Pablo Otazú: «El arte o la mirada simbólica de los pueblos»

Por: Pablo Otazú.

(Leer en lenguaje inclusivo, aun me estoy deconstruyendo y me cuesta mucho escribirlo).

Hola amigos y amigas. Hoy, a diferencia de la propuesta de siempre, no habrá reportaje. A lo largo de esta serie, hemos estado preguntando a los propios artistas: «¿Qué es el Arte?» y logramos definiciones muy variadas y también auténticas. Saber que estamos haciendo como oficiantes de esta tarea de simbolizar nuestro concepto de belleza a través del arte, o simplemente manifestar nuestro estado de ánimo y nuestra mirada de a realidad, es importante. Diría que necesaria para ser auténticos.

Hoy, les traigo una mirada opinable y discutible, para seguir construyendo juntos. Sería muy importante para mí, recibir tu mirada en esta construcción colectiva. Pueden dejarla en los comentarios, o escribirme a mi correo personal: pablootazu45@gmail.com, o a mi perfil de facebook.

Que es el arte?

El Arte es inherente al ser humano. Es un camino, que se inicia con la búsqueda de la belleza y por esto, tiene tantas manifestaciones como artistas que lo practican. Pero, además, los artistas son personas integrales, psicosocialmente integrados y atravesados por el momento histórico que le toca vivir y al entorno al que está sujeto.

Su devenir ha sido cambiante a lo largo de la historia por esa razón, la época primitiva tenía una producción artística vinculada a los rituales y todos los objetos estaban destinados a estos. El artista, era considerado un chamán. Esto fue así hasta la época Griega, allí los artistas eran denominados artesanos y no se los reconocía socialmente, porque muchas veces eran esclavos. Desde aquella, época el artista no tiene una aceptación social importante como otras profesiones. El mundo romano no fue distinto, también se los consideraban artesanos, aunque los escultores, pintores y arquitectos lograron cierta aceptación.

En la Edad Media, el arte adquirió la función de adoctrinar, mediante representaciones religiosas dirigidas, a una sociedad en su mayoría inculta. En el Renacimiento, el arte estaba al servicio de las clases acomodadas pudientes: clero, nobleza y burguesía. Apareció el mecenazgo y el coleccionismo. El artista trabajaba para su mecenas satisfaciendo sus peticiones. En el Manierismo, el arte se caracterizó por la fusión de la belleza clásica y otro más subjetivo fruto de la creación del artista. De esta forma, la imaginación y la fantasía pasaron a tener un papel más preponderante.

Durante el siglo XVIII, el arte dejó a un lado las representaciones religiosas y de poder, para centrarse en reflejar los sentimientos. El artista se liberó del mecenazgo de la Iglesia y del Absolutismo. El arte pasó a considerarse un bien social. A finales del siglo XIX, con el surgimiento del Esteticismo, el artista dejó de estar influenciado por el sentir de la sociedad para centrarse en una búsqueda de la belleza de forma individual. En el siglo XX, el arte supuso una ruptura con la tradición anterior y con el concepto de belleza clásica. Aparecieron la fotografía y el cine que se encargaron de plasmar la realidad.

Actualmente, observamos la tendencia de volver a la concepción inicial del arte como objeto. El arte, pasa de ser adquirido por una determinada clase social pudiente, a ser un placer estético de masas, fácilmente accesible mediante los medios de comunicación y las nuevas tecnologías. La producción visual está en manos de la publicidad, la cual es un instrumento de propaganda al servicio de los poderes fácticos, que haciendo uso de las manifestaciones artísticas de la cultura hoy vigente, encandilan a las masas en su beneficio.

Las grandes obras de arte se han convertido en un producto capitalista de inversión y especulación, que busca conseguir el mayor beneficio posible. El objeto se adquiere por su valor expositivo, por lo que tiene de raro y por el precio que pueda alcanzar en el mercado. El arte en la sociedad actual tiene varias funciones, unas tomadas de la tradición y otras más recientes.

Así diferenciamos:

Funciones tomadas de la tradición:

  • Función ritual: observable en lo mágico que tiene la publicidad, al dejar entrever la idea de felicidad si se adquiere un determinado producto.
  • Función áulica: centrada en las representaciones del poder de las clases sociales más pudientes.
  • Función didáctica: consiste en la culturización de la sociedad a través de la contemplación y el estudio de la obra mediante: Los medios actuales de difusión cultural: cine, televisión, fotografía, diseño virtual en tres dimensiones e Internet. Estos nuevos soportes han sido muy útiles para la transmisión masiva de contenido artístico. La visita a los museos, a las galerías de arte y a los monumentos.
  • Función estética: Usa el arte para la búsqueda de la emoción estética y embellecedora de los entornos.

Nuevas funciones:

  • Función terapéutica: consiste en ver el arte como un agente integrador de las personas excluidas socialmente por algún tipo de discapacidad, dotándolas de habilidades sociales y psicológicas que refuercen su autoestima. Sirve también como elemento forjador de una personalidad equilibrada, combinando lo científico y lo tecnológico con valores éticos, humanísticos y culturales.
  • Función lúdica: se refiere a emplear el arte como entretenimiento o como objeto de consumo turístico, convirtiéndose el artista en alguien que debe sorprender estéticamente al público.
  • Función creativa: alude a usar el arte como medio de expresión y creador de pensamientos que permitan el avance de la sociedad, resolviendo problemas en campos como la arquitectura, la ingeniería y la medicina.
  • Función mercantil: el arte se convierte en el “arte por el arte”, en un producto más, un producto sujeto a la inversión y la especulación. Las obras son puestas en circulación por medio de los intermediarios (marchantes, galerías de arte, casas de subastas, etc.)
  • Función propagandística: el arte como vehículo transmisor de un mensaje al servicio de las grandes corporaciones. Para finalizar, podemos concluir que el arte, actualmente, continúa desarrollando su función tradicional de representación de la realidad, buscando nuevos caminos de creación mediante los modernos medios de comunicación y las nuevas tecnologías. No obstante, también se ha visto desprovisto de su identidad nacional, ha sido mercantilizado y subordinado a los intereses de las grandes corporaciones que lo usan para adoctrinar a las masas, encaminándolas en la dirección más conveniente para maximizar sus beneficios. El artista, que es totalmente dependiente del sistema comercial, se dedica a usar su imaginación para plasmar su obra, intentando adecuarse a esta sociedad tan cambiante dependiente cada vez más de la moda que impera en cada momento.

Industria Cultural

El termino «industria» nos propone pensar en la reproducción idéntica, o similar. Los productos se pueden reproducir y a partir del acceso a esos “objetos” o productos, estos adquieren otra categoría que llamare “mercancía”.

Theodor Adorno y Max Horkheimer, dos filósofos judío alemanes de la corriente de la ilustración, intentan una teoría sobre la relación del arte con el público o luego llamado consumidores. Si bien la teoría es bastante compleja y larga, no es mi intención desarrollarla, sino intentar aclarar algunas posiciones que hoy no se discuten, por ser parte de nuestra vida cotidiana. La ilustración sintéticamente centra su discusión en la razón, y lo que indican es que la industria cultural o el mercado trastocan este concepto.

El ser humano es también parte de la naturaleza, de modo que la razón de la ilustración, que controla la naturaleza, también controla al ser humano. El capitalismo ha racionalizado el sistema de producción, reduciendo el concepto “producto” en “mercancía” y este último tiene un fin único “la utilidad”.

El cine, la televisión, la música popular, la publicidad, etc. Son espacios que el ser humano necesita gozar libremente, pero es absorbido por el proceso de racionalización de la sociedad, los productos culturales son estandarizados, formas culturales que se convirtieron en “mercancía”, cuya única naturaleza es la “ganancia”.

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La Industria cultural utiliza para “convencer”, patrones que se pueden repetir y que se van construyendo con la utilización de la “cultura de masas” es decir manipular el gusto y la necesidad de las personas mediante la repetición permanente de cada producto.

El sistema es simple y a su vez complejo. Utilizando herramientas de la psicología social, la sociología y otras ramas del estudio de las masas o comportamiento de las mismas, logran un convencimiento del futuro consumidor.

Por otra parte, el sistema de reproducción de la Industria Cultural, genera una pérdida de valor de la obra de arte, es decir, cualquiera de nosotros puede tener una reproducción de un cuadro de Picasso, Van Gogh o cualquier pintor y así el original pierde su aura, que al decir de Walter Benjamín, es el aquí y ahora de la obra, es decir el cuerpo en el tiempo presente. En la industria de la música, todo el tiempo se están generando “productos” con patrones absolutamente estudiados, es decir, cuando aparece un producto interesante, enseguida se toman los patrones y luego se reproducen una serie de grupos similares, con el mismo sistema de arreglos vocales y armónicos. El sistema por otra parte, genera una serie de engranajes que funcionan al mismo tiempo como una cinta de producción, radio, televisión, ahora la internet, Facebook, spotify, youtube, etc. que reproducen todo el día el producto que se quiere instalar.

Se producen permanentemente concursos, sobre todo en la televisión, que generan además, un espejismo en los concursantes que además han sido formateados para “triunfar” y entonces la competencia lejos de fomentar el arte como la búsqueda permanente de la belleza produce frustraciones en su gran mayoría y alejan a los posibles “artistas”. Esto produce una pérdida de la individualidad, ya que como se dijo más arriba, la industria estandariza y formatea su mercancía para lograr ganancias.

Hubo una época de nuestro país, en que la misma industria armaba grupos que luego duraban lo que ellos estimaban era su tiempo, ej. Bandana, Mambru etc.

La reformulación de los productos también forma parte de la Industria, transformar un artista folklórico en un artista Pop por ejemplo, Abel Pintos, Soledad o Luciano Pereyra, es decir formatear la mercancía, a veces con otro packaging.

La industria cultural, por otra parte, ayuda a la distribución equitativa del arte, pero elimina por completo la autenticidad, la individualidad y la transmisión de sentimientos en una obra.

El Arte Popular  

Definir el Arte Popular es sumamente complejo, sobre todo en estas épocas donde los conceptos se han trastocados y se les otorgan una categoría que no se corresponde o al menos es confusa.

Esta distinción, se heredera de la idea de las Bellas Artes o artes elevadas versus las artes bajas o populares, se ha visto cuestionada en numerosas ocasiones durante el siglo XIX, XX y XXI. Es común su utilización como sinónimo de arte masivo o mayoritario, que sería el de más fácil comprensión y menor exigencia educativa, contra el arte culto o minoritario, mucho más exigente con su interlocutor.

Las Industrias Culturales, han transformado el término masivo en popular, es decir su poderosa influencia hace que la aceptación de determinados artistas o manifestaciones artísticas sean masivas y en consecuencia populares, cuando no es así. En todo caso algunas de esas manifestaciones tendrán una raíz popular, es decir elementos identificables con el pueblo que las hacen de más fácil venta.

El Arte Popular, debería tomarse como aquel que practican los pueblos. Es decir, son manifestaciones simbólicas de cada cultura, que a su vez se traducen en “identidades”, es decir, que la Cultura Popular o el Arte Popular proviene del pueblo que la produce, la acepta y la hace propia para luego poder transmitirla por generaciones.

El Arte Popular forma parte de la Cultura Popular y no al revés, por cuanto La Cultura es abarcativa y contiene al arte como manifestación simbólica.

La danza, la música y la artesanía son parte de las manifestaciones simbólicas de un pueblo y forman parte del denominado Folklore o Tradición, dos términos similares pero no iguales, por tanto el primero está vivo y el segundo no necesariamente pero forma parte del acervo popular.

Para poner un ejemplo concreto, algunas danzas como el triunfo, o la huella, o el cielito son danzas tradicionales de raíz folklórica (históricas) pero su espacio de circulación, son las escuelas de danzas o peñas de enseñanza y práctica, pero no se bailan en la vida cotidiana. En cambio la zamba, la cueca, el gato o la chacarera etc. se practican en cada patio de casa sobre todo en el norte de nuestro país, es decir están vivas.

Características del arte popular

El arte popular no pertenece a un período histórico determinado.

  • Surge en el Renacimiento. Con el surgimiento de una nueva clase social pudiente, la burguesía, los artistas que anteriormente producían sus piezas para un mecenas de la aristocracia, encuentran un público mucho más amplio en los comerciantes adinerados. Este arte, sin embargo, era desdeñado por los aristócratas como “arte popular”.
  • Se populariza en la Revolución Industrial. Gracias a la cultura de masas y a la reproducción técnica de las obras de arte, surge una nueva categoría de lo “popular” que refiere a lo consumido en masa, a lo que se produce y se vende al público más amplio.
  • No posee épocas. A pesar de que se pueda marcar los orígenes del concepto, el arte popular no pertenece a un período histórico ni a un movimiento determinado, sino que reúne un conjunto de piezas de distinta proveniencia.
  • No refiere a autores. Aunque es posible hablar de artistas populares y nombrarlos, lo más común es que el arte popular se refiera a una categoría de expresiones culturales a las cuales resulta difícil atribuirles una autoría.

Reflexiones

No es mi intención poner en este espacio una clase de historia del Arte o demostrar conceptos estáticos, sino proponer una reflexión sobre el arte y en consecuencia la tarea del “Artista”.

Creo que toda definición o concepto parte de la “mirada” de un individuo, es decir que representa su pensamiento filosófico, y todo pensamiento, en mi humilde opinión, es POLITICO. Por tanto, una definición de la CULTURA o el ARTE debe contener necesariamente una definición política. No está mal definir una política desde el estado que priorice las industrias culturales, pero tampoco que lo haga por la Cultura Popular, es decir saber de qué estamos hablando cuando lo hacemos desde un lugar de poder.

La construcción colectiva siempre es y será, a mi criterio, la mejor construcción. Lamentablemente, no se construye de esa manera, sino seudo -participativamente, es decir “te informo que haremos esto”, la teoría de los hechos consumados. Definir el camino a seguir aclara el panorama para quien lo aplica y para quien lo recibe, estas son las propuestas y sobre esto se delinean las acciones a seguir.

El concepto de cultura y de arte es mutante. Como lo es también, y mucho más, su práctica. Por eso, esta propuesta es absoluta y necesariamente opinable, es un punto de partida y una mirada individual sobre la construcción cultural, que para mí, depende de su punto de partida, si es desde abajo (el pueblo) o construida en función de intereses (El Estado o la Industria Cultural).

Hasta la próxima y Feliz día del Padre (Industria Cultural)


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