Valle Medio: el desafío de protagonizar nuestro futuro con tres pilares

La lectura sobre el complejo escenario de la pandemia recorre los pliegues de una profunda crisis sanitaria y, por supuesto, económica, aunque las expectativas sobre la vida postpandemia se nutren de la inmensa experiencia. Cuáles son las potencialidades de la región para mejorar su desarrollo. Y cuál es la forma que debe tener ese desarrollo.

Ante este desafío, el primer concepto que asoma es el de crecimiento. Sin embargo, mucho más adecuado es la idea del «desarrollo». Y más aún, de «desarrollo sostenible», entendiendo a éste como el que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer a las generaciones futuras en sus posibilidades de atender sus propias necesidades y aspiraciones; que se prolonga en el tiempo a través de una línea de acción planificada y que mejora la calidad de vida de los habitantes.

Luis Beltrán
Luis Beltrán

Sustentabilidad representa la posibilidad de mantener procesos productivos y sociales durante lapsos generacionales, obteniendo de dichos procesos iguales o más recursos y resultados que los que se emplean en realizarlos, y con una distribución equitativa que permita alcanzar una situación de desarrollo equipotencial de la población en términos de mejora sustantiva de los niveles de calidad de vida.

El desarrollo sustentable, para serlo y diferenciarse del simple crecimiento, tecnificación, industrialización, urbanización, o aceleración de los ritmos, debe ser nacido y adecuado a la realidad local; también debe ser autogestionado, o sea, planificado, ejecutado y administrado por los propios sujetos del desarrollo y finalmente, debe satisfacer ciertas condiciones:

• Sustentabilidad económica, para disponer de los recursos necesarios para darle persistencia al proceso;
• Sustentabilidad ecológica, para proteger la base de recursos naturales mirando hacia el futuro y cautelando los recursos naturales
• Sustentabilidad energética, investigando, diseñando y utilizando tecnologías que consuman igual o menos energía que la que producen y que, además, no agredan mediante su uso a los demás elementos del sistema
• Sustentabilidad social, para que los modelos de desarrollo y los recursos derivados del mismo beneficien por igual a toda la población
• Sustentabilidad cultural, favoreciendo la diversidad y especificidad de las manifestaciones locales, regionales, nacionales e incluyendo la mayor variedad de actividades humanas
• Sustentabilidad científica, mediante el apoyo irrestricto a la investigación

Pomona
Pomona

El desarrollo sustentable para el Valle Medio debe basarse en tres pilares básicos, teniendo como premisa que ninguno de ellos puede priorizarse sobre el otro y que tampoco es posible el desarrollo de uno si no es a la par de los demás. Es lo que se conoce como gestión de “triple resultado”.

Estas tres variables son:

• El crecimiento económico,
• El desarrollo social y
• La Protección ambiental.

Debe ser un objetivo irrenunciable planificar una estrategia de desarrollo sustentable definiendo proyectos viables, que concilien los aspectos sociales, económicos y ambientales como medio para mejorar la calidad de vida de los vallemedienses.

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El crecimiento económico debe incluir: 

– Creación de nuevas empresas y fortalecimiento de las ya existentes a fin de convertir a nuestra región en un yacimiento de nuevas fuentes de trabajo.
– Desarrollo del turismo, potenciando las identidades propias de las distintas localidades: Turismo religioso, Turismo histórico, Turismo paleontológico, Agroturismo, Caza y pesca, etc.
– Promoción y desarrollo de parques industriales.
– Desarrollo de nuevas áreas bajo riego, acompañada de una planificación estratégica del manejo de los recursos naturales involucrados (el agua y el suelo)
– Generación de una Identificación regional de marca ¨Valle Medio¨

Plaza Santa Genoveva - Lamarque
Plaza Santa Genoveva – Lamarque

Para fortalecer el desarrollo social es fundamental la formación y capacitación en todos los niveles, como forma de acceder al trabajo y así fomentar la mejora en la calidad de vida. Es así que sería ideal convertir al Valle Medio en un polo educativo destacado dentro de la órbita provincial, no sólo apuntando a la mejora de las condiciones de aprendizaje en los primeros niveles, sino también haciendo una fuerte apuesta a la enseñanza superior, a través de la creación de condiciones que favorezcan la radicación de los jóvenes estudiantes, a través de becas de estudio, comedores estudiantiles, residencias universitarias.

La educación no formal es otro de los aspectos en los que consideramos que se debe poner el acento. Es la posibilidad que se abre para aquellas personas que no han tenido la oportunidad de acceder a los distintos estamentos de la educación formal, de acceder a mejores oportunidades laborales, a través de su formación en distintos oficios.

No hay dudas de que la diversidad de recursos con que la naturaleza ha bendecido a nuestra región, sumado a una ubicación geopolítica destacada, dentro del mapa provincial y nacional, hace que el Valle Medio sea hoy una región privilegiada en cuanto a su potencialidad de desarrollo y expansión. La muy buena recepción que tuvo el evento Enbhiga, que unió las riquezas productivas, la gastronomía y el turismo para difundir en el país, es una muestra de esto.

El verdadero desafío que enfrentamos hoy los vecinos de la zona es el de convertirnos en protagonistas de este futuro que, seguramente, se va a presentar dinámico y vertiginoso. Ser capaces de diseñar nuestro rumbo, el camino que elegimos transitar y la calidad y profundidad de la intervención que pretendemos de nuestra realidad, a través del diseño de una planificación estratégica e integrada de las políticas públicas y privadas que nos permitan enfrentar, de manera exitosa, este reto que enfrentamos como región.


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