Pasión por la música: La talentosa beltranense Martina Parola ya piensa en su futuro francés

Luis Beltrán.- Martina Parola es oriunda de Luis Beltrán, y desde el año 2011 reside en la Ciudad de La Plata. Música instrumentista,  apasionada por el arte y conquistada por el sonido de la flauta traversa, comienza sus estudios musicales con apenas 6 años de edad en la ciudad de Choele Choel.

El deseo de superarse y de progresar, la llevan a querer viajar al viejo continente en busca de nuevas oportunidades y, sobre todo, mantener vivo el sueño de seguir transitando y creciendo en el mundo de la música .

Cuando tenía 6 años su tía le contó que estaba abriendo un Instituto de Música en Choele y enseguida se entusiasmó. «Al poco tiempo estaba iniciando el taller de música para niños y niñas, que dictaba Laura Vanucci, en ese entonces, directora y profesora fundadora del Instituto Johann Sebastian Bach».

Todavía recuerda su primera audición, la adrenalina y nervios que sentía pero el placer de estar ahí, compartiendo y cantando «Ojos de cielo» ante el público del Valle Medio.

A los 8 empezó con flauta traversa, «y desde entonces no recuerdo un año de mi vida sin ella. Mi tan querida profe de ese entonces, Carla Tozzi, fue quien plantó esa semilla y quién me motivó, por el año 2009 , a presentarme en un concurso que organizaba la UNRN, buscando músicos instrumentistas para formar parte de la Orquesta Sinfónica Patagonia».

«Sin muchas expectativas me presenté y quedé como oyente, pero luego de la primera gira pasé a integrar la fila de flautas de la Orquesta», contó.

Gracias a eso, pudo participar de las clases y las jornadas que se realizaban durante toda una semana en alguna ciudad de la provincia. «Cuando había giras, gozábamos de una semana de aprendizaje pleno. Tuve la gran oportunidad de disfrutar clases prestigiosas con Flautistas tales como Claudio Barile, solista de la Filarmónica del Teatro Colón, Cecilia Muñoz solista de la Orquesta Estable del Teatro Colón, Marcelo Alvarez solista de la Orquesta Sinfónica del Neuquén, Gabriel Romero solista de la Filarmónica del Teatro Colón, entre otros».

Destacó que fue una experiencia maravillosa, que jamás había transitado, con músicos que se dedicaban de lleno a eso, tanto estudiantes como músicos profesionales. Estaba feliz, «ese fue el puntapié para mí, decidida a continuar mi vida como música instrumentista».

«Siempre vamos por más, me queda aún mucho camino por recorrer… Ojalá todo el mundo pueda proyectarse a través de la música»

Así que, en el año 2011 se instaló en la Ciudad de La Plata, y empieza a estudiar con el Profesor Hugo Regis, solista de la Orquesta Estable del Teatro Argentino en el Conservatorio de Música Gilardo Gilardi. A su vez, cursaba paralelamente la carrera de Composición en la Facultad de Bellas Artes, pero por falta de tiempo, hizo la mitad de la carrera y decidió, una vez más, dedicarse completamente a la flauta traversa.

En 2015, con ánimos de seguir progresando, se inscribió en la Universidad de Artes de Buenos Aires con el Profesor Fabio Mazzitelli, flautista de la Orquesta Estable del Teatro Colón.

En 2017 ganó una audición para formar parte de la Camerata del Teatro Argentino, donde tuvo la oportunidad de tomar clases con Flautistas del Teatro Argentino de La Plata, como Marcelo Mancusso y Sergio Lahuerta, este último, un referente en su carrera.

«Tuve la suerte de viajar y en el 2018 tomé una clase magistral con Carol Naveira Nicholson, solista en The Miami Symphony Orchestra, otra experiencia inolvidable», destacó.

Finalmente, en 2019 terminó su carrera de Tecnicatura en Flauta en el Conservatorio Gilardo Gilardi, de la mano del profe Hugo Regis, «quien me enseñó y motivó a seguir todos esos años».

Actualmente, sigue formándome con Amalia Pérez, solista de la Orquesta Sinfónica Nacional y una gran maestra. También, se desempeño como Profesora en la «Orquesta Escuela Barrial en movimiento» y se asombra cada vez más de lo mucho que le gusta dar clases, «pero lo que se hereda no se roba dicen…»

Seguí leyendo:   El Fondo Editorial Rionegrino extiende la Convocatoria Literaria Anual 2021

«Desde que me sumergí en el mundo de la música siempre supe que quería irme al exterior, y con el tiempo lo confirmé. Con mi compañero que también es músico, contrabajista, nos conocimos a través de la música, compartimos mucho, la carrera en el Conservatorio,  formamos parte de la misma Orquesta Camerata del Teatro Argentino, compartimos la misma pasión y más que eso, el anhelo de viajar e instalarnos fuera del país»

Pandemia de por medio, decidieron fijar el objetivo y prepararse para pegar el salto, «así que en eso estamos». Transitando un año muy intenso y de mucho esfuerzo, mucho estudio del idioma pero muy felices de proyectarlo. La meta -define- es siempre crecer y apostar a un futuro mejor musicalmente, y que mejor, transitarlo de a dos.

«Si todo sale bien, el próximo año estaremos viajando a Francia. ¿Por qué Francia? No lo tenemos muy en claro, simplemente empezamos a conectar con músicos que estaban allá, siempre con el apoyo y guía de nuestros maestros que también se formaron en Europa», comentó y agregó que «son infinitas las posibilidades y realmente, es mucha la gente que desde allá están dispuestos a ayudar, muy agradecidos con eso, lo demás queda en nuestras manos. Para ingresar existen una serie de exámenes, por cierto, muy exigentes pero siempre con mucha esperanza y por supuesto, con mucha paciencia, perseverancia y estudio profundo del instrumento».

«Siempre vamos por más, me queda aún mucho camino por recorrer pero muy agradecida por la posibilidad. Ojalá todo el mundo pueda proyectarse a través de la música. Me siento muy afortunada por haber elegido esta carrera tan hermosa y por haber tenido la posibilidad de elegir. Ser músico no es nada fácil pero se disfruta tanto cada día y cada logro, que eso hace que sea un mundo infinito y mágico».

Martina admite que le gustaría también poner de manifiesto su gratitud a cada una y cada uno de mi familia, que desde el primer día la apoyaron, la alentaron y le brindaron todo lo que estaba a su alcance, posibilitando el desarrollo de su vocación.

«La tranquilidad de vivir en Luis Beltrán no la cambio por nada, mis amigos, acampar en la costa del río, unos mates con mi abuela, las caminatas, los canales. Mi mente siempre está volviendo a los sitios en los que me crié y fui feliz, por eso es que cuando me mencionan el pueblo, pienso en calma, en el aire fresco que viene del río, el olor a rocío, es conectar con la naturaleza.

En una de esas giras  con la OSP tuve la suerte de tocar en el Gimnasio Municipal de L.Beltran y recuerdo a mi familia, mi abuela, mi gente, fue muy emocionante. Siempre cuento la anécdota de que una vez me olvidé la flauta en el taxi y no me di cuenta, hasta que el taxista volvió a casa a devolverla, algo totalmente insólito, esas cosas que solo pasan en un pueblo».

«Dos veces al año viajo a mi casa de Beltran, y son días exclusivamente de descanso. Soy de la idea de que se vive bien, viviendo tranquila y disfrutando cada momento, y eso no lo hallo en la ciudad, por eso no descarto la idea de volver a mis pagos y quizás plantar ahí una semilla en otros niños y niñas, otras personas, brindarles mi aprendizaje y transmitirles mi pasión por la música».


También te puede interesar:

Darwin cedió al EnDeVaM cuatro lotes del Parque Industrial

X