escuela Municipal de Folklore, cuando Alberto Gómez llegó a la zona, fue el director de la escuela. Ahí empecé con la guitarra, a tocar algunos acordes. Hacia fines de los 80’, Alberto Gómez vuelve a la zona, arma la peña en Darwin y me convoca para tocar. Hasta que se arma la agrupación folklórica, acá en Lamarque, La Tacuara, y ahí si me sumo como bailarín, pero también cada tanto tocábamos. Una muy linda experiencia y en lo personal agradezco haberme cruzado con gente de la que aprendí muchísimo, como Alberto que fue mi maestro. En un momento que se hacía un ciclo en Lamarque que se llamaba Música con el Pueblo, subí a tocar una canción de Larralde, ahí me escuchó Alberto, también Floriano López…

¿Cómo ves la música en el Valle Medio?

Yo veo que hay muchos músicos y muy buenos, que a veces envidio, es una forma de decir ¿no?… (aclara y se ríe). Lo veo en algunos músicos que tocan conmigo, y se los digo: “ustedes son unos capos”. Porque yo sé acompañarme, pero la técnica de guitarra no la tengo. Hay muchos músicos, que trabajan seriamente y estudian. Siempre les digo que tienen que aprovechar todo lo que tienen hoy a mano, porque antes no lo teníamos. Sinceramente veo que lo aprovechan, son buenos músicos, incluso algunos están estudiando en el IUPA. Hay de distintos estilos, instrumentistas, muchos la verdad. 

Hay muchos que no son tan chicos, pero no se animan a tocar. Que me dicen: “con vos sí voy a tocar”, pero no se animan a armar un espectáculo solista, o algo instrumental, que se yo… difundir lo que ellos hacen. 

También han aparecido músicos con instrumentos que antes no eran comunes acá. Hoy uno se da el lujo de encontrar acordeonistas, chelistas, violinistas, que permiten dar otro sonido a la música que uno propone.

Claro y eso te hace armar el repertorio viste, porque decís tengo a tal, entonces voy a aprovecharlo para hacer una ranchera. Como la zamba de la luna que te contaba antes, que necesita una atmósfera más tranquila, más lenta, que te lleve a pararte y mirar la luna. Entonces cómo no buscar a músicos de la zona, en este caso de Lamarque y que le den un toque de violín sinfónico. No un violín sachero, no un violín chaqueño, sino un violín distinto. Eso lo hicimos y lo grabamos. Se te abre la posibilidad de decir cuento con esto, vamos a hacer algo…

Perdón que te interrumpa, pero esto que me estás contando ¿dónde lo grabás?

Esto último lo grabamos en lo de Paul Juárez, que armó un estudio bastante lindo. Los anteriores los hice en lo de Marcelo Inamorato en Darwin.  El primero lo hicimos medio de prueba. Una de las anécdotas es que Marcelo venía de otro palo, y no sabía mucho de folklore, entonces él aprendió también. Hicimos pocas copias, al segundo un poco más. Entonces ya para el tercero, para darme un gusto, lo quise producir más, viste. Son esos gustos que uno se quiere dar en vida, como a vos te pasará en el teatro quizás poner un sonido distinto, una iluminación súper. Entonces bueno, quería hacerlo en una productora posta, que esté registrado en SADAIC, como un mimo. Así grabé acá en Lamarque y después la masterización la hice en una productora de Bariloche, donde grabó Maritel Berbel, La Fragua, no sé si ubicás…

Claro, hay un estudio de grabación sumamente interesante en Bariloche, grande.

Así que, lo hice ahí. Salieron bien los discos hice varios.

¿Ya tenés para vender?

No, no eso que te contaba es del disco anterior. El último lo estoy grabando, pero con el tema de la pandemia viene lento. Ya me pasaron presupuesto el año pasado, incluye la duplicación impreso el sonido, bien profesionales. El único problema de eso es que sí o sí, te hacen 500 copias. Así que bueno estamos viendo…por ahí veo por el INAMU, viste, le busco la vuelta para conseguir la plata. Me faltan tres canciones. La mayoría son canciones mías, en letras dos son del puestero y después me puse en contacto con Carlos Di Fulvio. Cuando le hablé le conté que cuando yo era chico mi mamá me cantaba siempre “Dale tero, tero dale…”, el Loncomeo que él compuso. Ese fue el primer Loncomeo que se registró. Marcelo Falcón me contó eso, y además Di Fulvio había sido maestro de él. Bueno, le pedí autorización para grabar ese tema y Di Fulvio me dijo que sí. Hay zambas, rancheritas, alguna polca, variado el repertorio. Ojalá pueda salir pronto.

El INAMU hay que utilizarlo, porque es un logro de todos los músicos de hace muchos años. Te aconsejo que insistas, porque una parte de acá y otro de allá… Esperemos que sea pronto que tengamos ese disco. No tengo ningún disco tuyo, no me vendiste ninguno todavía… 

Te voy a acercar uno

Y ¿Subiste algo de tu música a alguna plataforma? 

No la verdad, que no tengo nada subido

Pero pedíle a alguien que te ayude y subílo a youtube, es fácil. Así lo aprovechás y te ayuda a difundir tu música.

Bueno Miguel últimas dos preguntas… es un juego… consiste en que imagines que…estás parado en un punto donde estás hoy. Mirás hacia atrás y ves ese camino largo, con sus dificultades, sueños, sacrificios, disfrute… y allá en la punta hay un niño que sos vos. Miguel Possenti de hoy ¿Qué le dice a ese pibe?

(piensa un poco, se le ilumina el rostro como si recordara con ternura) 

A ese pibe que estaba lleno de incertidumbre en relación a la cultura. A ese pibe que se sentó una vez en un banquito y un maestro se acercó y le puso las primeras cuerdas… a veces yo me iba a un rancho de adobe que tenía mi abuelo, con un fogón, y le sacaba ruido a esa guitarra. A ese pibe, le digo que no me arrepiento de haber seguido este camino y haber arriesgado, dejado cosas de lado para poder practicar, bailar, seguir en esta huella, que a veces la dejé un poco. Realmente le agradezco a ese niño, que haya seguido con esa ambición que tenía, cuando le regalaron la guitarra. Le digo gracias, porque realmente me hizo disfrutar de muchas cosas.

¿Él qué te diría?

Me diría que he llegado lejos, por eso yo te decía que a veces he estado estancado, pero ese niño… yo me siento ahora, no como ese niño, pero sí con el deseo de hacer un montón de cosas que en su momento no pude hacer o quizás no me salieron, porque bueno los tiempos son así, no hay un tiempo determinado para cada cosa. Ese niño me diría “Hoy estás haciendo lo que te gusta, hoy has logrado eso que tantas veces insististe y no te salió, te animaste a cantar canciones tuyas en un escenario y eso no es poco”. Eso me diría… (sonríe)

Bueno Miguelito querido, muchas gracias por tu tiempo y ojalá te guste la nota cuando salga.

Y yo te agradezco a vos por tenerme en cuenta

¡Cómo no te voy a tener en cuenta!

Sabés que, a mí me gustó mucho algo que dijiste cuando presentó su libro Mario Román, yo había ido y me acuerdo que dijiste: “qué lindo que haya otros artistas de otros pueblos acompañando”. Porque es importante ¿no?, estar atentos a lo que hacen otros del ambiente, acompañar, estar, porque uno también aprende y los conoce, muchas veces en lo más íntimo, como en el caso de Mario que estaba presentando su libro. Entonces lo que vos dijiste, de la presencia de otros agentes culturales, realmente eso me llegó y sostengo que eso tiene que ser siempre así. Porque cuando uno hace algo, cuando estás del otro lado, también te gusta que te acompañen.

Es así. Además, te agrego algo que siempre le digo a todos los músicos, y es que hay animarse a hacer todas las variantes. Hay que animarse a hacer recitales. Ojalá cuando saques el disco hagas un recital para presentarlo. Porque la gente que va a ir va a ser gente que te quiere, gente que te sigue que le gusta lo que hacés. Eso es muy lindo.

Nos despedimos con Miguel proponiéndonos juntarnos para compartir algo con otros músicos, estar ligados por la musica es algo bello, tiene el calor de una amistad distinta, la musica  es una expresión que sale del alma y por eso  es autentica, aun mas si hay un fogón prendido y algo para compartir.

Gracias y hasta la próxima

Pablo Otazu

17/7/21

Transcripcion 

Agustina Otazu


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