Grupo Amistades: La historia de una increíble pasión

Choele Choel.- En estos días de aislamiento resulta natural compartir muchos momentos en familia. El repaso por las postales del recuerdo es una buena oportunidad para que los mayores describan con lujo de detalle la banda que fue suceso en todo el Valle Medio.

Grupo Amistades dejó una pronunciada huella en la región con el éxito de su música tropical. Y su banda quedó impregnada en la memoria de muchas personas de distintas edades. Yayo Ignacio es uno de los pioneros del grupo y recordó que  llegó de Lobería en la Provincia de Buenos Aires a Darwin. Lo hizo con su mamá, Iris  y su papá Jesús “Pichón” que trabajaba en el ferrocarril. “Hicimos nuestras primeras raíces de niños en esta zona”, contó.

El acercamiento a la música se generó junto a sus hermanos en 1976 cuando fueron plomos del grupo Novillo e Imperiales. Las bandas se disolvieron a principios de los 80. Luego comenzó a cantar un par de temas. “Empezamos desde abajo, con mucho sacrificio, pero disfrutando siempre de la música”, contó entre risas de nostalgia.

En 1984 su papá se jubiló de la actividad ferroviaria. Antes, el Gobierno pagaba 12 sueldos a todos los empleados del ferrocarril al momento de jubilarse. “Entonces mi padre, así como agarró esos sueldos, me los dio para invertir en un proyecto familiar”, recordó.

“Viajamos con dinero y todo el entusiasmo. Y volvimos con el camión que trajo los equipos de sonido y los instrumentos nuevos, pero sin nada para comer, ni cigarrillos para fumar”, recordó el líder del grupo.

Junto a Hugo Maldonado viajaron a Buenos Aires para comprar todo el sonido e instrumentos. Fueron en un camión del Transporte Boland que estaba en el galpón de calle 9 de Julio, donde hoy funciona un pelotero. “Viajamos con dinero y todo el entusiasmo. Y volvimos con el camión que trajo los equipos de sonido y los instrumentos nuevos, pero sin nada para comer, ni cigarrillos para fumar”, contó.

El 4 de noviembre de ese año formaron la banda que estuvo integrada por familiares y amigos. Por eso, brotó inevitable el nombre, Grupo Amistades. “Mis viejos lideraban la banda y yo me encargaba de la música, y con mis hermanos hacíamos los arreglos. Un verdadero emprendimiento familiar”, definió.

La primera formación

“Mi papá se ocupaba de organizar los bailes, y mi mamá llevaba la contaduría. Y comenzamos a recorrer este camino de la música. Nuestro primer baile fue en Bomberos de Beltrán”, contó Yayo y recordó la primera formación: Hugo Maldonado (bajo), Marcelo y Juan Quiriban, el flaco Remolins, el pocho López (primera voz), Cristian Belmar, Nenino Olarán, Chamaco Gualmes, Rody Calendino (teclados), Toty, su hermano, los hermanos Montiel, el “Vasco” Luzarreta en el saxo, “entre tantos amigos que pasaron en distintas etapas de la banda”.

“Grupo Amistades, era eso un gran emprendimiento familiar”

Yayo contó que “los colegios que nos contrataban hacían mucho dinero con nosotros”. Y recordó una anécdota: “Una vez un colegio muy conocido nos hizo un contrato. En una noche se llegaron a vender 90 cajones de cerveza, más las entradas y todo. A mitad de ese año, ya habían juntado el dinero para el viaje de egresados a Brasil”.

Luego, los municipios se interesaron en contratarlos por un año y todos los meses debían tocar en distintas localidades o en algún colegio, y de ahí no pararon. “Muchos intendentes o concejales de hoy, bailaban o nos encontrábamos en cada baile, y con el tiempo queda un hermoso recuerdo”.

“Hoy en fiestas o en eventos, me encuentro con muchos matrimonios y me dicen que se conocieron en uno de los tantos bailes del grupo Amistades. Y así tenemos muchísimas historias”, comentó Yayo

La banda colaboró con el propósito de reunir el dinero para, por ejemplo, la colocación de una obra de gas para un barrio. O simplemente, “si alguien necesitaba una mano. Siempre tratábamos de estar, colaborar y  llegamos a contratar dos colectivos los fines de semana. Es decir, si Grupo Amistades tocaban en Bomberos de Choele Choel, un colectivo trasladaba gente de Chimpay, Coronel Belisle y Darwin; otro traía gente de Pomona, Lamarque y Luis Beltrán, “imagínense lo que eran esos bailes, muchos amigos y muchas horas compartidas con ellos, durante tantos años. Donde tocábamos no se decía hay fiesta en tal lugar, se decía vamos al baile de Amistades”.

Reconocimiento en la Fiesta del Tomate

El vértigo de los shows 

La intensa vida del grupo empezaba un viernes y terminaba los domingos, durante 15 años. Fueron invitados a fiestas provinciales en distintos rincones del país.

“Fuimos teloneros de los grupos más famosos en esos momentos, Sebastián, Miguel Conejito Alejandro, Grupo Sombras, La Nueva Luna, Antonio Ríos, Cumbia Pop, Ricky Maravilla, la Bomba Tucumana. A veces no caíamos en el lugar que estábamos o la situación que estábamos pasando”, describió.

Eso sí, por más fiestas que hubieran tenido, no existía excusa alguna para faltar al asado que hacia su papá Jesús en el chulengo de la casa, todos los domingos. “Luego mis padres arreglaban el tema de dinero con cada músico y recuerdo que mi papa ya nos mostraba el afiche para los próximos bailes en la región, los contratos se respetaban si o sí”, admitió Yayo y aclaró que siempre trataban  de brindar lo mejor, “viajábamos con Toty mi hermano a Buenos Aires, cada tanto para comprar más luces o nuevos instrumentos, mi hermano siempre fue el visionario de la familia, quería comprar lo mejor del mercado. Muchas veces bandas de Buenos Aires, quedaban admirados por algunos equipos que nosotros teníamos”.

Iris, mamá de Yayo y pilar del grupo

Un final feliz 

Aunque suene extraño, Amistades despertaba tanta adhesión en la gente que algunos en Luis Beltrán que se perdían el colectivo, caminaban hasta Lamarque, por ejemplo, para poder estar en los bailes.
“Hoy en fiestas o en eventos, me encuentro con muchos matrimonios y me dicen que se conocieron en uno de los tantos bailes del grupo Amistades. Y así tenemos muchísimas historias”, comentó Yayo que recuerda cada instante con inevitable alegría.

Un día llegó el final, y el grupo decidió que fuera feliz. El líder contó que “en el 98 comenzaron aparecer las bailantas o discos tropicales y era imposible competir con estos estilos, que además en poco tiempo se transformaron en moda”.

Sin embargo, hicieron un par de participaciones especiales o de reencuentro, y pudieron compartir momentos especiales con amigos. Hace un par de años años, fueron homenajeados en la fiesta Nacional del Tomate y la Producción, una noche que fue inolvidable. “Recuerdo que ese homenaje se los dedique a mis viejos que fueron los artífices de esta historia”.

Yayo desnudó el increíble recorrido de una de sus experiencias más intensas y emotivas. “Sabemos que marcamos una historia en mucha gente de nuestra región, y les doy las gracias por habernos acompañado durante mucho tiempo”.


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