Phuyay’s Carnaval, la música de los Andes del Norte a los Valles del Río Negro

Por Pablo Otazú.-

Llamamos música andina a aquella que tiene que ver con los pueblos andinos en ese triada que abarca Argentina, Bolivia y Perú. Descendientes de Tupac Amaru, Tupac Katari, Bartolina Sisa, e integrantes del Gran imperio Inca. Los hijos del Sol que con su cosmovisión fueron construyendo esta música que tiene un gran contenido ritual y festivo. Luego con su sincretismo tomaron de la música de los conquistadores y el resultado es esta música bellísima que contagia alegría cargada de Tinkus, Sayas, Bailecitos, Carnvalitos y tantos otros ritmos de aquellas culturas.

La migración interna hace que cada migrante como ser biopsicosocial viaje con sus valijas culturales, trayendo comidas, formas de vestirse, de ser, y por supuesto su música y así van integrándose a los distintos paisajes que los reciben. Así pasó con estos jóvenes de esta formación que hacen música andina. 

De esta manera también se produce esa tensión en la cultura que nos enriquece y que le va dado forma a nuestra identidad, seguramente en este Tinku (encuentro) saldrá una propuesta con sabores patagónicos y su resultado será una música andina distinta a la del norte o no, lo cierto es que verlos en el escenario hace que uno disfrute por su propio disfrute, por su calidad de músicos y su propuesta Festiva y de una fuerza maravillosa.  

Nos acomodamos y vamos entrando en el calor de la charla, ellos eligieron que sus representantes sean Jorge y Paul, un Jujeño y un Rionegrino. 

Esto es como una conversa, como sentarse a la orilla de un fogón a tomar un mate o un vino y charlar, más que una entrevista. Se trata de intercambiar miradas. La primera pregunta es la siguiente, ¿para ustedes qué es el arte?

Jorge: y bueno el arte, es… creo que la vida misma está… en el caso nuestro, arraigada a esa palabra. Porque quizás uno hace música, pero creería que nuestra vida cotidiana, está ligada a los quehaceres de la cultura, las comidas, por ejemplo. Es vivir dando gracias, en mí caso, por ejemplo, doy gracias a nuestra madre tierra, a nuestros antepasados -abuelos-, por las enseñanzas que nos dejan. Y todo eso yo creo que está ligado al arte. Nuestra vida es arte, porque vivimos muchas cosas. Creo que se ha introducido desde temprano de manera directa en nuestra vida, el arte a través de la música en nuestro caso. Pero sí el arte en general, es una forma de expresarse y una cierta forma de vivir. 

Paúl: bueno para mí, así como decía Jorge, el arte puede verse a través de los ojos del artista o de la persona que se dedica a eso, pero también está presente en la vida cotidiana. Uno cuando toma la decisión de poder dedicarse a la música, a la danza, a la artesanía, o cualquier rama del arte, va llenando de arte el día a día. Muchas veces cuesta verse a uno como artista y quizás es la gente quien te termina definiendo como artista, por todas las cosas que uno termina haciendo. En mí caso aún no me considero un artista, me considero sí un folklorista, me considero un hacedor de ideas musicales, artísticas y trato de vivir a través de eso. Gracias a dios he construido mi familia, mi vida, mi casa a través y gracias a la música, gracias al arte. He conocido muchos lugares y mucha gente, costumbres a través del arte. Bueno acá está mi hermano de la vida y de la música, Jorge.  Me he construido como persona a través del arte. 

Yo te decía Ricardo porque leía en la pantalla decía Ricardo, pero Paúl te dice Jorge (nos reímos)

Jorge: sí mi primer nombre es Ricardo, el segundo es Jorge. Pero la mayoría de las personas, los amigos me dicen Jorge.

Ustedes piensan que ¿ser artista tiene que ver con el oficio?

Paúl: yo creo que hay un quiebre, una línea delgada que tiene que ver con las decisiones que uno toma a la hora de hacer arte, música o lo que sea. Elegir hacer arte no es fácil, si uno se quiere dedicar realmente a eso ¿no? Siempre ha sido difícil, aunque mucha gente piense que uno es…que se yo…a los folkloristas nos suelen tildar de bebedores, de gente que nos gusta la joda… y no es así…

Pero no sólo, a los folkloristas, a los artistas en general. Para la sociedad todavía somos vagos, atorrantes.

Paúl: pasé por un montón de géneros cumbia, rock. Con la cumbia trabajé mucho de noche, vi cosas buenas, vi cosas malas, pero bueno justo a esos dos géneros la gente los sigue encasillando en una cuestión…

Lo digo yo si querés, los cumbieros y los rockeros son drogadictos, los folkloristas borrachos. Esos son los estigmas de la sociedad. Pero nosotros que practicamos distintos rubros del arte, sabemos que no es así. Cada quien elige. Si alguien consume es un problema de esa persona, pero no de todos los músicos, ni de todos los pintores, ni de todos los bailarines. Generalizar no tiene sentido. Nosotros como artistas tenemos que hacer docencia para que alguna vez se termine con este estigma, que el artista es un vago, que anda con la guitarrita para todos lados y no hace nada. Y que lo empiecen a entender como un oficio, como un laburo. Además, que, muchos de nosotros solemos trabajar en otra cosa porque las condiciones no están dadas para vivir solo de esto.

Jorge: totalmente y vuelvo a lo que decía antes, todo está atravesado por el arte. El arte de amasar una masa, el arte de enseñar, el arte de manipular el barro, el arte de tocar un instrumento. A nosotros nos toca un arte, que es la música y por eso somos los que tenemos que lograr que cambie la mirada que la sociedad tiene sobre nosotros. Hacernos respetar más en ciertas situaciones, o ciertos entredichos. Igualmente creo que de un tiempo a esta parte va cambiando. En mí caso, vengo de una familia de músicos, desde mi tatarabuelo, tengo sangre musiquera. Entonces qué pasaba antes…yo toco el charango, pero antes este instrumento se veía en lugares que le decían las chicherías, en los bailes. Con el tiempo eso fue cambiando y hoy se lo ve en otros lugares. Así sucede con los músicos y la sociedad. 

¿Cuándo uno se da cuenta que es un artista?

Jorge: ¡Uy! (piensa un poco) Pienso que… por ejemplo, cuando uno está aprendiendo a tocar un instrumento, practica solo en su habitación, pero un día sale y tiene la necesidad de mostrarlo, de compartirlo con otro, cuando eso sucede ahí uno empieza el camino del artista. O quizás un poco antes cuando uno piensa en querer mostrarlo, cuando uno decide querer hacer ciertas cosas que tengan que ver con el arte. Inconscientemente ya estamos siéndolo cuando creemos que podemos hacerlo. Me parece que va por ahí…

Paúl: sí, pasa también que algunos no terminamos de creer que somos artistas. Muchas veces es la gente la que te pone en ese lugar y quizás ahí tomás consciencia que sos un artista. Pero como decía Jorge, uno inconscientemente se va construyendo. Vas tomando consciencia que sabés hacer algo, y que eso a los demás les influye, un mensaje, una canción, una melodía, un acorde. Creo que hasta que a uno no lo reconocen, y no me refiero a reconocer con un premio o trofeo, sino a que te reconozca la gente.

Me parece que ya están surgiendo varias cosas interesantes de esta charla. Miren, el carpintero tiene determinadas herramientas para ejercer su oficio, una gubia, un serrucho, un tupi. Ustedes tienen el charango, la percusión, quena, guitarras, esas son sus herramientas para desarrollar el oficio de artista. Lo que pasa es que la industria cultural nos ha inculcado que artistas son sólo los que aparecen en la tele o los que son famosos. Cuando en realidad el artista es un artesano, de la música, de la pintura, de la danza, de lo que sea, es una persona que oficia el arte como instrumento. Entonces sí, ustedes son artistas y lo demuestran, cada vez que suben al escenario. Porque hay mucho trabajo detrás, mucha inversión de tiempo y de plata. Porque un parche de percusión es carísimo, un encordado de guitarra es carísimo, entonces es necesario cobrar, y eso la gente lo tiene que entender. Esto es un trabajo como cualquier otro.

Entonces lo que decía Ricardo Jorge (nos reímos), es fundamental, primero creer nosotros que somos artistas, respetarnos, y no ir a tocar por el sanguche y la coca. O en todo caso elegir cuándo queremos ir a donar nuestro trabajo y cuando no.

¿Por qué hacen música andina?

Paúl: en mí caso tengo cierto acercamiento a esa música gracias a Jorge, él prendió una pequeña llama en mí, pero que también traía ya de mis antepasados. Porque mi familia es del norte. Tengo mi abuelo y abuela paterna que vinieron de Santiago, de Chaco. Iban y volvían, hasta que una vez se quedaron como todos los norteños que hay acá. Mi abuela era coplera, eso me lo enteré hace poco y mi papá me ha contado de ver algún tío suyo tocando algún instrumento.

O sea que algo de sangre quechua o aymara andará dando vueltas por ahí.

Paúl: y sí algo debe haber… pero bueno a mí la música del norte me prende, es algo inexplicable. A veces lo pienso y no puedo explicarlo mucho, es una música con la que conecto que me emociona. La música andina concretamente, desde que los escuché a los chicos y quise estar ser parte, tocar con ellos. Siento que en la música andina se comparte mucho más a través de los instrumentos.

Jorge: bueno en mí caso, soy netamente sangre andina, el linaje de los antepasados se va manteniendo con el tema de la música. Creo que gracias a eso pude continuar, escuchando canciones viejísimas de los abuelos que cantaban por ahí unos carnavales. Al venirme para acá no pude evitarlo, me nació que se difunda, quería que esto se conociera un poco más. Conocí a Paúl y otros amigos que como él contaba, les atrajo mucho esta música, y así se fue construyendo una combinación muy linda. Paúl es una persona muy versátil, le gusta crear melodías, escribir, entonces así se fue generando esto.

¿Cuántos son en Phuyay’s?

Paúl: ahora quedamos poquitos, quedamos seis ¿no es cierto Jorge?

Jorge: quedamos seis sí. 

Los quieren nombrar así la gente los conoce

Paúl: bueno sí al comienzo estaban Jorge Camino en charango y voz, Fernando Camino en la voz y vientos, ellos son los originales. Después están Lucas Lehatjuzan en batería, Nazareno Rivas acordeón, teclado y voz, y yo en voz y guitarra. Luego hay músicos invitados, o músicos que van rotando por ejemplo un amigo que se llama David Fernández en bajo, él nos suele acompañar cuando vamos para la zona de Neuquén. Cuando andamos por acá nos ha acompañado Marcelo Inamorato en el bajo y cuando queremos meter guitarra eléctrica está Claudio Sandoval. 

¿Cuál es la búsqueda de Puyhay’s? quiero decir ¿Hacen temas de otros o van por la búsqueda de algo propio? Acá quiero aclarar algo, no sé qué pensaran ustedes, pero para mí un cover y una versión son dos cosas distintas. Hacer covers es copiar y hacer una versión, es tomar una canción de otro y hacerla propia. 

Paúl: sí, sí, para mí es lo mismo. Comparto la opinión. 

Jorge: en principio, creo que esto lo hemos hablado muchas veces con Paúl y el resto de los chicos, nuestra idea base es siempre la de hacer nuestras canciones, escribir nuestras canciones. Pero sabemos también que para llegar al público o dar un pasito más, a veces hace falta re versionar algunas canciones. Entonces entre canciones conocidas mechamos las nuestras. Pero sí la idea base es, ojalá algún día poder decir, estas veinte canciones, o este show completo son nuestras canciones. 

Eso es bailar con la más difícil, pero hay que meterle corazón a eso

Jorge: Estamos trabajando muchísimo, podríamos decir que hay canciones como para dos materiales, el tema es que bueno, es un poco más difícil. 

Hay que probarlas, ya me entusiasmé, quiero escucharlas (se ríen) Saben, les voy a contar una reflexión muy personal, que viene de años de batallar con la cultura. Trabajé muchos años en la cultura, y doce en la función pública. Siempre sentí que nunca se llegó a entender del todo la cultura, y me refiero a la palabra en sentido amplio, no sólo el arte. Pero por suerte, estoy viendo que de a poco, este último tiempo van apareciendo pequeñas cosas que tienen que ver con la identidad, más allá de los ritmos que uno practique. Porque seguramente la propuesta que haga Phuyay’s desde acá no va a ser la misma que haga un jujeño. Porque el paisaje nos condiciona. Entonces estoy seguro que ese material que tienen guardado, seguro tiene condimentos locales. Creo que ustedes y sus contemporáneos van a marcar un despegue en ese sentido y a mí me pone feliz. 

Jorge: (sonríe) ¡Muchísimas Gracias!

Paúl: creo que ahora más que nunca necesitamos hacerlo. Así como lo has hecho vos, y los tomo, de referentes a ustedes. A Possenti, a Naldo Pérez, a vos, no sé a un montón de gente más que he visto que están, no sólo haciendo música, también, poesía, danza. Creo que estamos en la búsqueda de algo propio. Un rionegrino tiene que diferenciarse en cómo cantamos, cómo tocamos. Digo un santiagueño toca la chacarera de una forma y seguramente el rionegrino la toca de otra forma. Nosotros con Phuyay’s hemos tomado algunos ritmos y le hemos dado sonido propio. Ahora estoy en la Escuela de Arte Popular y nos han pedido mucho, trabajar con los artistas de acá, recopilar y que también cuando nosotros hagamos nuestro material, compartirlo, para ir pudiendo construir nuestra identidad, con la música, con la danza y con todo no.

¿Por qué se llama Phuyay’s? ¿es en idioma Quechua?

Paúl: No Aymara, nosotros buscamos por dos vías por el quechua y el aymara. Nos quedamos con el aymara porque se escribe de otra forma, más que nada eso, la escritura nos resultaba más atractiva. Porque en quechua se escribe Pujllay –con j y ll-, y en aymara hay varias formas de escribirlo, pero nos gustó con h y las dos y. Es una palabra que tiene que ver con el carnaval y también con el festejo. También la decisión fue porque había otro grupo con ese nombre, pero usaban la palabra en quechua. En su momento la elección tuvo algo que ver un productor con el que íbamos a grabar en Viedma -que finalmente después no salió nada-, él nos sugirió cambiarle el nombre, porque en ese momento el grupo se llamaba Manantial. Cuando nosotros nos conocimos el grupo era Manantial, comenzamos todo ese proceso de querer grabar, ahí conocemos a este productor que nos sugiere eso y la idea era registrar el nombre. Vimos la lista de los nombres registrados y ya existía un Manantial. Así optamos por cambiarlo y buscando como se decía festejo o carnaval en otro idioma, terminamos acercándonos al aymara.

Jorge: viste que hay, una anécdota con este tema. Justo cuando fuimos, como decía Paúl a grabar con este productor, y todo lo que contó que teníamos que cambiar el nombre. Empezamos a pensar a dónde iban nuestras canciones o nuestro estilo, y nos dimos cuenta que tenía que ver con la alegría, con el carnaval. Nos decidimos por el quechua en un primer momento, pero la señora del productor, no podía, no le salía pronunciar la palabra Pujllay (sonríe recordando el momento) por eso quedó Phuyay’s, que era también más simple.

¿Cuántos años llevan juntos?

Jorge: ya son un poquito más de diez años, creo que once ya.  Con Paúl, la primera vez que nos cruzamos, fue en un festival del Precosquín, él tenía una banda, que se llamaba Renacer ¿puede ser Paúl? (Paúl asiente y se ríe). Nosotros habíamos ido a tocar, y justo cuando nosotros bajábamos ellos subían. Nos cruzamos, nos felicitamos y quedamos en juntarnos algún día. Entonces un día, creo que era un día de la música en lo de Marcelo, había invitado una gente del valle, fue Paúl y bueno ahí arrancó todo, el camino de la nueva era del grupo. 

Paúl: Jorge le comentaba a Pablo, que ustedes habían arrancado el grupo con tu viejo y con tus tíos

Jorge: sí en realidad cuando arrancamos Manantial, que tocábamos con los parientes, ellos venían de un grupo anterior que se llamaba Andino. Con ese grupo iban a tocar siempre a las radios, íbamos siempre a Beltrán, a las radios de Choele, yo tenía nueve años más o menos. Algún domingo de plaza, también hemos ido a Darwin, Chimpay. El Grupo Andino, eran todos parientes. 

¿Al Inti Raimi en Viedma no han ido nunca a tocar?

Jorge: sí fuimos (sonríe) una hermosa experiencia. La verdad que es uno de los encuentros más esperados en este género más que nada, de música andina. Van músicos desde quizás, bien al sur, pero también vienen del norte. Es un encuentro muy hermoso la verdad, y quienes lo hacen también te reciben con una hospitalidad muy dedicada. Es un encuentro hermoso, es para sacarse el sombrero y repetir cuantas más veces mejor. 

¿Cuántas veces fueron?

Jorge: yo en cinco oportunidades, en distintos tiempos, con distintos grupos. Como Phuyay’s, fuimos dos veces ¿no Paúl?

Paúl: una sola vez fuimos con Phuyay’s, y ahí es cuando a mí me prendió más la llama de poder seguir con la música andina, descubrir otro repertorio y otro significado que tiene ver con la cultura andina y con la música. 

¿Cuál es ese significado?

Paúl: y…como te decía hoy, en la música andina creo que se comparte más. Vos fíjate que un Sikus, tiene dos o tres partes, dos o tres líneas de cañas ¿no?, entonces lo que me pasó a mí es compartir melodías con los sikus. Había un tipo tocando un sikus, partió la línea a la mitad, me dio esa línea me dijo vos tocá una melodía, yo toco otra y construimos una melodía entre los dos. Esa misma forma de compartir, lo vi reflejado en Viedma, cuando fuimos a comer con toda la gente del encuentro. Compartimos la mesa con gente que no conocía, charlando los fui conociendo. Gente espectacular con lo que hacen en la música, como decía Jorge gente de todos lados.

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¿Hay diferencia entre la gente del sur y la gente del norte?

Jorge: aunque Paúl no lo crea, yo sí creo que somos muchísimo más parecidos…(Paúl se ríe e interrumpe)

Paúl: porque para mí los sureños son más para adentro ¡eh! ¿será por el frío?, que se guardan un poco más (se ríen) ¿qué decís Pablo vos?

Es lo que decía yo del paisaje. El paisaje te moldea. Ustedes saben que en el concepto amplio de cultura –dicen los que saben-, que cultura es todo lo que hace el hombre, en función del entorno que lo rodea. Tuve la oportunidad durante la pandemia, de formar parte de varios conversatorios, en uno de esos me tocó estar, con el Ballet Salta y el Ballet Brandsen, y justamente hablábamos de la práctica activa del folklore. Entonces ahí hablábamos que la gente del norte, canta en el patio, baila en el patio, hace todo afuera porque generalmente hace calor. En cambio, en el sur hace frío, en algunos lugares incluso en verano. Entonces somos gente de adentro, es decir, no construimos en el patio. La amplitud de la mirada es más cerrada, somos más silenciosos nosotros, el norteño habla más. 

Jorge: en ese sentido creo que, ¡perdón Pablo! (se disculpa por interrumpir) puede ser así. Pero yo me refería a cómo es como persona, si vos inicias una conversación y logramos adentrarnos, somos parecidos, a eso me refería. Al cómo te hablan, cómo te tratan. Si nos vamos, a la forma de ser de una persona sureña, tiene su forma de disfrutar también, Porque quizás nosotros si tocáramos nuestra música en el norte, sí, lo disfrutarían de cierta manera que no es la misma a cómo nos disfrutan acá, es distinto, pero el disfrute está. Muchos dicen que la gente del sur es aburrida, pero en realidad tienen otra forma, les gusta escuchar, les gusta mirar, disfrutan igual, pero de otra manera. 

Paúl: bueno a mí me gusta ser así, yo soy de disfrutar de esa manera, no sé Jorge. 

Sí, estamos de acuerdo y en realidad no se trata de ponerlo en valor, esto es mejor o esto es peor, sólo digo que somos distintos ¿Hay una música patagónica para ustedes, existe eso?

Paúl: sí para mí sí. Existe por ejemplo en los referentes que mencionaba hoy. En lo que hace a un ritmo o una música en sí, hablamos en lo comercial, de por ejemplo Hugo Giménez Agüero, Rubén Patagonia, aunque Ruben usa instrumentos andinos para hacer música. Sus voces, han marcado una diferencia y obviamente sus letras son, letras que le cantan mucho al paisaje. Después están también las milongas o los dichos de Saúl Huenchul, que le cantan al campo y a la vida de campo. Creo que sí y es diversa la música patagónica. 

Hay mucho ruido en tu conexión Paúl, como que te vas moviendo

Paúl: me voy moviendo y hay mucho ruido en la casa porque estoy con el chiquitito (nos reímos)

Estás de papá

Paúl: sí, y el chiquito es hipercativo.

Volviendo al tema creo que faltan algunos otros referentes que no mencionaste

Paúl: sí, ¿los referentes locales decís? Los nombré cuando empezamos la charla

Los hermanos Berbel por ejemplo…

Paúl: ¡Ah! Bueno, pero esos son Neuquinos

El primero que recopiló el Loncomeo y lo transformó en un ritmo más occidental, fue Berbel. Y después está el Gato Oses, está Marcelo Falcón, Payaguala, hay un montón.

Paúl: en el colectivo del Patagonazo, conocí a Falcón, a Payaguala, bueno a los hermanos Falcón. Por eso también te aclaré, cuando empecé a nombrar, que eran los artistas patagónicos  comerciales, estos que estamos hablando no son músicos comerciales. 

No, ellos son músicos independientes, están fuera del circuito de la Industria Cultural. 

Paúl: por eso decía que eran comerciales, son los que yo escuchaba en la radio. Los que acabamos de mencionar, los he conocido de más grande porque he tenido otros canales de comunicación. Me he dado cuenta que dicen muchas más cosas y tienen una identidad más linda que los otros.

Es cierto también que la música patagónica está en construcción como el resto de la cultura que tiene que ver con la Patagonia, en función de las corrientes migratorias. Ustedes que son patagónicos… ¿vos sos patagónico Jorge?

Jorge: nacido en Jujuy

¿Y hace cuánto estás acá?

Jorge: alrededor de quince años más o menos. El tema es que las raíces siempre tiran ¿viste? Pero sí, ya estoy asentado acá. 

Bueno, a lo que iba, es que ustedes son una generación joven y están haciendo música andina. Dentro de unos años la música andina, va a tener un montón de condimentos que no tienen que ver con el norte, sino con el sur. Eso es música patagónica también, porque ustedes viven en la Patagonia, no viven en el norte. Para mí el paisaje moldea a la gente. Así como nosotros modificamos el paisaje. Creo que lo que ustedes proponen, es auténtico, primero porque parte de una necesidad auténtica. Segundo porque tiene que ver con el ADN, lo que mencionaron anteriormente. Ser auténtico es como ser honesto. Seguramente esto nuevo que se viene de Phuyay’s, serán letras de amor, del paisaje, pero tendrá la identidad que están buscando.

Paúl: vamos a ser el carnaval rionegrino (se ríe)

¡Ojalá! El carnaval es una expresión cultural que se ha perdido en la provincia. Cuando yo era pibe, en la costanera de Viedma, se hacía el corso y había comparsas, carrozas, mascaritas –que le decíamos a los disfraces individuales-, se festejaba el carnaval. Pero después se fue dejando, en la época de los milicos se perdió. Hay que recuperarlo porque es un lugar de encuentro, de alegría. Así que ojalá a partir de ustedes y otra gente como ustedes pueda recuperarse. No sé qué opinan…

Paúl: el último encuentro que estuvimos ahí en Beltrán, nos sorprendió la gente, en la última tocada que tuvimos. Se vivió un espíritu de carnaval muy lindo. No sé si Jorge lo sintió así. Había mucha gente, de las diferentes localidades bailando, disfrutando de la música. No sólo con nosotros ¡eh!, con todos los músicos que estuvieron en el último carnaval, antes de la pandemia. 

¿Phuyay’s es de festivales o tiene su propio público?

Jorge: creo que es un poquito de ambos. Hemos ido a ciertos lugares en los que pensábamos que no nos iba a ir como uno quiere, y sin embargo la respuesta terminó siendo muy bonita. Pero después sí, tenemos un público que nos acompaña, de acá de la zona. Siempre están al pie del cañón. Están muy atentos, si hacemos peña vienen, son ya conocidos. Pero creo que es un poquito de ambos. Cuando fuimos inclusive, a Cosquín, que no nos conocía nadie allá, creo que nos fue bien (sonríe)

Paúl: terminamos ganando varios seguidores.

¿Piensan que esta música es más rápidamente digerible que otro tipo de música?

Paúl: sí, también hemos ido amoldando algunos ritmos a otros más modernos ¿no? Porque viste que, con la percusión, pegando un golpe más o uno menos, se transforma totalmente una canción. Por ejemplo, en alguna canción tipo Huayno que hemos hecho, le hemos puesto una impronta tipo de golpe reggaetonero por decirlo de algún modo, entonces eso pegó más en los chicos. Quizás gente que no escuchaba folklore, y lo ha conocido a través de Phuyay´s, ha prendido por eso. Pero obviamente sin perder la esencia.

¿Se puede vivir de la música Jorge?

Jorge: se puede vivir de la música, Pablo. Está bien que claro, cuesta. Hoy en día a un músico, le cuesta salir a flote, pero sí se puede vivir de la música. De diferentes formas, haciendo distintos trabajos sobre la música, sí se puede Pablo, yo estoy convencido que sí. Te puede costar o menos y obviamente hace falta apoyo, lugares donde te abran las puertas, pero sí, cuesta mucho pero sí.

¿Cómo ven la actividad musical en la zona?

Paúl: bueno yo creo que ahora se ha parado por todo esto de la pandemia, pero igualmente creo que justamente con la pandemia se valorizó más la música y a los hacedores culturales de la región. Se han hecho muchos streeming, gracias a eso mucha gente que ha estado aislada ha podido disfrutar de algún momento lindo. 

¿Han hecho mucho streeming los músicos locales?

Paúl: claro no sé, yo decía de gente del Valle y del Atlántico. El vallemediense, no sé, por ahí no están los recursos para hacerlo. Bueno ahora estuvo la maratón cultural, pero claro recién ahora. 

¿Fueron a tocar en la maratón cultural?

Paúl: no, no fuimos. Yo fui con como músico en otro grupo. Se vieron lindas cosas, hubo gente presente, en cine y se disfrutó bastante. Le ha servido a mucha gente que hace rato que no tocan.

¿Qué cosas creen que faltan?

Jorge: creo que, en la zona en sí, no sé si hablo mal, pero como que está medio apagado en cuanto a dar una mano y fomentar lo que se hace en la zona. He escuchado hablar de artistas locales, regionales a veces lo siento cargado de un aspecto despectivo. No hablo sólo de nosotros, hablo de todos los compañeros músicos. Me refiero al hecho que, por ejemplo, hay un festival en la zona, y a los artistas de acá nos dan espacios a las tres de la mañana, a las cinco de la mañana, entonces en ese sentido me parece que hay que mejorar bastante todavía. 

Ahí te aporto algo, desde las políticas estatales, digamos, las políticas públicas uno tiene que considerar algunas categorías, aunque no nos guste. No es lo mismo Phuyay’s hoy, que es una marca registrada y así varios del Valle Medio. Entonces cuando uno se refiere a esos artistas como artistas regionales, no lo hace peyorativamente, solo está nombrando una realidad. Es lo mismo que decir Bruno Arias el artista jujeño. En cambio, lo que vos planteabas recién, es el modo en que los tratan. No sé si se acordarán, cuando hacíamos la Fiesta de los Canales, había un espacio para los artistas locales, en los que eran tratados de la misma forma que los artistas nacionales. Tenían su camarín, su comida, su espacio para compartir, ese es el trato que hay que darles a los artistas regionales. Lo otro tiene que ver con una cuestión de la industria cultural. Si viene Abel Pintos, y ustedes saben que cobra más, es un mercado eso, es un negocio. Lo que quiero decir es que la valoración, tiene que ver con la trayectoria. 

Jorge: sí, lo de la trayectoria no se discute. Pero no iba específicamente a eso, sino al trato. Que no en todas partes se hace eso. No en todos los lugares que fuimos a tocar y participar. Hemos pasado momentos lindos y momentos no muy lindos, la verdad. 

Esas son las cosas que tenemos que cambiar nosotros. Porque digo, no está mal reclamar el mismo trato para todos los artistas, porque en realidad son todos artistas. Sólo que algunos son promocionados por el mercado, otros son más de fomento, otros están desarrollados. En el Valle Medio ya hay gente que es reconocida por la gente, y eso no quiere decir que el pibe que recién empieza no tenga el mismo valor que ustedes, pero recién empieza. Pero merece un buen trato. Esto tiene que ver con lo que dijiste al principio de la charla. Que nosotros mismos tenemos que hacernos respetar, tenemos que valorarnos, tenemos que ponerle valor a nuestro oficio. 

Jorge: sí estoy de acuerdo. Pero qué pasa cuando uno quiere mejorar y hay personas que no te ayudan, al contrario, muchas veces si planteas algo, la próxima no te tienen ni en cuenta viste. Pasa muchas veces que no sé, le planteás al organizador de la fiesta, “nosotros necesitamos esto, esto y esto otro” y el tipo te mira y te dice “¡pero si son de acá!”. 

Claro ese es el tema, es el discurso de “Mi vecino no puede ser bueno”. Les ha pasado a muchos. Uno ha pasado de dormir en un galpón, que ni baño tenías, hasta dormir en hoteles. Nos ha pasado que no nos querían pagar y nos decían “pero van a compartir escenario con tal figura, ustedes van a tener beneficio” y nosotros no quisimos tocar en esas condiciones, qué nos importaba tocar con gente importante si no nos querían pagar. Al otro año nos vinieron a buscar y nos pagaron. Como también nos ha pasado que de una escuela nos quisieron llevar a tocar, nosotros les dijimos que cobrábamos, entonces se rompieron el lomo trabajando, vendieron entradas, nos pagaron y cuando nos dieron la plata nosotros se la quisimos donar. De esa forma uno hace docencia, para que se entienda que es un trabajo. Vos ¿Qué opinás Paúl?

Paúl: sí, nos pasó todo lo que vos decís

A esta altura Phuya’s no puede estar pidiendo limosna porque ya hicieron su camino.

Paúl: también hay que incentivar a los artistas a que mejoren, porque hay muchos que se quedan en el molde. Eso de armar un grupo para tal fiesta y después desarmarlo y así…

Pero esos no son músicos…

Paúl: claro por eso decía al principio, lo que significa tomar la decisión de seguir este camino

Lo que te hace músico para mí, es el oficio y la continuidad te da el oficio.

Paúl: por eso, quizás hay chicos que necesitan alguien que les dé una palabra, tu palabra, nuestra palabra. Incentivarlos a mejorar, a tener continuidad.

Hacerles entender que el espectáculo empieza por uno mismo. Tocar mejor, cantar mejor, armonizar mejor, no subir con los instrumentos desafinados, esas cosas no…

Paúl: me acuerdo que antes pedíamos instrumentos prestados, después ya pudimos comprar los propios, empezamos a hacer nuestras canciones, ahora somos más recelosos con el sonido y últimamente con lo visual.

Jorge: Pablo, agradecerte mucho por esta charla, que ahora es así por la pandemia, pero ojalá podamos hacerla en vivo. De mí parte te agradezco muchísimo, porque uno aprende siempre, y más de colegas que tienen una trayectoria grande como la tuya, ya caminaste mucho, así que nosotros estamos dispuestos a aprender siempre. ¡Gracias Pablo!

Esto es un ida y vuelta permanente, yo aprendo mucho de ustedes también. Amo la juventud, primero porque te hace sentirte joven y segundo porque uno ve la evolución que van teniendo, y eso te pone contento. Me parece que el arte, no tiene que competir, tiene que ser un disfrute permanente. Desde el principio tiene que ser un disfrute, el escenario es la culminación. Lamentablemente la industria te pone la competencia permanentemente, a veces hay que aceptar las reglas, pero aun aceptando esas reglas, y sabiendo que hay competencia, tiene que tomarlo como algo más. Quiero decirles, y no es para sobarles el lomo, es que yo los admiro. He visto su evolución, como han ido construyendo, sé que laburan mucho, es verdaderamente un placer cuando uno encuentra músicos de esa talla. Muchos suelen subirse a tocar sin haber ensayado y eso para mí es faltarle el respeto y subestimar a la gente. Pero cuando uno encuentra gente como ustedes, se pone feliz.

Paúl: sabes que me gustaría Pablo, cuando todo esto pase, cuando estés bien. Poder juntarnos varios músicos, que vos estés al frente y poder hacer esto, charlar, contar, como un pequeño grupo de intercambio. Tenés una forma de decir las cosas, que quieras o no te sacuden, te dejan pensando. Muchas veces con Lucas nos acordábamos de cosas que nos habías dicho y decíamos “ves que Pablo tenía razón” (nos reímos)

Bueno les hago la última pregunta, que es como un jueguito. Ustedes están en este punto, hasta acá llegaron hoy, se paran en ese punto y ven todo el camino que recorrieron, y allá lejos donde empieza el camino hay un pibe, que son ustedes mismos, ¿qué le dirían a ese pibe?

Paúl: yo le diría que, va a tener suerte, va a conocer gente linda, y le va a tocar vivir una vida por lo menos hasta ahora linda, gracias a dios.

¿Y vos Jorge?

Jorge: si parecido, le diría que ante la adversidad se haga más fuerte. Que siga sus sueños, que los sueños están para cumplirse, eso Pablo

Y ese pibe ¿Qué les diría a ustedes?

Paúl: que no coma mucho, que se cuide más que podría haber sido más fachero (nos reímos). No, hablando en serio, creo que sería un ida y vuelta, yo me siento un afortunado de la vida, gracias a la música y a la gente que me ha hecho creer en mí. Hay dos pilares fundamentales, uno es el grupo y otro es mi familia

Jorge: yo espero que me diga: “Sí, tenías razón”. Qué se yo espero que un día lleguemos a la meta y de ahí se verá, con bastante trabajo.

¿Ustedes creen que las condiciones han cambiado en nuestra región, para ampliar el horizonte?

Jorge: y la tecnología creo que ayuda muchísimo, Hoy es más fácil con la tecnología y si lo sabemos usar vamos a poder seguir proyectando

Ha sido un placer hablar con ustedes, gracias por la comprensión y la paciencia con los problemas técnicos que nos cortaba la charla a cada rato. Abrazo grande compañeros

Jorge: agradecidos nosotros Pablo

Me quedo pensando en la charla, y en estos jóvenes y agradezco a la vida que me permite estos momentos, ricos en conceptos y descubrir porque elijo cada conversa y todas ellas tienen un mismo condimento “el trabajo”, este termino nos hermana porque además es el que moldea el producto que luego llegara al público principal destinatario  de todo. El trabajo además, nos da contundencia y honestidad en el resultado. Gracias Phuyay´s. gracias Jorge y Paul por la charla, por los Huaynos, por las Sayas, por los Tinkus y el carnaval.

Hasta la Proxima

Pablo Otazu

31.07.21

Transcripción

Agustina Otazu


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