Moni Boland: «Nunca me sentí de otro lugar que no fuera Choele Choel, soy choelense»

Por Pablo Otazu.- 

Quisiera hablar un poco de este espacio, en principio está destinado a visibilizar la tarea de los trabajadores de la cultura del Valle Medio, incluyendo a Río Colorado y pueblos que tengan características similares.

Allí vamos construyendo estas conversas, y lo remarco porque más que reportajes que son del periodismo y yo no soy periodista se trata de conversaciones, de café, de mate, de reuniones de amigos u oficiantes del arte. Agradezco profundamente el convite de 7 en Punto y me felicito por haber aceptado. Es interesante descubrir nuestros hacedores y a los consagrados otorgarles su espacio bien ganado, pero más importante es saber que ponemos en valor a aquellos que no son conocidos o noveles, pero también mostrar que todo es posible poniendo en estos diálogos a personas del Valle Medio que se fueron y en otros territorios pudieron instalarse, trabajar y vivir de este mundo tan fantástico que es el Arte.

Es el caso de Moni Boland, a quien conocí en la época del secundario. Digo conocí porque no sé si ella me conoció, vieron que las lindas y los feos les cuesta encontrarse y eso fue lo que paso. Estuvimos algunos días en la misma aula y allí no siquiera sabíamos que nuestros caminos iban a ser tan parecidos. Fue interesante conocerla en circunstancias virtuales y en situación de conversa, descubrí a un ser humano muy rico, a una artista muy militante, lo cual confirma que el arte se puede militar, que el arte es además un hecho político. En fin vuelvo agradecer este espacio porque me permite dos cosas, conocer y transmitirles a Uds. los oficios del Arte y la gente que lo practica.

Disfruten a Moni una Choelense que se fue hace mucho tiempo pero que siempre piensa en su matriz.

Seguramente habrá gente que te conoce, pero, para quienes aún no, contanos un poco de vos, qué estás haciendo, dónde estás viviendo…

Bueno estoy viviendo en Buenos Aires, en Capital. Soy artista plástica, docente de arte, también soy actriz, pero me da cosa definirme así porque ahora no estoy actuando, y yo siempre vinculo el ser con el hacer. En ese sentido siento que sos actriz si estás laburando como actriz y ahora no lo estoy haciendo.

Pero bueno, sos actriz también

Sí, pero hace mucho que no actúo

¿Hace mucho, cuánto?

En realidad, hace dos años después de muchos años, como de diez años. Tuve una experiencia con unos chicos que salieron del conservatorio y me llamaron. No sé, no fue una obra elaborada, fue un poco improvisado. Actuamos en un lugar, en un teatrito atrás de un bar muy chiquito para cincuenta personas, en el verano del 2019. Anterior a toda esta historia que nos detuvo un poco el tiempo. Después tuve otra experiencia, a los meses, pero que fue bastante frustrante, me dejó un sinsabor. Lo hice porque quería actuar, tenía ganas de reconectarme de nuevo con el teatro.  Fue así, una gente que me presentó otra gente, con la que nunca había trabajado, no sabía cómo trabajaban. No me gustó como dirigía el tipo y me quedé igual. En los ensayos como éramos muchos, separaba para ensayar por escenas, y dos días antes del estreno nos juntó. Para mí, no sé, quedé totalmente desorientada, no podía conectar con los demás

Moni, hay dos preguntas que le hago a todo el mundo la primera y la última. La primera sería ¿Qué es el arte para vos, Moni? ¿Qué significa en tu vida?

Una cosa es lo que ha significado en mi vida, y otra es lo que más o menos pienso que es el arte. La pregunta que se hacen todos los teóricos del arte, viste que, siempre el arte trata de definirse y explicarse a sí mismo. Pienso que es una herramienta que ha tenido y tiene la humanidad para poder expresar y representar su momento histórico, su universo, a través de distintas materialidades y técnicas. De representarlo simbólicamente digamos ¿no?

Recién hiciste la salvedad de lo que significaba el arte para vos, más allá de una definición del arte, y entonces quiero que me cuentes ¿Qué significó o significa el arte en tu vida?

En mi vida creo que ha sido todo, porque estuve siempre conectada al arte. Desde chica dibujaba, pintaba y de adolescente empecé teatro en Choele. Después estudié Bellas Artes, estudié teatro, hice teatro, pinté, dibujé, hice esculturas ¿entendés?. Bueno, toda la vida estuve conectada y estoy. Mi casa es una intervención, está intervenida, vivo con eso.

«El arte es una herramienta que ha tenido y tiene la humanidad para poder expresar y representar su momento histórico, su universo»

¿Qué obras hiciste en Choele?

En Choele hice…no sé si te acordás…no, vos sos más chico que yo creo…

No, soy más grande. Tengo 64

Ah mirá, tenés razón yo tengo 63 (dice mientras enciende un cigarrillo) Pero vos vivías en Beltrán, cuando eras adolescente vos ya vivías en Beltrán

Sí, vos ibas al Nacional, en Choele y yo al Comercial en Beltrán

¿Y no te acordás de nosotros? de cuando hacíamos teatro

No, la verdad no me acuerdo. Si me decís la obra, tal vez sí, porque yo empecé a hacer teatro en el secundario también. 

Nosotros armamos un grupo de teatro que se llamaba «Gente de Choele», estuvimos un par de años. Empezamos una obra que se llamaba «En Familia», seguramente la conocés, de Florencio Sánchez

¡Ah! ¿vos estabas con César Nadin?

Sí claro, y con Jose Luis Jorquera, Rogelio Arroyo, Gabriela Adef, Moni Serrudo -en la primera obra, después ya no estuvo-. Ah, Hugo Guijud, no sé si te acordás de él.

Sí, él se fue a estudiar teatro ¿no?

Sí, el terminó acá y después se fue a estudiar teatro, hizo teatro. Bueno hicimos esa obra que nos dirigía Lia Adef, la madre de Gabriela. Te digo la verdad no me puedo acordar cómo surgió. Creo que…porque Moni estaba en el último año de la secundaria, no sé si no era para juntar fondos para el viaje, no me acuerdo bien. En fin, nos juntamos y estuvimos varios años juntos, esa primera obra la hicimos en el Club Sportman, ensayábamos ahí. ¡Fue Maravilloso! (sonríe mientras recuerda).

Fue mucha gente, de eso me acuerdo

Sí, sí, hicimos muchas cosas ahora te cuento. Bueno, hicimos esta obra «En Familia», la hicimos en varios lugares, la llevamos a festivales… ah no, no (se corrige) al Festival de Regina fuimos con «Los de la mesa diez» y con «Historias para ser contadas», que ya es otra historia. Porque después al tiempo, había un programa de extensión de la Universidad del Comahue, y vinieron a dar talleres, vino Darío Altomaro ¿Lo conocés?

Sí Darío, sí lo conozco. Es un referente del Teatro Neuquino, el junto a su excompañera Alicia Villaverde con quien compartí muchos mesas de jurado.

Bueno entonces, con él, hicimos talleres, descubrimos más lo que es el teatro. Sobre todo, nos enseñó la militancia del teatro, además era una época de militancia a full, pensá en esa época.

Sí, claro, estamos hablando del 73′ o 74′

Él tenía un grupo que se llamaba Génesis, del cual hay dos actrices desaparecidas… Bueno volviendo a lo que te estaba contando, vino Domingo Logiudici también, que era un maestro que amé. Él nos dirigió en «Los de la Mesa 10» y en «Historias para ser contadas» de Dragún. Como te digo ahí ya fue todo un descubrimiento, como una revelación de lo que era el teatro. Ahí decidí ser actriz para siempre, ser teatrera. Después, del todo no lo pude cumplir, viste estoy ahí todavía…

Vos cuando te fuiste de Choele, te fuiste a estudiar ¿teatro, artes visuales o abogacía?

(se ríe) No, no abogacía no. Yo me quería venir a Buenos Aires, a estudiar teatro, lo tenía clarísimo, no necesité ningún test de esos por los que pasaban muchos compañeros. Lo tenía clarísimo, pero mis viejos no querían que me venga a Buenos Aires, porque tenían miedo por el momento político en el que estábamos en el país, viste. Bueno, entonces me fui a Neuquén. Darío en principio, me ofreció la casa, fui a parar a lo de Darío en Neuquén. Después él se separa de la mujer y ya me quedé viviendo con la mujer, con Susana. Me quedé ahí, empecé teatro y bellas artes. Teatro después dejé porque era declamación viste, nada que ver con lo que quería hacer, nos daba una señora española, así que seguí con bellas artes. Ahí, en ese momento estaba viviendo en lo de Susana, pero después me fui a una pensión. Sabés que, apenas me fui a la pensión la secuestran a Susana, está desaparecida, a Darío también, a Alicia Pifarré. A Darío después lo sueltan pero, ellas están desaparecidas. Fue todo un momento muy complicado, entonces me volví a Choele, va, mis viejos querían que me volviera. Mi viejo me fue a buscar y listo ahí corté ese año y volví a Choele. Al año siguiente ya volví a Neuquén, seguí bellas artes. Después de Neuquén me fui a Bahía, seguí estudiando bellas artes en Bahía, de ahí me fui a Madrid y de Madrid a Buenos Aires. Acá anclé.

«Yo me quería venir a Buenos Aires a estudiar teatro, lo tenía clarísimo, no necesité ningún test»

¿Cuándo empezaste a pintar?

Empecé a pintar desde antes de ir a estudiar bellas artes, después estudié. Dejé un tiempo la carrera cuando me fui a Madrid. Allá hice unos cursos, pero no podía estudiar porque medio no me servía lo que había hecho acá, no sé cómo era la cosa, tenía que rendir un ingreso y hacer todo de nuevo en la universidad, algo así. Por empezar me casé antes de irme a Madrid, me casé en Bahía con Osvaldo, era actor y fotógrafo. Él se fue antes, cuando llego yo a Madrid me dice, bueno vamos a vivir en casa de un amigo por un tiempo, no me dijo con quién y cuando llegamos era Domingo Logiudici el amigo y ahí fue toda una emoción. Empezó mi amor profundo por Domingo, fue mi amigo, mi maestro, todo. Entonces retomé el teatro, él dirigía una obra, justo se había ido una actriz, entonces me pidió que la reemplace. Así hice teatro todo ese tiempo allá, hicimos muchas giras, y a la vez hice taller con él -tenía un taller de actores-, trabajé con él siempre. Que más… de todo hice…

¿Bailaste tango? porque todos los que se van a afuera bailan tango (nos reímos)

No, no, tango empecé no hace mucho acá en Buenos Aires. Empecé con todo el furor y vino la pandemia. No, pero en esa época no. También hice escenografía, combiné las dos cosas porque seguía aprendiendo en un taller con un pintor, fui su asistente. Empecé a hacer escenografías para algunas obras, diseño de vestuario, y también actué, hice cine, hice unas pequeñas cosas en unas series españolas. Laburaba como actriz de a ratos, tenía un grupo con el que hicimos «Juegos a la hora de la siesta«, no sé si la tenés. Después hicimos la «Vaca Blanca», de Roberto Espina.  Así que, lo conocí mucho a Roberto, después he visto al hijo de él por acá, es artista plástico.

  • Roberto Espina era un maestro Titiritero sumamente importante para la escena nacional, dejo varios textos dramáticos que se siguen representando. Dueño de un pensamiento y una ética para su oficio inigualable. Murió el 2 de Julio de 2017 a los 91 años.

Contame un poco de la pintura ¿por dónde andás con la pintura?

Mirá, ahora durante la cuarentena no paré de pintar, hice de todo. Pero más que nada -pintar pinto siempre-  en los últimos tiempos, milito viste. Entonces como que uní las dos cosas. Porque no es que no tenga sentido pintar y hacer obra individual, tiene sentido, me gusta hacerla. Pero conecto más con la obra colectiva digamos, y con la obra que tenga una incidencia política. Siempre el arte es transformador, pero me parece que al unir las dos cosas es tiene mucho más sentido. Entonces estuve haciendo intervenciones, con respecto al tema de violencia de género. Milito en La Cámpora, dentro de la organización hay un frente de mujeres e igualdad de género, y en ese marco es que hice estas intervenciones, hicimos, en la calle. Hicimos…¿te cuento?

«Conecto más con la obra colectiva y con la obra que tenga una incidencia política»

Sí, si por favor…

Bueno, tomamos un espacio en la calle con pinturas. La idea era invitar mujeres a ponerse en distintas posiciones en el piso, que ellas sintieran y representaran algo de sus vidas que las conectara con ese tema, algo que ellas habían vivido, que tomaran esa posición en el piso, en el plano. Cuando se acostaban les dibujábamos el contorno. Después pintábamos arriba de esa silueta, escribíamos lo que se les ocurriera. Surgen cosas buenas cuando hacés ese tipo de propuestas.

Vos hablaste dos veces de la militancia, al principio cuando hablabas que conociste el teatro militante y ahora. En ese sentido tenemos puntos de contacto porque no concibo el teatro que no sea militante. Así como también creo, que el teatro es político en sí mismo. Cuando hablo de teatro militante, es porque pertenezco al teatro independiente. A ese teatro hay que militarlo, no tiene solo que ver con el mensaje, tiene que ver con ser productor, con barrer la sala, vender entradas, dar clases, actuar. Con mantener la actividad en forma permanente en un pueblo que es chico. Creo que el arte en general hay que militarlo. Porque también sostengo que el arte no tiene el lugar que se merece en la sociedad ¿vos qué pensás?

Que pienso sobre que el arte no tiene el lugar que se merece en la sociedad ¿cuál sería ese lugar?

Qué se yo, creo que no, porque, por ejemplo -te voy a hablar de lo que conozco, quizás en una ciudad es distinto- Un músico va a tocar a un bar y el dueño le paga con una comida, con el pancho y la coca. No se lo reconoce como un trabajador aún, aunque hemos avanzado muchísimo, todavía falta, por eso tenemos que seguir militando

Ah lo decís en ese sentido, de reconocimiento como un trabajador, en la remuneración…

Sí, no sólo en la remuneración. Una vez una directora de una escuela me decía que teníamos que hacer tres o cuatro obras por año para salir a trabajar las escuelas. Entonces yo le decía que hacer una obra cuesta mucho, no es un acto escolar. Es lo mismo que pasa con las artesanías, una tejendera vende una matra, y la gente……… (Moni interrumpe)

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Sí te entiendo a lo que vas, que no se valora. Se toma como si fuera un juego, aunque lo sea para nosotros, como si fuera… no me sale la palabra…

Un entretenimiento

Claro como una cosa vocacional, un hobby, como si lo hicieras después de salir a trabajar como un gusto que te das, el hacer teatro, por ejemplo, va o cualquier arte.

Argentina tiene la red de teatro independiente más grande de Latinoamérica, tiene un Instituto de Teatro, único en Latinoamérica también. Pero el mercado es tan fuerte que, hasta el día de hoy, la gente sigue creyendo que el único teatro es el de la calle corrientes, el resto somos gente que jugamos a hacer teatro. 

Tampoco se reconoce remunerativamente, o sea, una entrada que cobran en un teatro comercial no es la misma que se cobran en las salas independientes. Y en las salas independientes te cuesta el doble montar una obra, porque a veces tenés que pagar el alquiler del lugar, que se yo… 

Moni Boland es una artista que tiene dos vías, la plástica y la actuación ¿has podido subsitir con esas dos vías?

Sí, he subsistido dando clases. Los últimos años trabajé en escuelas, hace dos años me jubilé

«En algún momento fantasee con la idea de volver a vivir en Choele»

Esa es la vertiente que te da de comer

Sí, o sea, pinturas he vendido, pero de teatro no he ganado nunca como para vivir, desde ya. Estoy pensando… pero sí, más con clases y talleres he subsistido. Trabajé muchos años -más de diez años-, en el programa cultural de barrios del gobierno de la ciudad, no era mucho, pero servía. Además, que, fue re lindo, tenía más talleres de teatro ahí. Trabajé con niños, adultos, hice teatro callejero. En España estaba en un grupo que hacíamos teatro en la calle. Hablando de eso, te dije que hacía mucho que no actuaba. Pero me había olvidado que con un grupo de mujeres, hacíamos intervenciones susurrando ¿conocés el movimiento de susurradores?. Bueno hicimos eso.

Sabés que sí, hace un tiempo, trabajando con la gente de salud mental hicimos una obra  y uno de los recursos que usábamos en esa obra eran los susurradores

¿Cómo hacían?¿Cómo lo usaban?

En la entrada, ellos entraban susurrando entre el público, con cosas que tenían que ver con la temática de la obra como el abuso infantil

¡Qué buena idea me das!

Y ¡usala!. Volviendo a lo que veníamos hablando, creo que uno puede vivir del arte, yo vivo del teatro. Pero claro doy clases…

Claro vos trabajás más institucionalmente, en un grupo que ¿están subvencionados?

Sí estamos subvencionados como teatro independiente, pedimos subsidios que a veces te dan y otras no. Pero mis ingresos no vienen de ahí, para hacer arte en este país, hay que tener muchos kiosquitos, si no, no podés vivir. 

Sí, o tal vez el estado debería sustentar más, para que el teatro tenga más apoyo. 

El estado tiene el instituto que es una gran herramienta. Pero no alcanza porque hay demasiados grupos independientes. 

Moni, ¿vos decidiste irte de Choele porque tenías que estudiar o porque querías conocer el mundo?

Y…en esa época era más porque quería estudiar. No había nada como ahora, que en Choele y Beltrán hay más opciones. En esa época, si querías estudiar tenías que irte a afuera, como yo que quería estudiar teatro y no había allá. Además, me quería ir, por esto de crecer, independizarse, era lo natural digamos, que te fueras si podías.

¿Volvés a Choele de tanto en tanto?

Sabés que ahora hace mucho no voy. La última vez, hace siete años que fui. En algún momento fantasee con la idea de volver a vivir en Choele. Pero bueno, tengo a mis hijas acá, tengo un nietito, es complicado. A mí me gustaría ir a hacer teatro, o con cualquier proyecto de arte, pero no sé si ir suelta así. Pero sí, me gustaría tener contacto, perdí el contacto, no sé lo que está pasando allá. Sé que hay mucha movida.

Bueno, nuestro grupo va a cumplir treinta y seis años…

Sí. ¿vos estabas en Mari Mari Huinca? porque vinieron acá al Cervantes

Sí, claro fuimos al Cervantes, al San Martín, a un festival de teatro independiente. Fuimos muchas veces a Buenos Aires.

¡A mí me encantó!, me acuerdo que estuve con ustedes cuando fueron al Cervantes, salimos a la noche a hacer cosas…

Mis compañeros siempre joden con algo de un bar griego, ¿será eso?

Me acuerdo que salimos, habíamos un poco descontrolado en algún lado, pero tengo una nebulosa. ¿Puede ser que estaba Gigi y Marina?

Sí, claro.

¿Belloso estaba también?, bueno de esa noche tengo recuerdos, yo conocía más a Gigi

Sí, estábamos todos. Siguiendo con la conversación, a nosotros acá nos cuesta bastante hacer teatro, pero hacemos igual. Creo que los años 90 y la época de la alianza nos partió la cabeza. Se rompió el tejido social, cuesta formar grupos, nos cuesta. A la gente le cuesta hacer grupos. Nosotros llegamos a tener más de cien personas haciendo teatro, eso era una multitud. Teníamos teatro comunitario, teníamos cuatro o cinco elencos. Ahora hay 3 chicas manteniendo el Teatro como pueden, y después distintos elencos, dirigidos por distinta personas. Pero se juntan para armar obras y nada más. El grupo es hoy un compendio de elencos diferentes, hay danza teatro, talleres, y elencos con sus puestas.  Es grande la actividad, pero a la gente ahora le cuesta trabajar para lo colectivo ¿entendés? lo colectivo se ha roto.

¿Pero vos decís?, creo que un poco lo recuperamos. Obviamente los años 90′ fueron devastadores, lo viví también. Me había puesto a estudiar cine, por eso, porque los grupos de teatro se desarmaban. La falta de compromiso con el grupo, con los compañeros, eso sí se perdió. Los años 90′ nos desarmaron en todo, para mí fueron horribles. Pero ya después en la época Kirchnerista cambió.

Creo que se reconstituyó, que no es lo mismo. Fueron armando pedacitos, después nuevamente se volvió a borrar todo de un plumazo. Nosotros venimos de otros años, sabemos que las cosas hay que militarlas. Te escucho a vos y siento que me encuentro como una compañera. Pero no todos piensan así, hay gente dentro del mismo grupo, que saben que tienen el espacio, pero no conocen la historia. No saben que ese espacio se construyó militando…

No se apropian de la historia y del legado, del proyecto digamos

No se apropian, pero saben que el espacio está y lo tienen que sostener para no perderlo, pero les falta la mística de la militancia. Eso es lo difícil de recuperar.

Para mí un poco se recuperó

¿Pero por qué se vuelve a perder tan rápido después? Nosotros claro que fuimos felices esos doce años

Pero después estos tipos, nos hicieron mierda, nos odian y nos siguen queriendo hacer mierda. No se recompone

El arte para mí es una herramienta muy potente para combatir esas cosas

Es lo que debe ser, yo lo entiendo como la función que tiene el arte, ser elemento transformador, comprometerse con la realidad y transformarla. A veces me da culpa trabajar sola pintando, me pregunto si tiene sentido. Lo hago porque es un buen ejercicio, pero siento que hay que salir a construir afuera, uno tiene que incidir en la realidad a través de esto. Lo he hecho, en las intervenciones, pinté murales también. Eso es lo que importa, y eso es lo que ves en la calle.

Les he preguntado a muchas colegas tuyas que he charlado, me intriga porque desconozco el mundo de la plástica y la escritura, que son más individuales. Entonces les preguntaba sobre la individualidad. ¿esa actividad te vuelve individualista?

En determinadas cosas, pero todo el arte contemporáneo, me refiero a lo que se hace ahora, es más colectivo. Porque son más intervenciones, arte inmersivo, el arte interactivo instalaciones, en general tienden más a lo colectivo y que el espectador participe. Ya no existe el espectador pasivo.

Vos ¿seguís alguna línea estética en la pintura?

Sí, eh… lo que hago es más… podríamos decirle cerca del expresionismo, gestual. Últimamente trabajo mucho con fotos intervenidas, eso es lo que más estoy haciendo. 

Te cambio el rumbo, en tu discurso se nota un contenido político importante, que supongo viene de tu padre, ¿alguna influencia tuvo o no?

Bueno sí, papá fue un militante de toda la vida. Súper radical, yo soy peronista al igual que mi hermano. Me acerqué al peronismo por mi hermano. Él estudiaba en la universidad, militaba y cuando viajaban a Choele con su mujer ellos me abrieron la cabeza en ese sentido.

¿Y la relación con tu viejo en ese sentido cómo fue?

¡Fantástica!, papá era un hombre con la mente súper abierta. Era un radical bastante peronista para mí (se ríe) Por ahí es mi deseo, pero para mí sí. Él nunca fue gorila, ni en su discurso, ni en sus acciones. Era más alfonsinista, trabajó mucho por su comunidad.

¿Qué recuerdos tenés de Choele?

Para mí, viví siempre ahí, porque estaba mi casa, mis viejos. Iba todos los años dos veces por año, hasta que fallecieron. Ahí dejé de ir tan seguido… Me perdí,  perdón, es que se me cruzó la imagen de mis padres (se emociona)

Pasaste una adolescencia feliz entonces

Sí súper, con muchos amigos, teatro, boliches, novios. Un secundario hermoso, compañeros que son amigos todavía. Sí, tengo los mejores recuerdos obviamente. O sea, yo soy de Choele, no me considero de otro lugar.

¿No sos porteña?

No, ni lo quiero ser. Soy de Choele. No se dieron las cosas para poder volver, en realidad me da tristeza volver, porque si estoy muchos días extraño a mis viejos, me pone triste. Pero sí me gusta volver, ver a mis amigos, pasear. No sé cómo sería volver a vivir. Pero bueno por distintas circunstancias no he podido volver. ¿Vos qué estás haciendo, tenés alumnos ahora?

Ahora no, porque estoy de licencia por salud. Pero daba clases en el Profesorado de Teatro de Río Colorado. Después he dirigido siempre en Beltrán y por todos lados, porque he viajado mucho, hago puestas en diferentes lugares, doy talleres, seminarios.

¡Qué lindo! ¿no querés que te acompañe? (nos reímos)

¡Cuando quieras, venite! Voy mucho a La Pampa, a Santa Cruz. El año anterior a la pandemia anduve mucho, menos en Neuquén, ahí nunca fui a trabajar.

(se corta la comunicación, pero retomamos rápido)

¿Me preguntabas que influencias tengo en la pintura? Bueno mirá, a mí siempre me atrajo más el expresionismo. Pero no sé si tengo alguna influencia.

¿Vos te considerás una pintora expresionista?

No tampoco, no sé en qué categoría entro, Hago esculturas también

Y ¿qué pintores te gustan?

Me gustaba mucho Chagal, Kokoschka otro pintor expresionista. Después que se yo…Picasso me gustó toda la vida, Dalí me encanta lo que hace, pero no lo quiero a él, entonces. No sé a vos que te pasará, pero a mí me cambia la perspectiva de la obra, cuando un autor O es un abusador o es un facho, está denunciado. ¿No te cambia la perspectiva a vos? Porque hay una discusión sobre eso. Por ejemplo Woody Allen, me vi todas sus películas, pero no puedo separar el autor de la obra. Bueno con Dalí me pasa eso. 

¿Y argentino?

Berni, como el maestro más grande de todos para mí.

Tenés que elgir a Carpani también, que es peronista, a Santoro (nos reímos)

Sí, obvio me gusta Carpani por la afinidad política, pero no me atrae su estética.

Vos ¿Hacés exposiciones?

He hecho exposiciones colectivas y he vendido por intstagram. En las redes, en mercado libre también. Después con una compañera tenemos un emprendimiento, en el que cada una pinta los suyo, armamos un Instagram

Y ¿eso lo puede ver la gente?

Sí, te lo paso ahí se puede ver todo lo que hago. También hago pinturas compañeras, o sea, de Evita y Perón.

Última pregunta, estás parada en este punto, donde llegaste… (Moni interviene)

No sé si llegué, ¿a dónde llegué?

A este punto (Moni se ríe). Después habrá más puntos, más cosas. Pero hoy estás acá, mirás para atrás ves todo tu camino recorrido, lo que hablamos y lo que no hablamos. En la punta del camino ves una niñita que sos vos misma ¿qué sentís que te dice esa niña?

Y que siga, que todavía falta, que siga buscando

Y vos ¿qué le dirías?

Que me hubiera gustado satisfacerla más, y que sí que voy a seguir

¿Sentís que no pasó?

Siento que me faltan cosas, que me faltan cosas por hacer

Bueno Moni, me encantó la charla. Antes que nos despidamos, no sé si te acordás que fuimos compañeros por 3 días. Se había armado un quilombo en la escuela y ustedes se fueron a Beltrán (Moni se acuerda, se sorprende y sonríe). Bueno, en el curso que ustedes fueron, estaba yo. Eran vos, Pequito…

Sí, con Pequi, con Mercedes, y Jorge. Sí, que no nos dio el pase esta señora, Amanda, y tuvimos que volver, un bochorno. Pero fue lindo eso, me acuerdo el colectivo a la mañana ir por las chacras fue lindo.

Moni, me alegra verte, saber de vos, que estas bien, que militamos en caminos parecidos

Esperemos ser cada vez más. Espero poder ir para allá, y ahí si nos vemos, armamos algún espectáculo interdisciplinario.

Apago el zoom y me quedo pensando en esto que dijo Roberto Espina, “la Utopía murió, qué hago yo acá, durando”, lo traigo a colación porque Moni lo nombró. ¿ Es la utopía la que nos mueve para ser Artistas? El mundo de los artistas siempre ha sido difícil, miles, millones lo practican pero muy pocos llegan a ser conocidos. Este mundo tan consumidor, tan de Industria Cultural, segmentan violentamente, el “Mercado”, pero el mundo artístico es tan rico, tan dinámico, tan transformador que la mayoría de las veces sucede a pesar del capital. 

“Viva el Arte”

Hasta la próxima

Pablo Otazu

Transcripción 

Agustina Otazu


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