Mónica Linares: «La danza y mi vida van de la mano»

Por Pablo Otazu.-

Nuestro mundo nos enseña a que todas las cosas deben ser utilitarias, deben servir para algo y siempre ese “servir” es consumo. Un mundo donde te indican que consumir y que no, donde te generan la necesidad aunque no la tengas, van generando estéticas y pensamientos que tienen que ver solo con lo material y con sus objetivos mercantiles.

El arte tuvo en principio una función ritual, mágica, religiosa, pero esa función cambió con la evolución del ser humano, adquiriendo un componente estético y una función social, pedagógica, mercantil, o simplemente ornamental, entonces depende en qué lugar uno pone su práctica.

Pocos enseñan que la construcción colectiva nace a partir de lo individual y que lo colectivo es la unión de muchas individualidades, y una de esas cosas es el folclore, necesitamos de alguien para practicarlo. No necesitamos ser “artistas”  pero tal vez nos vamos haciendo en ese práctica. Todo depende de los espacios de circulación, cuando vamos a un escenario nos ponemos en otro espacio, el ritual y en ese terreno juegan otras cosas más mágicas que lo cotidiano, los practicantes se conectan con algo distinto, con algo que tiene que ver con algo inexplicable, y entonces se produce el encuentro con otros cuerpos expectantes y entonces “comunicamos” un hecho estético y allí comenzamos a transformarnos en artistas.

Mónica Linares, como muchos practicantes de la danza folclórica, se  transforma, se vuelve una sacerdotisa de ese ritual, aparece su energía extra cotidiana que produce la ritualidad y entonces aparece la estética propia de los artistas.

Antes de comenzar hablamos un poco de lo que estamos haciendo en este momento, recordamos algunos proyectos culturales interesantes como la Escuela de Arte, le comento a Moni cuál es el formato de este encuentro y empezamos.

Moni, primero que nada, quiero que te presentes, porque hay mucha gente que te conoce, pero hay mucha otra gente que no.

Bueno me presento entonces. Mi nombre es Mónica Sabrina Linares. Nací en Bahía Blanca pero me crie en Choele Choel. Mi madre  y yo vinimos cuando era muy chiquita. Me trajo acá a esta zona de Choele Choel donde estaba toda su familia. Primero que todo soy bailarina. Soy profe de danza, recibida del Instituto privado IDAF. En su momento no se pudo avanzar más porque bueno, a la zona es lo que llega. Y bueno soy mamá, tengo dos niñas. Quien me guía en este camino del arte y la danza fue mi madre y acá estoy. 

¿Tu mamá era bailarina o sólo te apoyaba? 

No, mamá no era bailarina, mamá me apoyaba. Y ahora, a los 71 años, empezó a bailar folklore conmigo y con Ivana Ormeño. Está ahora aprendiendo de grande eso es sumamente gratificante.

¡Mirá qué lindo! Y contame ¿Qué significa la danza para vos?

La danza para mí es parte de mi vida, me deja expresarme. Bailar me permite transmitir lo que yo siento, me deja ser libre. Hoy lo puedo disfrutar de otra manera, y lo hago desde cuando era chica. Recuerdo  haber estado en alguna agrupación donde dije: “yo quiero hacer esto, y voy a enseñar danza”  También tuve una cuna muy artística porque consideró que la Escuela de Arte marcó mi vida, para siempre.

Muy importante ha sido esa Escuela de Arte para muchos choelenses ¿no? y para otros niños y niñas de otros pueblos también porqué iba gente de todos los pueblos. 

Y yo me crié ahí, mi mamá trabajaba, así que yo hacía todos los talleres Pablo. Hacía talleres de teatro, títeres, música, zapateó, danza, flauta, plástica, cestería. ¿Qué más? Hacía todo porque mi mamá… soy hija única y estaba con ella ahí, mientras ella trabajaba yo iba haciendo todas las actividades.

Bailar me permite transmitir lo que yo siento, me deja ser libre.

Tengo entendido también que el sistema que tenía la Escuela de Arte, era que los talleres fueran integrales. Entonces los niños y las niñas tenían que recorrer todos los talleres y a determinada edad elegían que seguir. 

Así era claro. Si era así, mira, no lo recordaba, pero ahora que me hiciste acordar si era así. Pasé por todos los talleres, recuerdo en danza a Ana Pignol, cuando tocaba el piano. Mi maestra en ese momento era la negra Cañete, Esther Cañete. Pero al principio la tuve a Gigi Sarti. Bueno, viste que cambiaba de año a año, iban cambiando los profes y bueno, al segundo año estuvo Cañete. Por eso te digo, la Escuela de Arte a mí me marcó un camino.

¿Y esta gente que vos estás nombrando también fueron como referentes, no?  Cañete era una gran bailarina en esa época, junto con los Tripailao. Bueno, Alberto Rodríguez estaba bailando en esa época también. 

También, claro, después bailé con Alberto cuando tenía “Aires del Sur”. En esa época, era muy chiquita, bailaba la hija de Abel González, de Beltrán bailaba Matias Pividori bueno, no recuerdo los otros chicos ahora, pero ese grupo de “Aires del sur” también lo convocamos. Si éramos parte de ese grupo y fuimos a competir a Bahía Blanca. Y también recuerdo, bueno…a “Raíces gauchas” de Rubén Tripailao, que daba malambo ahí en la Escuela de Arte. Después fui parte de esa agrupación. Ah, te voy a hacer recordar algo que también me quedó grabado de la escuela que no quiero que se vaya. Un director de coro que fue también alguien que significó mucho, Armando Bombardieri (sonríe mientras lo cuenta) Él venía de Roca, recuerdo que siempre viajaba a Italia y traía algún dulce, yo era chiquita, pero me acuerdo. Él me quedó también … (la comunicación se corta, intentamos recuperar y seguimos)

Seguime contando…

Decía esto que él marco también mi infancia, si bien no iba a coro, me quedo algo muy de querer un montón a esas personas que siempre fueron muy dulces, es algo muy gratificante. Nada, el italiano venía cantando…(canta una canción en italiano) ese tema, me quedó grabado, después él se fue. Te decía que cuando volvía de Italia nos traía caramelos y nos convidaba. Lo recuerdo un montón. Él como coreuta fue también, un gran paso ahí… por eso te digo que a mí la Escuela de Arte… yo me crié ahí, es todo…Tenía que estar ahí por una cuestión de trabajo a mi madre, pero. Pero fue gracias a todo eso que…

¿Fue tu orientación hacia el arte, digamos? 

Sí, sí, totalmente que si (sonríe)

Vos sabés que, cuando vos hablas de estas cosas, de la danza, de cómo empezaste y después la Escuela de Arte y todo eso….. cambia el semblante, estoy viéndote acá y veo que te emociona, pero además se te ve feliz contando eso. 

Sí. Totalmente. A veces nadie pregunta de dónde venimos, por qué estás haciendo esto y la verdad hay que reconocer que tenés un gran talento en esta conversación, porque podés sacar del otro algo que nadie conoce. Por eso cuando hablo de la danza, de las personas que fueron parte de mi vida, obviamente que me emociona y me pasan cositas… porque…(se emociona) por todo el apoyo, hoy lo sigo haciendo y transmitiendo de esa manera como a mí me enseñaron. 

Aclaremos a la gente que estamos hablando de danza folclórica ¿no? ¿Qué es el folclore para vos Mónica Linares?.

Es todo, es todo lo cotidiano, la tarea de todos los días, desde que te levantas hasta que te acostas, de tomar un mate, de compartir una torta frita, esta charla con vos. Las iglesias, las actividades culturales, es todo lo popular, es folclore también. 

Un director de coro que fue también alguien que significó mucho, Armando Bombardieri (sonríe mientras lo cuenta) Él venía de Roca, recuerdo que siempre viajaba a Italia y traía algún dulce. Yo era chiquita, pero me acuerdo.

Ahí tocas un tema que me súper interesa. Vos nombraste el tema de lo popular, entonces me atrevo a preguntarte ¿qué es lo popular para vos? 

Lo popular, por ejemplo, es una Peña folclórica donde concurre mucha gente y pueden demostrar su destreza, sus danzas, a su modo, a veces son estudiantes académicos, a veces no, a veces es algo innato. Dónde pueden mostrarse ellos con su idiosincrasia, como lo bailan ellos. No hace falta ser tan académico para ser popular. A veces no hace falta tener una formación para ser popular. 

Porque en realidad la definición acotada de lo que es popular sería, todo lo que viene del pueblo, ¿no? todo lo que viene del pueblo es popular, no cualquiera es popular. A veces se confunde mucho lo popular con lo masivo. ¿Estás de acuerdo con eso?

Cierto sí

Hay artistas que son masivos. Pero no son tan populares. 

Tal cual

La masividad tiene que ver con la industria, con la industria cultural. Y lo popular no necesita la industria, lo popular se derrama por entre la gente. Una peña, por ejemplo, en el norte sobre todo, que las peñas tienen otro concepto distinto al nuestro -ahora se están viendo más peñas parecidas a las del norte acá, es algo incipiente recién-, Pero en una Peña del norte ves gente que baila, es un hecho cotidiano, cada quien baila como le sale es mas social. Acá es más lo aprendió en la academia, incluyendo a las peñas como espacio de enseñanza, en definitiva lo que hace la es sistematizar lo que el pueblo creó.  No sabemos si los gauchos que bailaban la chacarera bailaban como hoy se baila. Digo, la academia metió la cuchara, tomó patrones, sintetizó un montón de regiones y dijo, bueno, en todas las regiones esta coreografía es la que más se baila y esa fue la que quedó. Pero el gaucho, no sé si bailaba con un esquema, él bailaba porque tenía ganas de bailar, como si hoy voy a un baile, ponen una cumbia y bailo. Digo, es una expresión casi interior que sale para afuera, ¿no? Entonces lo que digo es, esto es lo popular.  Ahora, no sé si Cosquín es popular. ¿qué opinás? 

Creo que las peñas de alrededores son populares. 

Ah bueno claro sí, pero y el festival de Cosquín…

Claro el Festival, es un comercio. 

Bueno, eso es lo que tendríamos que tener claro. El otro día te escuchaba a vos que estabas trabajando con un maestro. Eh…ese maestro es un apasionado igual que vos, de la danza. Lo escuchas hablar, y la verdad es que uno se da cuenta cuando alguien vive, lo que está hablando. Es como que nace una energía diferente cuando empiezan a contar, entonces se ponen todos así y hablan con énfasis (Moni se ríe porque hago gesticulaciones enérgicas imitándoles) Vos te juntaste con otro que es parecido a vos. ¿Cómo te sentís con eso? Contale a la gente quien es tu profesor.

Bueno, este hombre es Cacho Villegas, un bailarín muy reconocido de la provincia de Río Negro. Hemos participado en diferentes certámenes. La primera vez que nos juntamos, me llamó por teléfono y me dice que quiere venir a bailar, bueno, le digo yo, así que nos fuimos al certamen de General Godoy y ahí empezamos con esta rueda de competencias. En realidad, yo no soy una bailarina de competencia, recién ahora estoy en este camino de competencia. Pero en realidad subo a bailar no subo a competir.

¿Para qué sirve la competencia? 

Para mí la competencia tiene un poco de aprendizaje, pero a veces mucho de destrucción. Para mí es subir a bailar, no voy a competir con el otro. Siento que es más fácil o más más enriquecedor, integrarnos y no competir, compartir una experiencia. No tendría que existir la competencia, no estoy de acuerdo con la competencia. Pero bueno, existen esos certámenes. Según algunos bailarines, lo hacen como una cuestión de ver cómo están, cuál es su nivel. Para mí, en lo personal no me interesa la competencia. Me interesa subir a bailar, no sé si me va ir bien o me va a ir mal, pero el disfrute arriba del escenario lo tengo como objetivo.

Claro opino lo mismo que vos. Soy una persona que considera que el arte no debe competir porque es la manifestación personal de cada quien. Entonces quién soy yo para juzgarte a vos. Ahí entran cuestiones muy subjetivas, algunas serán más técnicas, pero generalmente termina no siendo tan objetiva como uno pretende. Te lo digo porque he estado en muchos festivales como jurado. Y es una contradicción también, nos ponen en una contradicción ¿no? Porqué digo, vos estás hablando de que no te gusta competir, pero competís. Y yo estoy hablando  que no me gusta la competencia y he sido jurado. O sea, claro, ambos somos contradictorios. Pero digo…

Igual considero que, por ejemplo, cuando a mí no me gusta algo, voy igual a probar.  Porque puede pasar que no estoy de acuerdo, y después hay que vivirlo, o sea, me pasa con otros tipos de modalidades de danza que no estoy de acuerdo por un montón de situaciones que veo cómo se lastiman el cuerpo y he ido para ver si soy yo la que está equivocada en esa mirada y a veces me pasa que sí, que me equivoco. Pero bueno, si no probás, no lo sabés.

Bueno y la pregunta es, ¿dónde te sentís más cómoda, en la competencia o en la no competencia? 

En la no competencia

No hace falta ser tan académico para ser popular. A veces no hace falta tener una formación para ser popular

¿Está participando en algún grupo de danza hoy? 

Sí, estoy… este año armé un proyecto y conformé “Cuncumen”, que es un grupo de mujeres malambistas. Hacemos bombo, malambo y boleadoras. Con otra mirada artística, un poco para pasar por la raíz, pero también agregar show. Bueno, trabajé con algunos bocetos para armar el vestuario. Intenté bajar al grupo lo que quería, más o menos mis ideas. Esto nace también, a raíz que el año pasado, tomé una capacitación de maquillaje para escenario, todo lo que es luces, telas etc. con Celeste Gramajo, una licenciada de artes folklóricas de Buenos Aires vía zoom. Y, bueno, llegamos a hacer la producción de Juana Azurduy, un trabajo que hicimos juntamente con una fotógrafa  de acá, Marta Castillo, que me pudo entender lo que quería hacer y bueno, se hizo un trabajo en conjunto con ellas y mis trabajos prácticos fueron entregados a Celeste Gramajo. Así que como experiencia nace de ahí también Cuncumén que es un nombre mapuche que significa murmullo de agua y que lo pusimos también vinculado a nuestro Río Negro, que une todas nuestras localidades. 

Y esto me decías que tiene más que ver con el show. Es decir, mantiene el formato, la raíz folclórica, pero está pensado más en abrir las posibilidades porque, digamos lo que ustedes están mostrando, es un producto que está pensado para los escenarios.

Sí, sí, está pensado para los escenarios. Igualmente vamos a escenarios chicos, pero bueno, , no se termina de concretar la idea que una tiene pensada de tener un iluminador, un sonidista. Cuando no te toca un buen escenario pasan esas cosas, que bueno…pero bueno es lo que hay en la zona. Entonces, nosotras venimos trabajando en eso y ahí vamos. Estamos haciendo también un trabajo visual ahora. Convocamos a un productor pequeño -que salió hace poco en la nota de 7en Punto-, Guillermo Cruz. Y bueno, estamos trabajando. También estoy trabajando en otro proyecto de mujeres argentinas independientes en una dinámica de malambo sureño junto a José Luis Tripailao, quien está armando las coreos y bueno, nosotras interpretaríamos estas mujeres como: Martina Céspedes, Juana Azurduy, Manuela Pedraza. María remedios bueno, estoy en eso. 

¿Eso es todo con malambo o es danza y malambo?

Malambo. Estoy trabajando en eso y bueno, todavía no está, no salió. Porque viste que todo un proyecto te lleva un proceso hasta poder sacar el producto, y ponerlo en marcha, lleva tiempo.

Mónica ¿Cuántas mujeres son? 

Nosotras somos 10 mujeres en Cuncumén. 

¿Todas de la zona, todas son de Valle Medio?

Sí todas de Valle Medio. Está Silvina Maradiaga, de Lamarque. De Luis Beltrán viene Andrea Muñoz, ella es aprendiz, está aprendiendo con nosotros a tocar el bombo, no es que venía ya con una trayectoria en cambio Silvina sí. De Beltrán se suma también, Betiana Ormeño. Bueno, de Choele tenemos a Ivana Ormeño -es la hermana de Betiana-, Lorena García, Anita Revilla, Silvana Dorado, Mailén… ay no me acuerdo del apellido, pero es una niña chiquita que está invitada desde un taller que doy en Juana de arte. Y de Darwin tenemos a Antonella Peñaloza y otra chica de Belisle que todavía no se sumó, ya va a llegar, por ahí se nos hace difícil las distancias para que lleguen a ensayar, a poder practicar y en la parte económica. Lo más difícil de juntarse. Y la parte económica cómo somos un grupo independiente, la ponemos cada una de nuestro bolsillo. Hasta ahora viste, lo que estamos haciendo, empezamos hace poco…hicimos 3 ventas de números y eso nos permitió comprar por ejemplo bombos, algo de rastras, boleadoras y palillos 

¿Pero por qué se te ocurre el malambo? ¿vos sos bailarina tradicional, bailarina de proyección o bailarina de show? porque son 3 elementos diferentes.

(Moni se ríe) No un poco…en realidad, empecé dando malambo en el grupo viste y bueno, eso nos llevó a en uno de los ensayos empezar a tocar bombo. Y así fuimos, o sea, no fue nada planificado, solamente la parte de Malambo. 

Me surge hacerte una pregunta, que seguramente muchos se harán, porque venimos de una cultura machista ¿Por qué elegís el malambo? Siendo que el malambo, siempre dentro de la cultura gauchesca, era un baile de los gauchos, no de las chinas. Ahora sí, está el Festival Nacional de Malambo Femenino, pero digo, no es muy usual aún que las mujeres bailen malambo. Te aclaro que no lo veo mal en absoluto, sólo me surge la curiosidad de ¿por qué se te ocurrió el malambo? 

Mira, como te decía hoy venía, vengo de un bagaje cultural donde formé parte de “Raíces Gauchas” en esta época de la Escuela de Arte. No nos enseñaba tanto el malambo a mujeres. Por ahí había momentos que sí, pero yo era una niña que me interesaba y como no me enseñaban, a veces, me ponía atrás de la puerta mientras que el resto zapateaba, iba sacando todas las mudanzas (se ríe) Y hasta que bueno, Rubén me lleva a un escenario. Me acuerdo que fue un escenario enfrente de donde es hoy el tulipán, toda esa parte del tulipán estaba descubierta había un escenario -terminando el año de la Escuela de Arte-, y ahí me presenta como malambista. Y hacía cuchillo, boleadora, malambo. Pero ahí era como vos decís, tan machista que no se dejaba que se enseñe. Recién hoy, si, está esto que todas las mujeres zapatean. Y al nacer también la propuesta de Cosquín, cuando larga el cuarteto de malambo, que se vio en los últimos años, ahí empiezan las mujeres a tener un poco de curiosidad. Yo creo que los de las academias enseñaban por una cuestión que tiene que aprender a zapatear las mujeres para poder enseñar. 

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Pero, además, por la cuestión de la rítmica y toda la historia. Escúchame una cosa, pero vos seguramente sabías que existe el Festival Nacional de Malambo Femenino ¿no?

Sí porque a ese festival del malambo femenino vamos a ir este año con Cacho Villegas, porque ganamos la pareja tradicional, así que voy a estar presente este año ahí. Y vamos a ver más malambistas y todas las actividades…

Podríamos que decir que sos una bailarina folklórica polifacética, en todas las caras del folklore, digamos. En realidad, el folklore siempre es lo que se practica. No sé si vos coincidís con esa apreciación, porque folklore es lo que está vivo. 

Tal cual…

Siempre me gusta debatir sobre el hecho que hay danzas, como la huella, por ejemplo, que no es parte del folklore. Es parte de la historia, de las danzas históricas. Porque si vas a un campo a una señalada no se baila huella, se bailan otras cosas. 

Tal cual. Bueno, cuando doy clases, una de las cosas que digo y siempre remarcó, es que…Porque si no sabés qué pasa, el alumno aprende que, si la huella es la versión de la Escuela Nacional, eso es lo único que existe. Y le digo: “ustedes se van a encontrar que van a ir a un campo, a una chacra o lo que sea, y van a haber gente que no la baila tal cual es la coreografía”.

Si es que la bailan.

Claro, si la bailan, pero bueno, eso hay que explicarlo como profesores porque si no queda como, existe esto y es lo que se sabe. Y no es así. Ahí vamos a encontrar gente que es nata y va a bailar, tal vez no haga un zarandeo de cuatro compases, tal vez solo vaya hacia atrás y adelante.

Sacando algunas conclusiones de todo lo que me contás, de tu trayectoria, no tenés una definición única de la bailarina ¿me explicó? sino que lográs atravesar todas las estéticas del folklore. Haces tradicional, haces show, haces estilizado, haces no sé…

Sí, también creo que eso me lo permite haber tenido una buena base y poder comprender en qué escenario, dónde me pongo para interpretar qué. Porque eso también depende de los profesores que una ha tenido y de lo que te han enseñado. Sí, no, no lo podrías hacer.  Por ejemplo, no podría hacer una obra de teatro si no hubiera tenido a alguien que me hubiese marcado: “Guarda con esto, tené cuidado en esto, podemos interpretarlo de esta manera”  

Y escúchame, una cosa ¿Cuál es la danza que más te gusta? 

¿Si tuviera que elegir una? Y yo creo que… ves, por ejemplo, la huella, fue algo también marcado por Alberto Rodriguez, que te quedan esas esencias de bajada de brazos, viste, de ser vos. Creo que es una de las danzas que en Valle Medio nos identifica, porque también en base a los profesores que tuvimos, es La Huella, La Firmeza, El triunfo, La Patria. Esas eran danzas que nosotros nos bajaban en Escuela de Arte. Cuando una sale a bailar están, las tenemos tan inculcadas dentro de nuestro cuerpo que bailamos como natural. 

¿Vos sentís que estas danzas habría que reflotarlas para que continúen vivas o está bien, dónde están? Digamos que estas danzas el espacio de circulación que tienen sólo son los escenarios, y alguna peña, que acá en el sur son el espacio de circulación de la danza académica, donde se enseña la danza. A diferencia de la peña en el norte, que es más un encuentro social de danza, se baila.

Sí habría que hacer un cambio de dinámica, lo que pienso en realidad es que en las peñas, es que habría que hacer como un cambio, viste. Por ejemplo, he estado en la zona de Bahía Blanca y generalmente, lo que hacen cuando arman una peña para elegir a gente que no sabe bailar, ellos, cuentan la historia de la danza y alguien muestra esa danza para que los que no saben bailar se puedan animar a bailar. Siempre hay alguien que sabe y saca el otro que no sabe para que se venga para este lado folklórico y eso creo que ayudaría un montón en nuestra zona. Porque, bueno, también no sé si todo el mundo sabe las versiones de cada danza y generalmente estaba en una o dos y es lo que se ve, todo lo que se puede apreciar en cada peña.

La chacarera la baila mucha gente. 

Si la chacarera, el gato, se bailan más, porque es lo que les permite bailar. La zamba en alguna de las peñas, no todos la bailan, pero algunos ya se están animando a bailarla. También teniendo en cuenta que no es una danza fácil. Pero bueno…

Es dificilísima esa danza. 

Sí, para mí también está, esto que vos decías hoy, como en el norte se animan a bailar. Acá se está empezado a… esto de animarse a bailar aunque no sepan, y eso también está bueno. A mí me gusta, es como que venís, te invito, y no, no recibís enseguida el no, salen. 

¿Qué pasa con los festivales en la provincia de Río Negro hay muchos festivales? ¿cómo ves el panorama, el mapa folklórico? 

Sí, sí. Dentro de la provincia, hay bastantes festivales. Yo no concurro a todos los festivales porque bueno, como en la mayoría de los festivales, son competitivos en algunos casos…Pero bueno, hay festivales donde manejan un flujo de gente importantísimo. Como te nombraba hoy, el  de Godoy, es un festival que mueve mucha gente. Y hace poco estuve en Las Grutas, que la Fundación que organizaba, hizo un festival que también empieza y termina el otro día y el flujo de gente es terrible. Lo que me pasó en este tipo de competencias, al poder competir con Cacho es que me encontré con mujeres de mi edad, que se han dedicado a competir toda su vida. Entonces su vestuario es totalmente diferente porque han invertido para eso, para ir a competir. 

Creo -que me disculpen las peñas-, pero creo que hay un alto porcentaje de las peñas de Río Negro que se preparan para competir. 

También me ha pasado de poder charlar con algunos profes, y gente que ha estado estudiando en distintos institutos, lo que veo es que el profesor que va a ser docente es como que trabaja en base a una competencia. Es muy difícil sacarle eso de la cabeza, viste. A mí me ha pasado poder tener un diálogo con otras personas, que están haciendo su carrera en licenciatura folklórica, por ejemplo, en la zona ¿no?, o también compartir con otros colegas. Vienen con la cabeza en la competencia se preparan para eso, no importa intercambiar. 

Te hago una pregunta a ver si coincidís conmigo, porque por ahí no coincidís y está muy bien. Los hermanos Saavedra, que para mí son maravillosos bailarines, que realmente han aportado al nuevo folklore un montón de cosas, nunca compitieron. 

No, nunca, porque hay gente que no le importa competir, 

Pero lograron reconocimiento igual. Vos hablas de los hermanos Saavedra, en el ambiente del folklore, y todos lo conocen, todos los artistas los llaman para que hagan alguna coreografía para ellos, mientras cantan. En Cosquín están todos los años, nunca faltan. Digo, te estoy hablando de Cosquín porque, es la Meca del folklore, todos quieren llegar a Cosquin. Pero los hermanos Saavedra no compitieron. Los hermanos Carabajal, no compitieron. El Chúcaro no sé si…no voy a cometer la soberbia de asegurarlo, por qué no lo sé, pero me supongo que el Chúcaro tampoco compitió y dejó su camino armado, sus enseñanzas para la posteridad. Es fantástico lo que ha hecho el Chúcaro con el folclore, la danza folklórica. Y la verdad que hay festivales  competitivos, que duran 400 horas por día, más o menos. (Moni se ríe) 650000 competidores, y que el jurado a las 3 de la mañana se está durmiendo. porque ya no aguanta más de ver tantos artistas, me parece que no sirven esas programaciones. El de Choele lo sigo rescatando, ya lo dije mil veces, tiene que ser declarado patrimonio provincial. Estoy hablando del festival de Choele, no estoy hablando del Pre-cosquín.  Entonces me parece que los artistas folklóricos de nuestra provincia, se olvidan que para ser artistas no necesitas la competencia. 

Tal cual. Y que ganar premios tampoco es tan importante. 

Hay veces que alguien pierde en un lado y gana en otro compitiendo con las mismas personas, como se explica eso, 3 tipos que te miran, que esos 3 tipos, tienen una mirada subjetiva de lo que están viendo y mañana hay otros 3 tipos que te dicen todo lo contrario que lo que te dijeron los 3 tipos anteriores. Entonces ¿Y vos? ¿Cómo sabes si sos buena, si sos mala? ¿según los cánones de quién? 

Entonces un artista, y no te lo digo para palmearte la espalda, sino por la forma en que vos contás las cosas, se nota que hay una vivencia distinta, me explico. Yo no sé si bailas bien o si bailas mal y no me importa. Lo que sí sé es que, si yo te veo bailar, seguro que me vas a transmitir algo y esa es la esencia del artista. ¿Entonces, para qué sirve la competencia para una persona que hace arte? para que alguien le diga, sos el mejor, eso es parte del Estado capitalista en que vivimos, tenés que ser el mejor. Si no sos el mejor no servís.

Sí, sí es. Es verdad, y en eso coincido un montón con vos porque realmente la competencia no hace a la danza. Ni a la persona.  Una tiene que subir y bailar¿no? Si tenés…si vos pensás que el camino es ese, está bien, te felicito, hacé lo que vos quieras, nadie te puede decir que no. Pero creo que esto pasa por otro lado, pasa por el sentir, por vivir y por poder disfrutar lo que una puede expresar y transmitir a la gente y si pasa eso, entonces creo que está bien claro. Cuando te están mirando y nadie habla, entonces quiere decir que hay algo que nosotros estamos haciendo bien. Porque ahí también, parte un respeto del público, algo que nosotros le estamos transmitiendo. El público, además, es el mejor jurado de todos. Por eso, la competencia la tomo como una subida más a un escenario y realmente cuando subo, subo a disfrutar, no sé si al tipo que me está juzgando le va a gustar, porque la verdad es que no me importa. Me importa bailar. 

Me alegra mucho que pienses así. 

Sí. También me pasa de ver. Gente que se prepara dos minutos antes de subir a un escenario.  También veo gente que se prepara y tal vez no tenga los recursos o bien en claro lo que quiere presentar, entonces ahí como que empiezan a perder su eje en la presentación digamos. Porque, bueno, en una competencia también, tenés que pensar bien todo. Pero bueno, cuando ya tenés trayectoria, con Cacho casi, que no practicamos nosotros, subimos a bailar. Y después lo que diga el jurado es relativo.

¿Qué pensás vos del Festival de Folklore de Choele, de tu ciudad?

Yo pienso, del festival de Choele que, tiene una trayectoria estupenda. Que mucha gente trabajó mucho por eso, para que se mantenga, para que siga viva. Pero también pienso como folklorista que nuestro folklore sería otra cosa, también, si tuviéramos, no sé…una formación. Porque hablo con mucha gente que te dicen, sí, que tenes Roca cerca, el IUPA, y yo veo en mi transcurrir en estos años, muchos jóvenes que no pueden pagarse una carrera o irse a vivir a otro lado para poder estudiar. Entonces eso le daría otra impronta a la región, le daría incluso hasta los bailarines, porque a veces muy precaria la formación.

Una cosa que tiene el festival es que, primero es el más antiguo de la provincia. Es tan importante el Festival de Choele- lo digo porque además lo quiero, baile muchas veces en ese escenario y cante muchas veces-, Este festival en su primera instancia, el Presidente de la Comisión del festival era el gobernador. Lo importante de este festival me parece, es que nunca decayó, digamos. Lo sostuvieron los distintos Gobiernos y lo siguieron manteniendo. Eso quiere decir mucho. Lo que pasa es que me parece a mí, que debería existir una mirada mucho más contundente desde el Gobierno provincial ¿no?  Cuando a mí me tocó estar en la Secretaría de Cultura, nosotros le quisimos dar esa impronta. De hecho, ahí, en esa época salió el Congreso Provincial de Folklore, que se hacía en el marco del festival también y de ahí iba a salir el Archivo General del folklore de la provincia. Y después no se avanzó más en eso. Esto me parece que tendría que ocurrir. Y no solo eso, tendría que transformarse en la referencia patagónica, porque es el festival más antiguo con una continuidad que la tienen muy pocos festivales en la Patagonia. Alimentaría mucho a este festival, que por ejemplo fuera transmitido por la televisión pública, por ejemplo.

Estaría buenísimo.

Como transmiten tantos otros ¿no? 

No sé si vos te acordás, hace muchos años se transmitió en algún programa regional. Pero te hablo hace mil años. Tengo como ese recuerdo pero habrá sido una o dos veces.

Perdón me fui por las ramas, dejamos de hablar de vos. Ves que te decía que esto era una conversación (nos reímos)

¿Cómo es tu vida como docente?

Varias cosas he dejado. No tengo una firmeza laboral. No puedo decir que me voy a jubilar siendo docente de danza. Cuesta un montón, más ahora después de una pandemia. Es muy escasa la vida laboral de una docente de danza. No hay laburo, es muy poco lo que hay en Valle Medio. SI bien están las primarias, la carga horaria es de 2 horas.

Pero ahora se votó la ley de folclore en Rio Negro para dar clases en la escuela

Sí, pero también hay gente dando danzas que no tienen tanto recorrido, hay que manejar cuestiones didácticas, y no hay tanta gente preparada, qué querés que te diga.

Bueno Moni, nos vamos acercando al final de la nota ya llevamos una hora hablando

Y podríamos seguir…

¿Querés agregar alguna otra cosa?

Diría que necesitamos una escuela de arte, una formación en folklore. Para que el folklorista entienda que no es sólo bailar. Quiero que funcione una Universidad de Artes, necesitamos eso.

Ampliaste mucho más que el Folklore

Nos hace falta muchas cosas. He visto muchos profes que tal vez no saben tocar una guitarra, y claro ¿Dónde se van a formar? Si acá hay muy poco. Si a muchos les ha pasado como a mí, que no se pueden ir a afuera por no tener los recursos económicos. Necesitamos formación, somos capital del folklore, necesitamos una Universidad de Folklore en el Valle Medio.

Muy bien. Ahora sí vamos a cerrar. Vos estás parada hoy acá, en este punto, llegaste hasta acá. Te parás en este lugar, mirás para atrás y allá en la punta del camino ves una niñita que iba a la escuela de arte ¿qué le dirías?

(Se emociona) Ay se me hizo un nudo en la garganta. A esa nena le diría que sea feliz en todo el trayecto de vida que le toque vivir. Porque eso fui yo, feliz ( se seca las lágrimas)

Y ella ¿qué te diría?

Ella me diría que bueno fue conocerme. Como conocí yo a tantos profesores que marcaron mi vida.

Qué lindo, me emociona verte emocionada

Es que es así, nadie logra tocar el corazón como vos lo supiste hacer hoy. Pocas personas pueden hacer ese trabajo

Bueno Moni, te agradezco mucho a vos también. Me encantan estas charlas porque como digo siempre, uno no conoce a la gente, las mira, las ve, las reconoce porque viven en su comunidad, pero no las conoce en profundidad. Nosotros nos conocemos de vernos en distintos lugares, pero en realidad no te conocía, quiero decir si yo no hablaba con vos no hubiera conocido esa emoción con la que hablás de la danza, de tu trayectoria, de la niñita que fuiste. Así como pasa con vos, seguramente a mucha gente le pasará conmigo que no me conocen y como a tantos otros. Entonces nada, hay que seguir luchándola. La vida del artista en este país me parece que es esa, seguir luchándola como podamos, algunas veces con apoyo del estado, otras con apoyo de la familia, la mayoría de las veces poniendo plata del propio bolsillo. En fin, Moni, te agradezco tu tiempo.

Gracias Pablito, un gusto charlar con vos.

Si el arte es un componente de la cultura, y esta es algo en permanente movimiento, atravesado por muchos agentes, el folclore como parte  de esta cultura también evoluciona, entendiendo el folclore como las prácticas de un conjunto de personas, comunidad o pueblo. Esta práctica incluye la humanidad, y esta está compuesta por la historia propia de cada individuo e incluye los sentimientos.

Por eso para mí los practicantes no pueden hacerlo sin sentimiento, sin ritual y fundamentalmente sin la reciprocidad que el arte nos da. Siento cuando algo me provoca y eso es lo que veo en Mónica. Gracias por la conversa.

Hasta la próxima

Pablo Otazu

14.11.21

Transcripción

Agustina Otazu


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